El defensor pidió la absolución de acusado por falta de pruebas     
 
 ABC.    11/06/1981.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El defensor pidió la absolución del acusado por falta de pruebas

Durante la sesión de la tarde, el abogado defensor, Francisco Javier Sáenz de Pípaon, dio

lectura a su informe, en el que solicitó la absolución de su patrocinado por falta de pruebas y

pidió al Tribuna! que entendiese a favor de! acusado en las dudas e hipótesis respecto a su

presunta actuación negligente. Comenzó refiriéndose el abogado al material sin autentificar y

prácticamente ilegible de tos archivos de Lockheed suministrado por el Departamento de

Justicia de Estados Unidos, en conformidad con el acuerdo suscrito en 1976 por la Fiscalía del

Tribunal Supremo español con la Secretaría de Estado USA, y a ios complicados e infructuosos

trámites posteriores para recabar una documentación más legible. El defensor alegó que su

cliente no antepuso nunca sus intereses particulares a los de la Milicia, y que las retribuciones

o las elevadas sumas de dinero que percibió eran perfectamente lícitas en la mecánica

capitalista actual y en el régimen jurídico vigente de las empresas mercantiles. Defendió

también su tesis de que el procesado nunca reveló secretos a los que tenía acceso por razón

de su cargo, lo que, por otra parte, no se llegó a probar durante el plenario, y de que incluso el

coronel Grandal, partidario de la fabricación aeronáutica nacional, llegó a desaconsejar la

compra de los aviones C-130-H. Descartó el móvil de lucro por falta de malicia en su

patrocinado, así como el prevalimiento de su cargo, tanto en la fundación de Aviónica, S, A.,

como al emitir informes en razón no de su destino militar, sino de sus conocimientos técnicos

como experto aeronáutico. Por último, mostró su disconformidad con la gravedad de las penas

solicitadas por el fiscal y se reiteró en. su´.petición de absolución. A continuación, el fiscal hizo

una larga ampliación de su escrito ^acusatorio, en el que estimó suficientemente probados los

hechos que sirven cié base á su calificación jurídica, y pidió ia aplicación de la justicia con ñgor

y, después, de la benevolencia en lo posible. La defensa, por úftimp, se centró en los aspectos

técnicos y jurídicos, y señaló que al coronel Grandal, cuando cesó de agregado en la Embajada

española en Londres, se le concedió la encomienda de Isabel la Católica.

 

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