Por la paz, contra el terrorismo, en hermandad con sus víctimas y las Fuerzas Armadas. 
 Un clamor de silencio se oyó ayer en toda España     
 
 ABC.    09/05/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

SÁBADO 9-5-81

NACIONAL

ABC.fl.1

Por la paz, contra el terrorismo, en hermandad con sus víctimas v las Fuerzas Armadas

Un clamor de silencio se oyó ayer en toda España

Es imposible virtualmente contabilizar el número de españoles que ayer, libre, silenciosa y

ordenadamente secundaron el llamamiento de los cuatro grandes partidos parlamentarios (UCD, PSOE,

PC E y AP) para exteriorizar la repulsa contra las bandas terroristas y en solidaridad con las víctimas de

sus acciones, dirigidas de forma persistente y sangrienta contra miembros de las Fuerzas Armadas. El

silencio de ayer a mediodía es, creemos, et grito más firme y acordado frente a la crueldad terroristas y

sus objetivos.

Efectivamente, los primeros en secundar la señal de silencio fueron los medios de comunicación,

vehículos de la palabra. La práctica totalidad de las emisoras de radio del país, tras solicitar a sus

audiencias que respondieran a la convocatoria de las principales fuerzas políticas nacionales —la

invitación había perdido ya cualquier resabio partidista o interesado—, se sumieron en el mutismo por

espacio de dos minutos. Las agencias de noticias dejaron en reposo sus líneas. Las Redacciones de los

diarios suspendieron sus tareas, excepto —en Madrid— «El Alcázar», que ayer mismo avisaba a sus

lectores y anunciantes que no se adherían: «¡Ya está bien, hombre, de ordenarle a la gente que se calle!

¡Todos- ios españoles, a gritar la verdad!», avisaba el matutino. La verdad es que la inmensa, abrumadora,

´mayoría de los españoles gritaron la verdad de lo que sienten ordenadamente y en silencio.

La Redacción de ABC y todos los operarios de servicio en la Casa en aquellos momentos, unos dentro de

ella, otros en las aceras de Serrano —donde la circulación, como en las calles céntricas de ta capital había

frenado a las doce, como obedeciendo al pregón de" relojes y campanas—, «interiorizaron» su repulsa a

los asesinatos terroristas y los cobardes ataques a las Fuerzas Afma-das.

El Gobierno y las Cortes, las «cúspides» de las centrales sindicales, las organizaciones patronales y los

líderes de los partidos mayo-ritarios respetaron la consigna. & presidente de UCD, Rodríguez Sahagún, y

sus principales colaboradores !o hicieron en un despacho, El secretario general del PSOE,

Felipe.González, suspendió la reunión que celebraba la Ejecutiva del partido y safio a la calle Santa

Engracia junto con los demás secretarios. Con su pierna escayolada, el secretario general del PCE,

Santiago Carrillo, también bajó a la acera de la calle Santísima Trinidad para observar los dos minutos de

silencio en unión de sus camaradas. Igual los dirigentes de Alianza Popular, presentes entonces en la sede

central. Su presidente, Fraga Iribarne, de visita en Murcia, presténí´ el rezo de un «Padrenuestro» en la

delegación de AP con militantes del partido y periodistas llegados a una rueda de Prensa antes de

recogerse en silenció el tiempo señalado.

DIEZ MIL NIÑOS LERIDANOS. Los presidentes de las comunidades autónomas del País Vasco —

Qaraicoechea, en Vitoria, y Jordi Pujol,, en Barcelona—,, al frente de sus planas mayores, adoptaron la

actitud de la generalidad de los ciudadanos en sus respectivas regiones. En Barcelona y las demás

ciudades y pueblos catalanes la participación en el paro simbólíep fue masiva. En Lérida, por ejefnplo,

unos diez mil niños, asistentes a un festival con motivo de las fiestas locales, permanecieron silenciosos, y

el alcalde, Antoni Ciurana, decía luego: «Esta ha sido la respuesta de los niños de la ciudad, que se han

sumado a las manifestaciones de dolor por las víctimas del terrorismo.»

En innumerables Casas Consistoriales, con banderas a medía asta, alcaldes y Corporaciones adoptaron

acuerdos en línea con la acción —mejor, «pasión»— de ayer, dejando •constancia de su simpatía hacia las

Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado. En un pequeño Municipio mallorquín, el de Calvia, el

Consistorio pleno resolvió decretar una semana de futo por causa de la violencia terrorista en España. En

términos muy similares se han producido reuniones y acuerdos de Diputaciones Provinciales, entes

preautonómi-cps, etc. También ha habido algunas notas discordantes, como la del alcalde de León —

informa Europa Press—, que es 3e UCD —o sea, uno de los partidos convocantes del paro—, o la de

Alianza Popular de Orense, que se declaró «rebelde» en este particular.

En el País Vasco, salvo Herri Batasuna y parte de) PNV de base, adversarios del pacífico y silente gesto

contra el terrorismo, partidos, sindicatos y toda clase de organizaciones», numerosas fábricas, puertos,

etc., hicieron suya la llamada. De tos núcleos industriales fue el de Baracaldo —según nuestro

corresponsal, A. Suárez Alba— el que acató el paro con mayor decisión. El miércoles por la noche una

fracción del Pleno municipal bilbaíno (PNV, UCD y PSE-PSOE) había guardado ya los dos minutos de

silencio; algunos concejales nacionalistas y todos" los de HB abandonaron el salón por no aceptar la

moción que acababa de aprobarse en aquef sentido. Álava fue la provincia con mayor participación en el

paro. En Navarra, su incidencia sería incluso superior que en el País Vasco.

