Autor: Vaquero, José Manuel. 
 Ayer recibió el título de hijjo predilecto de Asturias. 
 El General Fernández Campo confía en que se abran paso la verdad y la justicia en torno al 23-F     
 
 El País.    05/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Ayer recibió el título de hijo predilecto de Asturias

El general Fernández Campo confía en que se abran paso la verdad y la justicia en torno al 23-F

JOSÉ MANUEL VAQUERO, Oviedo

Sabino Fernández Campo, secretario general de la Casa Real, expresó su confianza ciega en que se abran

paso, irremisiblemente, la verdad y la justicia en torno al intento de golpe de Estado del 23 de febrero,

suceso que no llegó a citar de forma explícita, pero al que se refería con toda nitidez, en el curso de su

intervención de agradecimiento después de recibir el título de hijo predilecto de Asturias, junto con el

pintor y arquitecto asturiano Joaquín Vaquero. En otro momento del discurso, subrayó que el rey Juan

Carlos (tampoco le nombró, pero la alusión era evidente) tuvo y tiene muy claro el camino a seguir.

Los títulos de hijos predilectos de Asturias fueron concedidos a ambas personalidades por la Diputación

Provincial de Oviedo. El acto de entrega de los mismos se celebró en la tarde de ayer en el hotel

Reconquista, de Oviedo. «He sido testigo», dijo, «de hechos trascendentes, de momentos estelares, de

conductas destacadas y de datos repletos de interés. El hecho de no poder divulgarlos no les resta

importancia y me concede a mi el valor de la reserva y de la discreción». Respecto al intento de golpe de

Estado del 23 de febrero, al que siempre se refirió de forma implícita, dijo textualmente: «En estos

momentos, cuando tantas versiones contradictorias circulan sobre hechos importantes, cuando se elogian

o combaten actitudes y acciones, permitidme que yo no juzgue a nadie, ni siquiera a mí mismo, y que

confie ciegamente en que se abran paso, irremisiblemente, la verdad y la justicia». También aludió al

motivo por el que fue propuesto para el título de hijo predilecto de Asturias: su papel al lado del rey Juan

Carlos, precisamente en la noche del 23 de febrero. «He de confesaros», dijo, «que conocí en su día una

de las causas por las que considerabais que se justifica este nombramiento, y no trato de ocultar que hice

votos fervientes por que esa razón se olvidara en el expediente». De su ocupación, junto al Rey,

Fernández Campo afirmó que el destino le colocó en puestos secundarios y oscuros, pero llenos de

interés; en situaciones clave, de consecuencias históricas, y al lado de personas extraordinarias, «a las que

tengo el honor de servir con entrega absoluta de cuerpo y alma, pensando que a través suyo (e! Rey) sirvo

a mi patria». Añadió que cuando uno se limita a cumplir con su deber, a ser tan sólo instrumento de una

voluntad superior, que tenía muy claro el camino a seguir, no puede aportarse tal actitud como

merecedora de recompensa. «No importa», agregó, «que los años se hayan acumulado sobre uno casi sin

darse cuenta, cuando el tiempo está tan lleno de emociones, de acontecimientos felices o de sucesos

desgraciados. Estas mezclas de lo bueno y de lo malo, de lo doloroso y de lo alegre, la totalidad de mi

vida pasada y la esperanza de la que me queda por vivir, es la que ofrezco a esta Asturias que tanto

quiero». El general Sabino Fernández también dedicó una breve pincelada de su discurso al proceso au-

tonómico español. «Es posible», dijo, «que en estos tiempos, cuando asistimos al espectáculo de tantas

exageraciones, aveces pintorescas, en aspectos político-regional-autonómico, la explicación de nuestra

prudencia, de nuestra mesura y tranquilidad estribe en ese sentido del ridículo que tenemos los

asturianos». Esta afirmación del general fue interpretada como un elogio a la vía autonómica diferida del

artículo 143 de la Constitución, en la que Asturias fue la región pionera. «Como dice Valentín Andrés»,

afirmó Fernández Campo, «uno de los rasgos más sobresalientes en los asturianos es un exagerado temor

al ridículo, y de aquí nace una de las formas de nuestro humor: el reírse uno de sí mismo antes de que se

rían los demás». Finalmente, Sabino Fernández destacó que todo es admirable * Asturias.

 

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