Autor: Reinlein García-Miranda, Fernando. 
 Los catalanes desbordaron las previsiones.... 
 Barcelona se echó a la Calle     
 
 Diario 16.    01/06/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

NACIONAL

LOS CATALANES DESBORDARON LAS PREVISIONES...

1-junio-81/Diario16

BMGBONA SI ECHO A LA CA1U

La presencia multitudinaria de la gente barcelonesa en la calle, superando todas las previsiones realizadas

de antemano, fue el dato más elocuente del sentido alcanzado en la culminación de la Semana de las

Fuerzas Armadas en la Ciudad Condal. El acto final fue el desfile de unidades de los tres Ejércitos ante él

Rey Juan Carlos. Los barceloneses se agolparon a lo largo del recorrido del desfile en la avenida

Diagonal. Los aplausos frecuentes rubricaron la brillantez del acto castrense y fueron muchos los

espectadores que rompieron, finalizado el desfile, los cordones policiales para tratar de saludar a los

Reyes. La tranquilidad se unió a una fiesta popular en honor a la Bandera, los Ejércitos y a la «cumbre»

de la representación nacional, los Reyes. Barcelona entera se lanzó a la calle para tributar su homenaje a

los trece mil hombres que participaron en el acto.

Barcelona: Fernando REINLEIN, enviado especial

Como ya adelantó este periódico en su edición del sábado, los rumores intencionados y el clima de ten-

sión creado por los últimos acontecimientos no lograron impresionar la sensibilidad del pueblo catalán,

que respondió en masa a la llamada de su alcalde y acudió a la avenida Diagonal a presenciar el desfile.

Más de trece mil hombre desfilaron ante el Rey entre banderas con los colores de la enseña nacional y la

senyera catalana que adornaban calles y edificios.

En un día soleado que invitaba a salir fuera de la ciudad, y a pesar de las impresionantes medidas de

seguridad, fueron cientos de miles los barceloneses que acudieron al desfile. Muchos de ellos no pudieron

ver a las tropas al desbordarse todas las previsiones.

Pegatinas

Ante el temor de alguna acción por grupos de ideología ultraderechista, los partidos de izquierda y las

centrales sindicales recomendaron a sus militantes y simpatizantes que acudiesen al desfile. La respuesta

fue masiva y se logró una cosa importante: la recupe- • ración de los símbolos por el elemento popular.

Hombres y mujeres de todas las ideologías llevaban pegatinas con los colores de la bandera nacional y la

senyera catalana. A las 11 en punto hizo acto de presencia el Rey acompañado por la Reina, el Príncipe y

las Infantas que fue recibido por el Gobierno y las autoridades autonómicas.

El capitán general de Cataluña, Ricardo Aroza-ména, recabó de Don Juan Carlos el permiso reglamen-

tario y, tras el paso de la aviación, comenzó el desfile en tierra.

La primera unidad era el Regimiento de Caballería Utonia, el primero de. los formados en Barcelona y

perteneciente a la Brigada de Montaña. Tras las banderas de las unidades mecanizadas desfilaron todas

las unidades sobre ruedas.

El desfile a pie lo abrían las unidades del Regimiento dé la Guardia Real, cuyas filas pasaron como tablas

ante el podio del Rey. Si el ensordecedor ruido de las cadenas de los carros de combate había hecho callar

a la multitud, impresionada, las tropas a pie y las marchas militares la enardecieron.

La razón de que fuese ´precisamente el Tercio quien cerrase la parada militar se debió a que en esta

ocasión se había permitido a los legionarios desfilar con su bandera de cornetas y tambores y su música,

al endiablado ritmo de 160 pasos por minuto y bajo los acordes de la canción del legionario, que hizo

vibrar al público presente.

Otra unidad peculiar que participó este año en el desfile del Día de las Fuerzas Armadas fue el grupo de

Artillería de Montaña, al lomo con obuses del 105/14, cargados sobre mulos.

Novedades

Los soldados vestían todos el nuevo uniforme de campaña, verde tipo OTAN, y las unidades de la

División Acorazada estrenaban una nueva boina negra, ladeada hacia la derecha, como los Ejércitos

inglés y alemán, mientras en el Ejército español se lleva ladeada a la izquierda.

Estas unidades perten-cientes a la Brigada Mecanizada XI, se trasladaron más tarde a Zaragoza para

participar en unas maniobras.

Cuando el desfile terminó después de dos horas y cuarto, el Rey se despidió de las autoridades y subió a

su coche descubierto. Entonces el público desbordó los cordones de seguridad y la Diagonal se convirtió

en escenario de una manifestación expontánea que aclamaba al Rey Don Juan Carlos. Desde la Diada de

1977 no se recuerda en Barcelona una afluencia tan masiva.

Precauciones

La noche del sábado Fuerzas de la Policía recorrían alcantarillas y de madrugada los perros entrenados

especialmente para detectar explosivos husmeaban en las tribunas.

Las tropas también tuvieron una jornada de dos kilómetros y algunas unidades habían salido de sus

acuartelamientos antes de las seis de la madrugada.

En los hospitales barceloneses se habían preparado equipos de urgencia y se tomaron medidas

excepcionales preventivas, que felizmente no fueron usadas.

La Semana de las Fuerzas Armadas sé ha convertido en una semana de entusiasmo popular y el éxito

alcanzado según todos los observadores ha sido total. El próximo año se celebrará en Zaragoza, cabecera

de la V Región Militar.

 

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