Autor: Vaquero, José Manuel. 
   General Salas Larrazábal: "La situación exige una ley de modernización del Ejército"     
 
 El País.    13/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

General Salas Larrazábal: "La situación exige una ley de modernización del Ejército"

J. M. VAQUERO, Oviedo El general Ramón Salas Larrazábal desmintió cualquier parecido entre la

reforma militar de Azañay la ley de Reserva Activa, que acaba de jubilar a ios capitanes generales Pedro

Merry Gordon y Ángel Campano, entre otros, en declaraciones a la Prensa, con motivo d e su

participación en un curso de la Escuela de Estudios Hispánicos dedicado a la II República. El general

agregó que la citada ley de Reserva Activa viene a corregir un exceso de plantilla retirando a los viejos.

«La ley actual», dijo, «no contempla más que una reducción en las edades de retiro. La de Azaña fue

positiva en el orden estrictamente militar, pero a su autor le faltó coraje para llevarla a cabo. La situación

actual pide a gritos una ley de modernización del Ejército, cosa que yo haría-si fuera ministro de Defensa,

cosa que nunca seré». «Hoy», añadió el general Salas, «estamos en un régimen pluralista aceptado por la

mayoría-de los españoles, que sólo encuentra una oposición minoritaria». Respecto algolpede Estado del

23.de febrero, el general Salas Larrazábal afirmó que la mayor parte del Ejército respalda la democracia,,

y que en la actualidad resulta imposible un enfrentamiento entre el Ejército y la sociedad civil, situación

esta radicalmente distinta a la que precedió a la guerra de 1936, en la que la sociedad estaba muy dividida

entre sí. Ramón Salas Larrazábal, el teniente coronel Miguel Alonso Ba-quer y el historiador Ricardo de

la Cierva expusieron sus versiones sobre el papel del Ejército en la II República española en el nuevo

curso de verano de la escuela asturiana de Estudios Hispánicos, que desde el pasado lunes se celebra en

La Granda (Aviles). Según Salas Larrazábal, la política militar de la II República tenía dos objetivos

concretos: situar a las Fuerzas Armadas en el marco de las actividades que le eran propias, dando fin a su

preponderancia política e influencia social y a su utilización como prolongación de las fuerzas del orden

público, y dotarlas de la organización, armamento y medios necesarios para transformarlas en el

instrumento eficaz que necesitaba la República para su defensa, suprimiendo organismos, servicios y

personal innecesarios. Para desarrollar esta política, el comité revolucionario de las fuerzas coaligadas

designó a Manuel Azaña, que dedicó notables esfuerzos a conseguir este objetivo. Sus realizaciones

abarcan, según Salas Larrazábal, aciertos y desaciertos, pero en cualquier caso quedaron a mitad de

camino, pues el coste de la reforma fue muy superior al previsto, y no se consiguieron los ahorros que se

pretendían. Los presupuestos militares aumentaron a partir de 1932, sin que se consiguiera dotar a la

nueva organización de medios y armamento. Por otra parte, el general Salas Larrazábal consideró

excesivo el uso represivo de los soldados para imponer el orden y la paz en las calles y en el campo. El

general no ve relación alguna entre la reforma de Azaña, integrada por 32 decretos, y la iey de Reserva

Activa recientemente aprobada/Los suce-. sores de Azaña en el Ministerio de la Guerra continuaron su

política. Gil Robles constituyó una excepción, empeñándose en la tarea complementaria de remediar la

penuria dé las unidades con notables programas de fabricación y adquisición de armamento y material.

 

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