Comenzó el consejo de guerra por el "caso Lockheed". 
 El fiscal acusa a Carlos Grandal de incumplir sus deberes militares     
 
 ABC.    10/06/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

MIÉRCOLES ÍO-6-81

NACIONAL

Comenzó el consejo de guerra por e! «caso Lockheed»

El fiscal acusa a Carlos Grandal de incumplir sus deberes militares

MADRID. Ayer por la mañana dio comienzo, en la sala de juicios de la I Región Aérea, la vista del

consejo de guerra para fallar la causa instruida contra Carlos Grandal Segade, coronel del Arma de

Aviación, en relación con unos supuestos sobornos realizados por la firma aeronáutica norteamericana

Lockheed Air Craft para favorecer la venta de aviones y material bélico en España. El Ministerio Fiscal

acusa al corone! Grandal de haber intervenido en empresas privadas con móvil de lucro, prevaliéndose de

su cargo, y de incumplimiento de sus deberes militares. Las penas solicitadas son de inhabilitación

especial y multa de 10.000 a 500.000 pesetas, por el primer delito; de seis meses y un día a seis años de

prisión militar, o a la separación del servicio, por el segundo. Con la lectura por parte del juez instructor

del apuntamiento del juicio, dio comienzo la vista a las doce de la mañana, bajo la presidencia del general

de división Tomás Juárez Redondo.

En síntesis, se señaló que en las fechas de autos Carlos Granda! estaba destinado en la IV Sección del

Estado Mayor del Aire y que, en su calidad de accionista de la Sociedad Anónima Española Aviónica —

representante de ta Lockheed en España—, se benefició, presuntamente, de unas comisiones por ia

compra a esta compañía de aviones de transporte militar C-130 Hércules y material bélico, por una

cuantía de unos 16 millones de pesetas. El representante del Ministerio Fiscal, teniente coronel auditor del

Aire Jaime Chavarri Zapatero, y el defensor, Francisco Javier Sáenz de Pipaol y Mengs, interesaron a

continuación la lectura de varios folios del sumario en apoyo de sus respectivas defensas. A continuación

prestó declaración e) acusado, de sesenta y seis años, natural de El Ferrol, y de estado casado. Con ciertas

dudas, manifestó que el general de división Luis Rey le ofreció entrar en Aviónica, en fecha no

determinada. Se da. la circunstancia de que este militar, ya fallecido, fue en su día el principal implicado

en los supuestos sobornos de la Lockheed en España, desempeñaba un alto cargo en el Ministerio del Aire

y era el mayor accionista de Aviónica, S. A. A preguntas del fiscal, acerca de que su nombre no figurara

en e! acta de constitución de Aviónica, ni los del general Rey y otras personas, el coronel Grandal

rspondió que había solicitado entonces una Agregaduría en la Embajada de Londres y quería transferir sus

acciones a un amigo suyo. Añadió que al suscribir acciones de la entidad ignoraba que se estaban

haciendo gestiones para ostentar la representación de Lockheed en España, y que no pensó nunca que

pudiera existir incompatibilidad entre su participación en Aviónica y su cargo oficial. Dijo, asimismo, que

nunca tuvo acceso a la contabilidad de Aviónica, ni al monto de sus ganancias, ni asistió a ninguna Junta

de accionistas: que ignoraba si otros funcionarios del Ministerio del Aire se beneficiaron de las

comisiones de ventas y que sus primeros beneficios como accionista los percibió durante su estancia en

Londres por transferencia bancaria. «No me acuerdo —agregó— haber recibido nunca cantidades de

dinero en billetes de Banco, ni haber firmado ningún recibo. Me dijeron que eran dividendos de mis

acciones.» A instancias de su abogado, el procesado manifestó que no tuvo ninguna función específica en

Aviónica, ni participó en la compra de aviones C-130 Hércules, y se refirió a una pugna creciente entre

Luis Sáenz de Pazos, director civil de ta sociedad, eon el general Rey, en la que él no tuvo ningún papel

por hallarse en Londres.

 

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