Silencio por la paz de España     
 
 ABC.    09/05/1981.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Silencio por la paz de España

MADRID. El mayor, más unánime y más hondo clamor del que se tenga recuerdo se registró

ayer en la memoria de las Españas: ciento veinte segundos de silencio. Difícilmente ángelus

alguno de nuestra historia fue tan larga y fervientemente secundado. Un grito por la paz con los

labios sellados, una protesta inmensa contra el estrépito de las armas que acribillan a diario

nuestra aspiración a la convivencia incruenta y a la libertad.

Dos minutos de silencio en los corazones y en las voces, mientras campanas de todas las

torres de España tañían funeralmente; sirenas de fábricas, barcos y astilleros ululando en todos

los confines de la Patria; cláxones, bocinas, silbidos de locomotoras como contrapunto al paro

taciturno de las gentes de todo lugar, condición-y creencia: acaso et toque de oración más

sentido y vibrante en te multisecular existencia de España. Un redoble de conciencia, como

diría el poeta.

Millones de ciudadanos —desde el Gobierno a las Cortes; desde el término de menor censo a

la gran ciudad; desde la Bolsa y los Bancos al comercio más modesto; desde el gran ejecutivo

al trabajado/ no cualificado; desde las direcciones de los partidos políticos al militante más

oscuro— paralizaron ayer sus actividades. Durante esos dos minutos se agarrotó la vida

laboral, docente, mercantil; quedaron inmóviles los trenes, los automóviles particulares. Los

trabajadores callaron en la fábrica, los funcionarios y empleados en sus oficinas. Los niños

guardaron —miren que ya es difícil— silencio en las escuelas,, e incluso las mujeres de

compras y los vendedores de muchos mercados dejaron en suspenso sus chacharas y

pregones. Todo el mundo contra el terrorismo, y en gesto de homenaje a sus víctimas y al dolor

de sus deudos. El silencio de España se escuchó ayer en todo el mundo.

 

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