Autor: Peiró, Luis. 
 El consenso se mantuvo en la ley sobre medidas excepcionales. 
 Agrio debate entre los senadores da UCD y el PSOE sobre las Fuerzas Armadas     
 
 ABC.    15/05/1981.  Página: 9-10. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

VIERNES 15-5-81

NACIONAL

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El consenso se mantuvo en la lev sobre medidas excepcionales

Agrio debate entre los senadores de UCD y el PSOE sobre las Fuerzas Armadas

MADRID (Luis Peiro). Con el mismo consenso básico entre los tíos partidos mayoritarios con que había

llegado a la Alta Cámara, los senadores aprobaron ayer el proyecto de ley orgánica de los Estados de

Alarma, Excepción y Sitio por el procedimiento de urgencia solicitado por el Gobierno.

Pero el ejercicio de lirnar aristas practicado por ios centristas y los socialistas para acercar sus posiciones

a veces produce chispas. Máxime cuando se trata de un proyecte que, en virtud de situaciones

excepcionales, produce privación temporal de derechos constitucionales y el debate se produce en una

situación política sumamente delicada tras los sucesos del 23 de febrero.

La chispa saltó ayer en el Pleno del Senado y al margen de la discusión técnica y jurídica sobre el

articulado, la sesión discurrió en un continuo debate sobre e) carácter democrático de las Fuerzas

Armadas; a las Que por otra parte atribuye facultades !a ley en algunos casos.

Una dura e inesperada intervención del socialista Düarte Cerdán, cuando estaba, expresando la postura de

los andaluces del PSOE —tienen grupo propio en el Senado—sobre el proyecto encendió, los ánimos. El

senador por Cádiz, tras mostrar sus sospechas de que esta ley se esté tramitando por presiones externas al

Gobierno, dijo que la herencia de la legalidad anterior era doble y afirmó: «Hemos heredado un Ejército

golpista y un terrorismo salvaje.» Pesé a los múltiples murmullos que suscitaron sus palabras —varios

gritos de «¡qué barbaridad!» .en los escaños de UCD—, Düarte siguió manifestando que el. Ejército ha

abusado durante siglos del poder que el pueblo depositó en sus manos, y expresó su teoría de que los

vencedores ban seguido manteniendo sus armas, mientras los vencidos y sus herederos «hemos depuesto

nuestras banderas, hemos recortado nuestras ideologías y hemos tendido la mano». Una vez expuesta su

filosofía sobre lo que ha sido la transición, el senador concluyó, entre gritos de «¡fuera, fuera!», señalando

que «vamos a tener que aprobar está ley para que quienes tienen e! Poder nos la impongan». (La nueva

alusión a las FAS era clara.)

EL PSOE ASUME LA HERENCIA DE LAS FAS

En un momento de gran tensión le tocó consumir su turno de portavoz del Grupo Socialista a Fernando

Moran. En una intervención que quiso ser serena y desapasionada justificó la necesidad de la ley por

cuanto el Estado necesita de unas disposiciones que le defiendan en situaciones de excepcional gravedad.

Como recordando una intervención de su compañero Félix Pons en el Congreso —la mejor defensa que

hasta ahora se ha hecho de la ley—, Moran señaló que la pureza en las concepciones «nos podía encerrar

en una torre de marfil desde la que podíamos contemplar la muerte de fa libertad.» Pero no pudo eludir

las palabras que le habían precedido desde su mismo banco y que tanto asombro habían causado en la

Cámara y entre los propios socialistas. «En lo que respecta a las Fuerzas Armadas, somos conscientes —

afirmó— de que su inmensa mayoría son democráticas y así io han ratificado en momentos decisivos de

nuestra historia reciente. Hemos heredado unas Fuerzas Armadas que asumimos en su totalidad con la

conciencia crítica de que algunos elementos tienen ciertas tendencias, como las tienen también la

sociedad civil. Pero no hemos heredado una situación de sometimiento psicológico respecto a ciertos

poderes que se safen de la Constitución.» Era la postura del grupo, que luego sería reiterada por otros

oradores. El senador fue aplaudido. Pero, evidentemente, no todo iba a acabar ahí. Como portavoz de

