Autor: Riaza Ballesteros, José María. 
   Valores y contravalores de los militares     
 
 Diario 16.    03/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Diario16/3-julio-81

JOSÉ M-. RIAZA BALLESTEROS

Profesor universitario

Valores y contravalores de los militares

Se hace aquí una aproximación a la sociología del militar profesional, para una mejor comprensión de sus

comportamientos y actitudes. Un paso necesario para el mejor entendimiento entre la sociedad civil y la

castrense y para evitar «que los militares se sientan aislados e incomprendidos». El estamento militar

constituye para el ciudadano medio un mundo de difícil acceso y casi impenetrable en sus procesos y

fenómenos internos. Aunque casi todos han pasado por los cuarteles durante el servicio militar, la gran

mayoría no pasan de los niveles inferiores, por lo que siguen sin percibir cuáles puedan ser las razones,

las motivaciones, la mentalidad y la escala de valores por las que actúan o se mueven los militares.

Claro es que buena parte de lo que vamos a decir a continuación también se podría predicar de otros

estamentos (médicos, jueces, profesores, etcétera), puesto que cada una de las profesiones suele implicar

una cierta mentalidad, unas determinadas reacciones características y un talante o estilo propio. Pero hay

que reconocer que los militares tienen rasgos definitorios propios.Pero, cualquiera que sea el grado de

peculiaridad que tengan algunos de los rasgos que apuntaremos seguidamente, lo que no parece ofrecer

duda es que sería muy importante conocer a fondo cuál es la mentalidad, o forma de pensar predominante,

así como la escala de valores en que se inspiran la generalidad de los militares profesionales.

Jerarquía y disciplina

Me parece indudable que uno de los factores que inciden en la mentalidad y en las reacciones del militar

consiste en la estructura piramidal y jerárquica de las Fuerzas Armadas. De ello se deriva un característico

sentido del mando y de la disciplina (elemento fundamental para el debido funcionamiento del sistema),

lo que a su vez influye decisivamente en lo que constituye en esencia el estilo y el espíritu militar.

Es de ahí de donde partirán las raíces de esa forma característica de ser y comportarse los militares, que se

enlaza con su manera de pensar y de sentir, sin cuya comprensión profunda no es posible entender las

motivaciones que les mueven y las reacciones que tienen a veces con una sorprendente unanimidad no

exenta, en ocasiones, de algunas contradicciones dialécticas que quizá los propios actores no son

(¿capaces de percibir o detectar el estar inmersos en un ambiente muy sui géneris en cierto modo aislante

del medio que les circunda. No se puede olvidar el enorme valor de ciertos símbolos —por ejemplo, la

bandera— o de ciertos conceptos como el de Patria, que en ocasiones casi se mitifica o deifica. Esto es

muy importante para comprender los rasgos que configuran la mentalidad de los militares.

Aislamiento

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta para un análisis ponderado es darse cuenta del grado de

aislamiento y de incomunicación á qué sé vén sometidos, bien por íos frecuentes traslados o ´por un´a,ótra

serie de circunstancias (vivir en bloques militares, frecuentar sus círculos propios, etcétera). Lo que no

ofrece duda es que esa situación influye fuertemente sobre sus actitudes ante la vida. A ello hay que

agregar su propensión a una extremada síntesis al formar sus criterios —la decisión militar así lo exige—

y se comprenderá el porqué de cierto simplismo en el enfoque de determinados problemas complejos de

por sí, que suelen ver de forma más bien simplificada y poco problemática. Como una consecuencia de

todo ello puediera ser cierta, al menos en parte, la afirmación de que los militares propenden como

correlativo natural de las virtudes apuntadas —a las que habría que añadir el valor, la disposición a

entregar hasta la vida por unos ideales, etcétera— a considerarse como los auténticos exponentes del

sentir patrio. De ahí podría derivarse la convicción de qué sus planteamientos son inatacables; que no

admiten vuelta de hoja y que les asiste la razón al enjuiciar los acontecimientos. También pudiera ser

correcta la opinión de quienes creen que entre los militares hay quienes creen que los valores militares

son total y plenamente válidos para la vida civil, de forma que la sociedad civil debería configurarse de

acuerdo con las pautas del «orden cerrado» (es decir, las formaciones), o bien el «orden abierto» o

conjunto de ejercicios de despliegue táctico en las acciones militares. De lo dicho podría llegar a

deducirse en una primera aproximación, y sin pretensión alguna de generalizar, que la estructura

jerárquica y la necesidad de la disciplina militar puede llevar a que exista una escasa capacidad para el

análisis, con lo que éste conlleva de problematicidad.

De ser "cierta tal hipótesis, podrían encontrarse por aquí .las claves para interpretar la actuación de los

golpistas, quienes, quizá deformados por una escala de valores mal asimilada o interpretada, no

establecieron una valoración justa y equilibrada de la realidad política, social y económica, tanto de

España como del contexto internacional en que nuestra nación ha de moverse en los complejos momentos

actuales. Aunque en este análisis forzosamente muy compendido faltan muchos aspectos, tanto positivos

como negativos, que tendrían que ser abordados para un mejor conocimiento del estamento militar, no

hemos de terminarlo sin hacer una rápida referencia al tipo de formación recibida por los militares, de

carácter más bien técnico y poco humanística. Me parece que esto puede tener también una intensa inci-

dencia en la mentalidad de los militares., al menos como los vemos algunos civiles.

 

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