El sindicato comunista no respeta la democracia pluralista. 
 Felipe acusó al PCE de doble juego     
 
 Diario 16.    21/12/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

NACIONAL

21 -diciembre-79/DÍartol 6

El sindicato comunista no respeta la democracia pluralista

Felipe acusó al PCE de «doble juego»

Felipe González acusó ayer públicamente a los comunistas de practicar un «doble juego» durante la

tramitación parlamentaria del Estatuto del Trabajador —alusión a la voluntad negociadora del PCE con el

Gobierno y la táctica de presión en las fábricas de la central sindical comunista—, llegando a denunciar la

inexistencia de una filosofía sindical comunista que garantice los valores de la democracia pluralista. El

motivo de la polémica estaba en la potenciación de las secciones sindicales en la negociación de los

convenios.

Madrid — El secretario general del PSOE replicó sin contemplaciones en el Congreso de los Diputados a

Santiago Carrillo, quien en una intervención sobre el artículo 85 había asociado, tácticamente, a

Comisiones Obreras con el sindicalismo «de clase» y a UGT con el de «colaboración de clase».

Felipe González advirtió enérgicamente que está «contra todo tipo de manipulación, todo tipo de fal-

seamiento y todo tipo de debía juego»; sa declaró «cansado de que se hagan panfletos en ]a calle

hablando de supuestas connivencias de los socialistas con la patronal» y afirmó que «el ejemplo de los

comunistas en Portugal es el de la quiebra de las libertades» que aboca en la desaparición del

sindicalismo.

El secretario general del Partido Comunista había sostenido en su intervención a favor de los comités de

empresa que éstos, en comparación con las secciones sindícales, permiten elevar la conciencia del

conjunto de los trabajadores.

Carrillo mantuvo que la participación de ios comités en las negociaciones no quitan a los sindicatos su

papel en la empresa, puesto qué en el comité de empresa están los sindicatos y los mayoritarios son Jos

que van a dirigirlas.

El dirigente comunista adujo que los movimientos sindicales no se construyen sobre la base de leyes

aprobadas en los Parlamentos y concluyó que «si se piensa que hace falta una ley así para que los

sindicatos sean fuertes se comete un tremendo error».

Carrillo aludió a que en las pasadas elecciones sindicales Comisiones Obreras fue el sindicato más votado

«y no porque haya colaborado con sindicatos verticales —agregó—, sino porque los dirigentes de CC.OO

utilizaron una táctica sindical que las permitió, a pesar de las leyes y de los sindicatos franquistas,

defender de verdad los intereses de los trabajadores».

Guerra de años de cárcel

«Y la prueba de ello —continuó— es que se podrían contar los años de cárcel de los militantes de CC 00

en todo el país, y los años de cárcel de otros, y se vería que los dirigentes de Comisiones Obreras elegidos

en los anteriores sindicatos han estado muchísimos más años de cárcel que los dirigentes de otros

sindicatos.»

La valoración suscitó las protestas del grupo socialista y Carrillo se excusó, para insistir sobre ello de

nuevo. «Yo me excuso de plantear las cosas así cuando la prueba es muy sencilla, señores — ironizó—.

La podemos hacer. Yo me excuso de plantear las cesas así cuando se trata de presentar la política de los

comunistas en el período pasado como una política de colaboración con los sindicatos verticales, cuando

los que utilizan ese argumento saben de sobra que eso es mentira y que eso es una acusación que no se

sostiene en pie.»

Felipe González tomó la palabra en la explicación de voto del articulo 85 «porque el debate discurre, a

veces, por zonas razonables, y a veces por zonas poco razonables».

El líder socialista inscribió la polémica sobre las secciones sindicales y los comités de empresa —que

enfrentan a socialistas y comunistas— dentro de la concepción del sindicalismo «de clase», «y no desde

la de sindicalismo de colaboración de clase, que algunos pueden tener, pera que no es la nuestra».

El comunismo no ha respetado el pluralismo

González matizó que dentro del ámbito de] sindicalismo «de clase» existen dos filosofías y «todavía —

dijo— DO se ha demostrado que haya una filosofía sindical comunista que mantenga los valores de la

democracia pluralista».

