Autor: Carrión, Ignacio. 
   Seamos prácticos     
 
 ABC.    30/05/1979.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. MIEBCOLE S, 30 DE MAYO DE 1979. PAG. 3.

SEAMOS PRÁCTICOS

Cuando el terrorismo IRA apareció en Londres, las autoridades británicas no prometieron milagros, pero

pidieron a los ciudadanos una colaboración muy concreta y a la vez muy amplia.

En todos los vagones de Metro se leen todavía carteles que dicen: «Si ve un paquete sospechoso, no lo

toque. No haga sonar la alarma entre estaciones. Espere a que el tren llegue a la próxima parada.

Desalojen el vagón y avisen a la Policía o a un empleado.»

En todos los aeropuertos hay carteles pidiendo que se denuncie la existencia de equipaje abandonado. en

infinidad de restaurantes, cafeterías y locales públicos hay avisos de la misma índole.

El aeropuerto de Heathrow dispone de una sala blindada en la que se hace explosionar cualquier objeto

sospechoso. Idénticas instalaciones existen en aeropuertos alemanes.

En este último país, la Policía ha asignado a cada terrorista con orden de búsqueda y captura cinco

expertos que estudian las transformaciones, disfraces, movimientos y evolución del criminal sin conocer

su paradero. Pagan la información confidencial que conduzca al descubrimiento de un piso franco o de

una pista que lleve a la detención del terrorista. Grandes fotografías de los terroristas se exhiben en

locales públicos y vallas de publicidad.

Por su parte, las autoridades británicas distribuyen folletos a domicilio, en los que se dan instrucciones

lean ilustración gráfica de cómo actuar en casos de actos terroristas muy diversos.

La Policía visita (caso aplicable a toda Europa! las escuelas y explica a los niños y a los jóvenes el

problema terrorista, solicitando colaboración.

A los empleados de establecimientos comerciales se les reúne periódicamente y se les alecciona en torno

a situaciones de alarma. La norma general es, que, ante la dada de que esa alarma sea o no falsa, el local

se desaloje.

T nadie Pide al Gobierno lo que éste no puede dar. pero se le exige que dé lo que debe a la población.

Si las manifestaciones callejeras se producen en momentos de peligrosa exasperación, la Policía las

prohibe en cuaquter democracia occidental. y la oposición y los demás partidos minoritarios no vociferan

por tal medida. La vida, la protección de los bienes y la paz en las calles está por encima de un derecho de

expresión basado en la espectacularidad.

Seamos prácticos y empecemos por lo que está a nuestro alcance. Que la Policía vuelque todos sus

esfuerzos en la persecución de los criminales y no la fatiguemos haciéndola vigilar a quienes protestan

vara que aquéllos sean debidamente perseguidos. Que el Gobierno, que para eso si tiene medios, facilite

pronto a los ciudadanos un catecismo antiterrorista. Somos un pueblo vehemente y con grandes lagunas

educativas. La mejor forma de escapar de esta psicosis o histerismo generalizado es actuando

cívicamente. Asi como el estrépito es estéril, el civismo —basado en unos conocimientos prácticos— no

lo es.—Ignacio CARRION.

 

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