Autor: Urbano, Pilar. 
   Florecen banderas     
 
 ABC.    30/05/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Celebración del Día de las Fuerzas Armadas

Hilo directo

Florean banderas

Cuando escribía, recién abierto febrero, mis crónicas del viaje de los Reyes al Pais Vasco, califiqué

aquellos duros episodios´ como «un acto de reinado» y me centré en la imagen de un Rey que se

encontraba con un pueblo. Hoy, mayo, en Barcelona, tengo delante la estampa de otro encuentro: el

pueblo y los Ejércitos. Y el Rey, Jefe Supremo de las Fuerzas-Armadas, es el puente de ese encuentro. El

momento es de incertidumbre para toda España. Sí. Pero Cataluña parece empeñada en mostrar ese buen

sentido, añejo y serio de sus ancestros: el «seny». Ahí están las palabras de Jordi Pujol: «Nosotros,

Cataluña y las Fuerzas Armadas, podemos hoy mejor que nadie transmitir al resto del país la fe y la

confianza en el futuro.»

Y ahí están,. vengo viéndolas por todas partes, las banderas hermanadas: la bandera española y la

«senyera»: pendiendo de los balcones, erguidas en mástiles por las plazas y jardines, ondeando en los

autobuses municipales, colgando de punta a cabo por las calles engalanadas... Se diría, sin metáforas, que

en Barcelona han florecido banderas por todos los rincones. Como un repentino estallido de amarillos y

rojos pimpantes.

El ambiente es festivo. He callejeado un par de horas. He recorrido el puerto hasta Ja escollera. Hay

animación popular.

Entre la bruma del muelle de la fusta se avistaba aún lejano el blanco «Azor», arrevistando una imponente

formación naval mar adentro, escoltado por las corbetas «Infanta Elena»´e «Infanta Cristina», donde

viajaban una y otra «madrinas». A bordo del «Azor», los Reyes y el Príncipe Felipe, la Junta de Jefes de

Estado Mayor, el presidente del Gobierno y el de la Generalidad, el alcalde socialista Narcís Serra, el

ministro de la Defensa...

Les vi descender,, ya atardecido. Al teniente general Gabeiras, es la anécdota, se le cae de las manos el

bastón de mando y Narcís Serra se adelanta, rapidísimo, a recogerlo del suelo.

Los catalanes se sienten orgullosos de que el Ejército desfile por vez primera en la Historia ante su

«senyera». Y anteayer se emocionaron cuando la Guardia Real interpretó «El cant de la senyera»...

«Nobleza por nobleza, sentimiento por sentimiento, bandera por bandera.,.», con palabras del teniente

general Al-faro Arrégui, será la enseña nacional de enormes dimensiones —«¡la más grande que permitía

el reglamento!»´— donada por Pujol, la que reciba hoy el homenaje de las Fuerzas Armadas aquí en

Cataluña.

Lo importante, lo que trasciende protocolos, simbolismos y emociones, es lo que se afirma dé verdad con

este homenaje: y se -afirma y" se solemniza el hecho natural de que Cataluña es España. Qué los Ejércitos

son del pueblo y para el pueblo... Y que todo ; ello pasa por ese «puente» estabilizador e imprescindible:

Don Juan Carlos.

Algunos políticos me han recordado ya al llegar: «No olvidamos el primer viaje del Rey en el 76. Y aquel

párrafo que dijo en catalán: «Cataluña puede aportar a esta gran tarea común una contribución esencial y

que no tiene precio.» Y han sido unos.concejales del Ayuntamiento de Barcelona quienes me han

comentado en el mismo puerto: «Don´Juan Carlos es heredero de los Condes de Barcelona, de Urgel, de

Gerona, de Dsona, de Am-purias, de Besalú. El confió en nosotros y hoy Cataluña va a decirle que ha

intentado hacer honor a esta confianza.»—Pilar URBANO.

 

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