Así como en el Congreso dé los Diputados su presidente Landelino Lavilla, habló a parlamentarios y

funcionarios allí reunidos segundos antes de iniciarse el silencio, las 35 delegaciones en la Conferencia de

Seguridad y Cooperación Europea, reunida en Madrid, con sus delegados puestos en pie, se adhirieron a

¡a aflicción que sufre el pueblo español, a petición de su presidente, el italiano flo-berto Fraschesqui. El

embajador español ante la CSCE, Javier Rupérez, agradeció después con. emocionadas frases el rasgo de

los representantes extranjeros: «Más que ninguna otra, esta forma de solidaridad —dijo Rupérez— nos ha

servido para continuar en un camino que, ciertamente, pasador la estabilidad democrática de España,

contribuyendo así de manera decisiva a la paz, a la seguridad y a (a cooperación en una Europa que

nosotros concebimos más segura, más libre y más iusta.»

HASTA LOS TURISTAS. En algunas colonias de españoles en el extranjero —aunque resulte difícil

aportar datos concretos—y representaciones diplomáticas se unieron también ai silencio de sus

compatriotas.

Junto con todas las demás empresas de todo tamaño —pequeño comercio y grandes almacenes—, la

primera por el volumen de su plantilla (70.000 empleados), Renfe paró de manera absoluta. Los trenes en

circulación, unos seiscientos, se detuvieron a tras doce dos minutos, en tanto que los viajeros permanecían

silenciosos en los trenes. Las grandes estaciones —especialmente la de Madrid-Chamartín—escucharon

un impresionante y unfsono concierto de silbidos de locomotoras. El personal de .Iberia —exceptuando,

obviamente, el de vuelo y servicios de mantenimiento imprescindible-- pararon igualmente. En estaciones

ferroviarias, terminales aero-portuarias y, en general, recintos dotados de megafonía, se advirtió al

público de la inminencia de! paro en silencio.

Varios prelados se recogieron en oración a esa hora. Puede .decirse que en toda España las campanas de

iglesias y conventos, tanto en ciudades como en aldeas, doblaron tocando a duelo. Innumerables personas,

dentro de sus casas y en la vía pública, rezaron por la paz de España.

Durante todo el día de ayer, tuvo acento de singular emoción el desfile de madrileños por el lugar donde

los asesinos de ETA perpetraron el atentado que costó la vida a tres militares, acompañantes .del teniente

general Va-lenzuela, en la calle Conde Peñafver, donde depositaron ramos de flores y oraron. En algunos

casos, las preces se mezclaban con imprecaciones de «diverso matiz»: insultos´a ETA y aún al Rey,

indistintamente; piropos al señor Tejero; invitaciones a que el Ejército asuma el Poder; recordatorios a la

Policía (que «con Franco no moría», etc,);

LAS DISONANCIAS. En varios puntos de la capital de España el público estallaba en una salva de

aplausos al finalizar el «paro», que siguieron numerosos automovilistas en fas carreteras de acceso a

Madrid, donde los coches fueron orillados hasta las doce y dos minutos. En distintas zonas urbanas, la

gente prorrumpió en gritos de «¡Viva el Rey!», «¡Viva España!», «¡Viva la democracia!». Desde la

Delegación de Circulación y Transportes del Ayuntamiento de la Villa, treinta cámaras de televisión, en

circuito cerrado, registraban el testimonio de la parálisis urbana: Vehículos y peatones en posición

estática; dentro y fuera de los coches, en las aceras y calzadas.

A las disonancias ya apuntadas, se agrega el alboroto de jóvenes de ultraderecha en el barrio dé

Salamanca, que luciendo distintivos de FN —uno de los partidos que, con Falange Española, expresó su

rechazo a la convocatoria de los mayoritarios—, banderas nacionales y falangistas, vociferaron vivas y

mueras, según los casos. Operadores franceses de televisión fueron agredidos por los manifestantes, y

tuvieron que abandonar el material de filmación. Intervino la Policía.

Asimismo, un centenar de ciudadanos, bandera roja y gualda con crespón negro al frente, se personó en la

Puerta del Sol y protagonizó un enfrentamiento dialéctico con transeúntes de signo opuesto, urta vez teni-

dos los dos minutos de silencio. Se cruzaron tos gritos de rigor en estas ocasiones, pero (a Policía de la

DGSE salió a interponerse entre ambos bandos; sin mayores incidentes.

En Barcelona, un grupo de hombres en paro, edades entre los cincuenta y .sesenta años, intentaron

reventar la actitud generalizada de respeto en la plaza de Cataluña. Gritaban contra el paro y la «comedia»

que, según ellos, se representaba allí. Hablaron sólo los segundos iniciales; hasta que el mutismo

circundante sofocó sus voces.

La crónica de una jornada memorable en pro de la paz, de la convivencia civilizada de una nación

hostigada por una minúscula banda de asesinos que pretende silenciarla, sería inacabable. Ayer el pueblo

español calló dos minutos porque quiso; en abierta solidaridad con el dolor que embarga a tantas familias

de compatriotas. Ayer bien hubiera podido volver a escribir el poeta de´tos héroes deMa lealtad, inspirado

en aquellos ciento veinte segundos de silencio: «Oigo Patria, tu aflicción»,..

 

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