UCD, Francisco Villodres empezó por hacer pedagogía. Usandb ta última actualidad enfocó esta ley

como una preocupación del Estado por la sanidad del sistema democrático. El símil vino cogido de los

periódicos, de la.epidemia de neumonía atípica Prever unas disposiciones contra una epidemia no es

desearla, sino tratar de afrontarla. Razonó que nadie puede criticar a un investigador por buscar antídotos

contra una posible emferme-dad, por lo que nadie podía reaccionar contra un legislador que prevea una

enfermedad que afecte a la situación sanitaria o política. "La conclusiones que la ley a debate contempla

desde actuaciones .ante una epidemia —estado de alarma—, hasta contra una posible, insurrección

armada —estado de sitio— y que, además, viene prevista por la propia Constitución. Pero en ese punto

finalizó la pedagogía y entró la más pura política.

TERRORISMO Y SOCIALISTAS

Dirigiéndose al senador Düarte, le dijo que con actitudes como la que él había exteriorizado se

propiciaban actitudes como las que él mismo había señalado. A este respecto citó. un artículo publicado

ayer en ABC por Lorenzo López Sancho en el que se afirmaba «... que los diputados socialistas son, para

ese sistema democrático, enemigos mucho más peligrosos que los terroristas» —el lapso de Villodres fue

decir que se trataba de un editorial, aunque no mencionó expresamente de qué periódico se trataba—.

Tras el pateo y las protestas en los escaños socialistas, Villodres afirmó que UCD proclamaba «la

disciplina mantenida por el Ejército y señala que el peligro no proviene sólo de la extrema derecha, como

dicen algunos senadores».

Fernando Moran hizo constar su protesta y preguntó al presidente si la intervención de Villodres se

correspondía con la cortesía parlamentaria y con el espíritu de concordia que prevalecía entre ias fuerzas

políticas desde la instauración de la democracia. Cecilio Val-verde dijo que constaba en acta la protesta

socialista, pero que él no debía limitar la libertad con que se habían expresado los senadores en sus

intervenciones, como había pedido el propio senador Duaríe, dentro de sus turnos, por lo que no entraba a

valorar las afirmaciones que se habían hecho.

LAS TESIS QUE UCD NO COMPARTE

El portavoz de UCD, Francisco Villodres, volvió a intervenir para aplacar los ánimos a última hora,

señalando qué al citar el artículo mencionado su grupo no compartía las tesis que en él se expresan, pero

que lo había hecho para demostrar las reacciones que suscitaban intervenciones como las que había tenido

el senador Düarte:

Hubo, ya a! final de la sesión, una nueva intervención socialista reiterando el respeto del partido a las

Fuerzas Armadas.

LOS BANDOS MILITARES

Brillantemente,, el senador Prat, en un discurso que recibió aplausos generalizados en la Cámara, recordó

cómo Pablo Iglesias había defendido el reclutamiento de todos los españoles en defensa de la nación y

que el Ejército, la nación en armas, del Rey abajo, «era garantía de la libertad y de la paz». Lo hizo para

defender una enmienda aceptada en ia Comisión Constitucional del Senado por la que se cambiaba la

redacción del artículo 34, en el que se contempla el ´estado de sitio y la facultad de la autoridad militar de

publicar bandos. En comisión se había aceptado, con la abstención parcial de UCD —para que saliera—,

una enmienda socialista por la que era el Gobierno quien ordenaba publicar y di-´ fundir estos bandos a la

autoridad militar. En su defensa había intervenido también, mucho más moderado que. en su primer

discurso,, el senador Düarte. UCD quiso cambiar el texto de nuevo y volver al texto del Congreso, en e!

que no se dice expresamente que es el Gobierno quien ordena la publicación de los bandos.

El ministro del Interior, señor Rosón —presente sólo en parte de la sesión—, tomó la

 

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