Autor: Unzueta, Patxo. 
 No estamos dispuestos a admitir una caricatura de Estatuto, advierte el presidente del CGV. 
 Cerrada defensa del estatuto de Guernica en el mítin celebrado anoche en Bilbao     
 
 El País.    28/06/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL PAÍS, jueves 28 de junio de 1979

POLÍTICA

"No estamos dispuestos a admitir una caricatura de Estatuto", advierte el presidente del CGV

Cerrada defensa del Estatuto de Guernica en el mitin celebrado anoche en Bilbao

PATCO UNZUETA, Bilbao

«Estamos decididos a negociar hasta el final, pero advertimos desde ahora que a lo que no estamos

dispuestos esa admitir caricaturas de Estatuto, o que se llame autonomía a lo que no es sino mera

descentralización administrativa», dijo Carlos Garaicoetxea en la intervención que cerró anoche el mitin

organizado por los partidos mayoritarios vascos en apoyo del Estatuto de Guernica y que estuvo marcado

por las continuas referencias a los «motivos de desacuerdo» adelantados por UCD.

« Determinados sectores centralistas», dijo también Garaicoetxea, «intentan presentar de nosotros una

imagen de personajes monolíticos e inflexibles para justificar su propia intransigencia». Intransigencias

que, en opinión del viejo líder-nacionalista Manuel Irujo, «podrían cerrar el paso al Estatuto y abrírselo a

la catástrofe para nuestro pueblo».

La presencia en la mesa de veteranos personajes como —aparte del propio Irujo— Dolores Ibárruri,

Gonzalo Nardiz —ministro de José Antonio Aguirre en el Gobierno vasco de 1936— o Ramón Rubial,

dio ocasión, por otra parte, a repetidas alusiones a luchas mantenidas por los partidos vascos durante la II

República para obtener la aprobación del Estatuto. «También entonces», dijo Mario Onaindía en

una alusión a Herri Batasuna, «hubo quienes llamaron traidor a Aguirre por negociar el Estatuto. Pero

quienes lo hicieron lucharon luego en las trincheras para defender ese mismo Estatuto frente a los que nos

lo querían arrebatar».

Los socialistas Juan Iglesias y Antón Hernández Zubizarreta pusieron el acento en la «voluntad solidaria

para con los demás pueblos del Estado de las fuerzas que apoyan el Estatuto de Guernica». Ambos

negaron que el proyecto actual fuera anticonstitucional y negaron al partido del Gobierno «el derecho que

se arroga de interpretar la constitucionalidad o no del Estatuto según sus conveniencias del momento».

Roberto Lertxundi, secretario general de! Partido Comunista de Euskadi, fue tajante al afirmar que

«no pedimos ni un ápice más de 3o que quepa en la Constitución, pero exigimos absolutamente todo lo

que entra en sus márgenes, es decir, aquí y ahora el Estatuto de Guernica». La consideración del proyecto

vasco como un mero «instrumento de trabajo del mismo rango que las objeciones que puedan presentar

los grupos parlamentarios» mereció también varias alusiones. De «burla a la Asamblea de Parlamentarios

que lo elaboró en nombre de la población y a los ayuntamientos que lo ratificaron» fue calificada tal

consideración por Lertxundi.

Por su parte, Abel Muniategui, de ESEI, recordó que hasta tres veces había sido aprobado el texto por la

UCD vasca, y concluyó preguntándose si «ese partido es en verdad el partido del Gobierno o una

cuadrilla de amigos».

También abundaron las referencias a la violencia y al Estatuto como vía necesaria para la pacificación de

Euskadi. «Quienes se oponen a este Estatuto y se apoyan en la violencia y en la coacción para defender

sus puntos de vista, conspiran contra los intereses de Euskadi, tanto como los que se oponen a él desde el

centralismo más reaccionario», dijo al respecto Roberto Lertxundi.

Por otra parte, el Estatuto es también, en opinión del presidente del Partido Socialista de Euskadi, Juan

Iglesias, «un instrumento imprescindible para atajar problemas como el paro creciente de la juventud, y es

imposible», añadió, «luchar contra el terrorismo sin luchar contra el paro».

Comunistas y socialistas rechazaron toda insinuación sobre la posibilidad de que UCD pueda apoyarse en

sus votos para hacer aprobar en las Cortes, contra el PNV, un Estatuto recortado. «Tendrán que buscarse

otros aliados, porque desde luego con nosotros no contarán», dijo Lertxundi.

Respectó al contenido concreto del Estatuto de Guernica, Mario Onaindía recordó sus planteamientos en

materia de policía autonómica, de los conciertos económicos y de defensa de la lengua vasca: «No se

libera a un pueblo con métodos fascistas», dijo respecto a este último punto, «y por ello nosotros somos

contrarios a toda imposición y defendemos exclusivamente la vía democrática de defensa dé nuestro

idioma»

 

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