Felipe González aludió a un reciente comentario del presidente de Ja CEOE sobre Ja central socialista —

«si no Jirmamos el acuerdo marco nos cargamos a UGT»— para asegurar que «me da exactamente igual

el señor Salat a la hora de legislar y votar en conciencias y recordó que el dirigente empresarial «se ha

opuesto duramente al establecimiento de secciones sindicales de empresas.

«Que quede absolutamente claro —precisó— que en esto la coincidencia con la patronal no es la

coincidencia de los socialistas.))

«Los socialistas estamos cansados —agregó— de que se hagan panfletos en la calle hablando de

supuestas connivencias de los socialistas con ia patronal. Nunca hemos dejado ni un ápice de nuestra

reivindicación, de nuestra filosofía, de nuestro proyecto político para sentarnos a una mesa de

negociación. Nosotros, los socialistas —no todo el mundo puede decir lo mismo— tenemos pruebas

evidentes, que estamos dispuestos a contrastarlas en cualquier nivel, dentro y fuera de la Cámara,»

El futuro nos dará la razón

El secretario general del PSOE —que en ocasiones elevó el volujuen de voz . para subrayar sus ideas—

pidió que no se hicieran balances de sacrificios, aun- : que señaló que «en ese balance los socialistas esta-

mos en primera línea», y comentó que no suelen hablar de ello —como Ramón Rubial, que pasó veinte

años en la cárcel—, por dignidad y amor a la libertad.

«No se construyen los sindicatos con leyes, pero aquí venimos a legislar y tenemos que tener respecto a

esta función para que el pueblo también la tenga.»

«Ya que nunca hago admoniciones, les digo hoy, aquí, desde esta tribuna, que igual que antaño, cuando

defendíamos comités de empresas contra las representaciones del sindicalismo vertical.»

«Hoy les decimos —añadió- que pasado mañana serán otros los que estén defendiendo con nosotros las

secciones sindicales en la empresa, porque ese es el curso de la historia en los países donde existe

pluralismo sindical, libertad sindical y democracia; curso de la historia que, a veces, se trata de frenar,

truncar o desviar, como en el casó que ya se ha citado, fuera de esta Cámara, de Portugal.»

«Si a los socialistas les ha ado mal —comparó-, no es para seguir el ejemplo de los comunistas, porque el

ejemplo de los comunistas en Portugal sigue siendo un ejemplo de estalinismo; un ejemplo de seguidismo

de Moscú; un ejemplo, en definitiva, que quiebra las libertades para sustituirlas por las no libertades y,

por tanto, por la desaparición del sindicalismo. Y ésa es la parte más importante de nuestra explicación

de» voto.»

Antes de la intervención del secretario general del PSOE, el dirigente ugestista Manuel Chaves, diputado

per Cádiz, había defendido, frente al voto particular de Carrillo para que en las negociaciones no interven-

gan los sindicatos que los empresarios quieran, que hay que potenciar el sindicalismo de empresa.

Chaves argumentó que no hay que dar todo el

poder en los comités porque éstos, al no estar vinculados a ninguna organización sindical a nivel estatal,

pueden ser manipulados por los empresarios a la hora de defender los intereses particulares de una

empresa y no de la clase trabajadora.

Chaves sacó adelante —por abstención de UCD y PCE— una enmienda tran-saccional por la que en los

convenios de empresa, o ámbito inferior, estarán legitimados para negociar el comité de empresa, los

dele-¡ gados del personal en su -aso. o las representaciones sindicales que en su conjunto sumen la

mayoría de diez miembros del comité.

El artículo 86, sobre comisión negociadora, fue aprobado con la aceptación de una enmienda transac-

cionaJ del PCE. El 87 -scbre tramitación—, el 87 bis —sobre validez del convenio-, ei 88 —sobre aplica-

ción e interpretación— y el 89 —sobre adhesión y extensión— fueron aprobados sin ninguna enmienda.

El Pleno del Congreso aprobó, ya en sesión de tar-de las disposiciones adicionales, finales y transitorias,

sin modificar el texto de la Comisión de Trabajo.

La disposición final sexta establece que tienen capacidad de representación las centrales sindicales que

cuenten con el 10 por 100 de los órganos de representación, e igualmente para las asociaciones empresa-

riales. Para las organizaciones patronales de implantación reducida a la comunidad autonómica, el

mínimo exigido será del 15 por 100.

 

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