El manifiesto de los militares contra la prensa y a favor de los golpistas provocó la mínima sanción por parte de las autoridades militares. 
 Se temen reacciones de solidaridad de los "cien"  :   
 El documento se distribuyó aprovechando las fiestas de las patronas de Artillería e Infantería. 
 Diario 16.    07/12/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Diariol 6/7-diciembre-81

NACIONAL

PROVOCO LA MÍNIMA SANCIÓN POR PARTE DE LAS AUTORIDADES MILITARES

Se temen reacciones de solidaridad con los «cien»

El documento se distribuyó aprovechando las fiestas de las patrañas de Artillería e Infantería. En fuentes

militares de toda solvencia se asegura que. existe preocupación por una reacción de solidaridad con los

firmantes del manifiesto, que serían realmente una avanzadilla de una operación de más envergadura en la

que estaría involucrado un número mucho mayor.

Madrid — Los firmantes del «manifiesto de los cien» —o al menos alguno de ellos— regresaron a sus

casas tras presentarse en las unidades después de ser llamados por sus jefes en la madrugada pasada,

según pudo saber DIARIO 16 en fuentes informadas. El ministro de Defensa, que se encontraba fuera de

Madrid, regresó de madrugada. Poco después, ia Junta dé Jefes de Estado Mayor hacía pública una nota

oficial en la que se daba cuenta de la apertura de una investigación por si existían responsabilidades.

«A la vista del escrito entregado a Ja agencia Europa Press —decía la nota de la JUJEM- con la firma, al

parecer, de un centenar de oíiciales y suboficiales de las Fuerzas Armadas y ante ia posibilidad de una

transgresión de las obligaciones inherentes a la disciplina castreiise, se ordena la apertura del

procedimiento oportuno para exigir las responsabilidades a que hubiera lugar.» No obstante, y según pudo

saber DIARIO 16, algunos de los oficiales cuyos nombres aparecen en el manifiesto de Europa Press

negaron haberlo firmado. Tras los trámites de verificación fueron enviados a sus domicilios preven-

tivamente hasta que se aclare todo el nron«,so.

Servicios

La existencia de ese manifiesto de capitanes, ementes y suboficiales sorprendió, según todos los incidios,

a los servicios" de información o al ueiios riada trasladaron a sus superiores. Así, el ministro estaba fuera

y el capitán general de Madrid y autoridad judicial militar de la región, Guillermo Quintana, cenó esa´

noche con los miembros de un regimiento de la División Acorazada en un hotel de Madrid. La cena se

alargó hasta la una de la madrugada sin que el capitán general tuviese noticias de ia existencia del

manifiesto y no hiciese referencia alguna a la sospecha de su existencia. El hecho de que la mayoría de

los firmantes pertenezcan a las Armas de Infantería y Artillería hace sospechar, según las fuentes

militares consultadas por este periódico, que el procedimiento paira ia recogida de las firmas coincidiese

con los festejos correspondientes a la inmaculada y Santa Bárbara, palronas de infantes y artilleros

Amigos «i parecer, y según las mismas fuentes, un grupo reducido, con el contenido del manifiesto,

habría solicitado las firmas de amigos y subordinados, así como de compañeros afines en lo ideológico.

Los acontecimientos de los últimos días han provocado cierta tensión en las unidades y algunos ficiales

excitaron los ánimos contra la prensa por lo que ellos interpretaban como un ataque al Ejército. La

actuación de un capitán de la Policía Militar y la entrada en ua-bar de Vioái-varo de tres capitanes de

Artillería con varios soldados arrojando petardos —y no disparos como se dijo— aumentaron la tensión.

Sin embargo, otras fuentes militares dijeron que el manifiesto no es más que una avanzadilla de lo que

puede ocurrir en los próximos días si no se toman las oportunas medidas. Se trataría entonces de una

operación de mayor envergadura, dentro de una campaña definida y que contaría con organizadores . que

actúan desde la sombra, aunque ese extremo no pudo ser confirmado. En ese sentido, algunos oficiales

esperaron en los regimientos a los firmantes del manifiesto que se presentaban a sus jefes, para

solidarizarse con ellos. Otros, sin embargo, se reunieron con sus subordinados y soldados y les leyeron el

artículo 8 de la Constitución. El ministro de Defensa, Oliart, y la Junta de Jefes de Estado Mayor,

movilizados.

Quintana Lacaci.

 

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