Sólo los comunistas y los vascos lo valoraron negativamente     
 
 Diario 16.    21/12/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Sólo los comunistas y los vascos lo valoraron negativamente

Madrid — Centristas, socialistas, Coalición Democrática y Convergencia Democrática de Cataluña

valoraron positivamente el Estatuto del Trabajador, tras ser aprobado en el Pleno del Congreso, mientras

que comunistas y vascos lo consideraron negativo e insatisfactorio, respectivamente, en una encuesta

realizada por la agencia Efe.

Félix Manuel Pérez Miyares (UCD) declaró que «el Estatuto ha quedado mejor que el proyecto del

Gobierno. Hace más posibles unas relaciones laborales ajustadas al modelo de empresa de la Comunidad

Económica Europea, potencia la representación de los trabajadores, tanto la de comités como la de

sindicatos, y esto es una novedad importante para la defensa de los derechos y garantías de los

trabajadores. La nueva redacción del Estatuto consagra que no es un Estatuto de UCD sino del

Parlamento».

Nicolás Redondo (PSOE) manifestó que «el título primero tiene una serie de artículos que no son buenos.

Los títulos segundo y tercero han quedado sustancialmente modificados por la filosofía sindical de UGT

por restar el monopolio a los comités de empresa en la negociación colectiva.

«Extrañamente, la tesis del Gobierno y del PCE coinciden en este monopolio y hemos conseguido

romper una situación, con ío que hemos hecho posible que puedan negociar las secciones sindicales y los

delegados de personal.»

«No siendo una ley del PSOE, en los títulos segundo y tercero se parte de unos mínimos que intentaremos

superar a través de una acción sindical coherente.»

Marcelino Camacho (PCE) declaró que «el Estatuto es negativo y desde la ponencia hemos intentado

cambiarlo por todos los medios. Es un Estatuto que excluye al personal doméstico, al personal civil del

Ejército y a los funcionarios».

«No se da seguridad en el empleo sino más facilidad en el despido. Los comités de empresa y otras

organizaciones representativas de los trabajadores han viso reducir, en gran medida, su capacidad de

acción y se está haciendo un sindicalismo "desde arriba". Trataremos en el Senado de cambiarlo, pero,

éste es un mal Estatuto.»

 

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