Sobre el Estatuto vasco (Y 2)     
 
 Diario 16.    04/05/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Sobre el Estatuto vasco (y 2)

Las principales dificultades jurídico-políticas para una pronta aprobación del proyecto de Estatuto vasco,

redactado en Guernica en diciembre del año pasado, son quizá las siguientes:

a) La afirmación de su artículo 2.1 (mitigada en el párrafo 2 del mismo articulo) de que también

Navarra tiene «el derecho imprescriptible a formar parte de la Comunidad Autónoma del País Vasco»; la

frase citada establece de entrada y sin contar con e! pueblo de Navarra una afirmación difícilmente

aceptable, habida cuenta de que el Estatuto que ahora se elabora trata de cumplir unas funciones que el de

1936 sólo cumplió para Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.

b) La afirmación del párrafo inicial del artículo 10 sobre la competencia «exclusiva» de la Comunidad

en una serie de materias, muchas de las cuales rozan los límites de las competencias que el artículo 149 de

la Constitución atribuye al Estado precisamente también como exclusivas.

c) El criterio de enumeración específica de competencias desarrollado en los artículos 10 y siguientes

del proyecto actual obligará a una discusión detenida de todas ellas, ya que los autores del proyecto de

Guernica han abandonado el criterio más genérico y menos particularizador del Estatuto de 1936.

d) La casi exclusión de que el Estado pueda intervenir en el mantenimiento del orden interno en el País

Vasco por propia iniciativa (artículo 17.4.b), posibilidad que el Estatuto de 1936 admitía en términos más

amplios.

e) La inversión de la perspectiva en orden a las cuestiones de Hacienda, ya que mientras que el artículo

12.1 del Estatuto de la República afirmaba que el Estado proveería a la Hacienda del País Vasco de las

dotaciones correspondientes a los servicios transferidos al País, el artículo 41.2.c del proyecto de 1978,

desde una óptica que se diría propia de una integración federal, afirma que el País Vasco aportará al

Estado un cupo global por razón de los servicios que no asuma la Comunidad Autónoma, además de la

posible aportación al fondo de compensación interterritorial.

f) La amplitud con«que el artículo 46.1.a del proyecto admite la iniciativa de! Parlamento vasco para

proponer la reforma del Estatuto en términos mucho más elásticos que los del artículo 14 del Estatuto

anterior, y que podrían dejar abierta la posibilidad de que Euskadi viviese en el futuro en un casi

permanente proceso constituyente.

Estas dificultades y otras más (como la cuestión tributaria en sus diversos aspectos) permiten afirmar que

el Estatuto futuro, aunque tenga como base el proyecto actual, será diferente a éste en algunas materias.

Nadie debe amenazar con lo que sucederá si se altera la redacción del proyecto, pues nadie puede exigir

que las Cortes Generales hagan dejación de su intervención en el proceso de aprobación del Estatuto al

amparo del artículo 151.2 de la Constitución. Incluso podría pensarse que sería prudente constituir el

Tribunal Constitucional antes de que se procediese a la aprobación de cualquier Estatuto.

Por todo ello, desde un punto de vista más jurídico que político y desde luego enteramente al margen de

cuál pueda ser la intención del actual Gobierno, lo cierto es que el proceso de aprobación del Estatuto

vasco ni es sencillo ni puede ser rápido.

Una posibilidad puede consistir en que el Gobierno comience por reconocer y declarar públicamente

cuáles son las dificultades en relación con la aprobación y modificación del proyecto de 1978,

distanciándose tanto de la tentación de incurrir en maniobras dilatorias, como de la aceptación de

amenazas de quienes afirman que el proyecto de 1978 ha de aprobarse poco menos que sin quitar una

coma. El proyecto en cuestión debe ser estudiado, discutido, debatido y mejorado, por las Cortes,

representativas de la soberanía del pueblo.

 

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