Autor: Olivares Zurilla, Rosa M.ª. 
 La prensa de las autonomías (y IV). 
 Extremeños y andaluces, olvidados     
 
 Diario 16.    27/12/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Extremeños y andaluces, olvidados

Rosa Mª Olivares

Extremadura cuenta con el más bajo índice de lectura de periódicos del Estado. Es la región olvidada,

junto con Andalucía. Ambas se mueven en la dispersión y el abandono desde hace muchos años. Y si

Andalucía aparece como una zona «ocupada» culturalmente, Canarias se debate por la recuperación

de una gran tradición periodística.

El problema de Extremadura es el olvido. Un olvido que no viene de ayer, sino de siempre. Con un grado

mínimo de desarrollo económico y cultural, nunca se le ha tomado como un punto, no ya imprescindible,

sino necesario para el desarrollo global del Estado español.

Ni los «nacionales» se acordaron de colocar un periódico de su cadena informativo propagandística

cuando Extremadura fue ocupada. A lo mejor, hasta se olvidaron de ocuparla. Así, se convirtió en la única

provincia de toda España que no ha tenido nunca un periódico ni del Movimiento ni del Estado, lo que no

se puede considerar precisamente como una ventaja, dada la insuficiencia informativa que padece la

región.

Solamente la TV está presente en todos sus pueblos y ciudades, encargándose de borrar los pocos

vestigios que puedan quedar- de una cultura y folklore propios. Extremadura ofrece actualmente el nivel

de lectura más bajo de todo el país, y también el porcentaje más alto de tiempo ante el televisor.

Tampoco RNE se acuerda especialmente de esta tierra. Sólo existe una emisora, en Cáceres, y el estado

en que se reciben las emisiones deja mucho que desear. Como muestra, baste decir que se reciben más

fácilmente y con mejor calidad los programas, incluidos los de emisoras en frecuencia modulada,

portugueses que los españoles.

Andalucía: Todavía zona ocupada

Mientras que las iniciativas culturales de todo tipo surgen en las ciudades y pueblos andaluces, entre paro

y emigración, mientras un sector de la élite política y cultural busca los orígenes de su nacionalidad, la

situación informativa sigue siendo la misma.

El diario de mayor tirada sigue siendo el «ABC» de Sevilla, aunque a la hora de hablar de un diario de

difusión total y amplia incidencia en toda Andalucía no se sabe bien hacia donde mirar, ya que la

dispersión de cabeceras es una de las más altas del Estado, con un total de 15 diarios.

Aunque, no nos engañemos, solamente el 13 por 100 de los andaluces lee un periódico una vez a la

semana. Las causas de este absentismo informativo no están exclusivamente en las «bolsas» de

analfabetismo, y en las absolutas carencias económicas que hacen del diario un objeto de lujo, que se

utiliza igual que en Thailandia (uno lo compra y luego lo alquila a los demás). También habría que buscar

las causas de la falta de lectura en la poca movilidad que ha habido en estos últimos años en el campo de

las publicaciones: sólo ha aparecido una nueva cabecera, «Nueva Andalucía», sin que su nacimiento haya

tenido mucha repercusión.

Todo sigue igual, Andalucía sigue siendo «zona ocupada». Más de la mitad de sus diarios siguen siendo

del Estado, las ruinas de los antiguos periódicos del Movimiento (que de alguna manera también tienen la

culpa de que muchos españoles no lean Prensa, ya acostumbrados a negarse a leer prensa del Estado).

Aunque hay serios intentos de privatizar alguna de sus cabeceras, con el caso concreto del «Odiel» de

Huelva.

En cuanto a posibles emisoras autónomas de TV, la falta de medios parece ser que será la tónica que

marque el compás de espera. Y en cuanto a Radio Nacional de España, su política aquí es como para el

resto del Estado: emisoras conectadas con la emisora central durante todo el día, que sólo tienen entre

media y una hora de emisión propia; emisoras sin periodistas, que no tienen apenas conexión con la

realidad cultural de la zona.

Canarias: En busca de su identidad

Dentro de un marco geopolítico sumamente conflictivo, el pueblo canario intenta encontrar su identidad

entre la cultura africana y la cultura peninsular. Pero éste es un verdadero problema en una región donde

la emigración y el aislamiento truncado, en el mejor dé los casos, adormece las posibilidades de

desarrollar nuevos intentos culturales.

Las islas cuentan con seis diarios, y dos «Hojas del Lunes», todos de creación anterior al proceso

democrático iniciado ya hace cuatro años. Y solamente uno de ellos supera la cota de los 20.000

ejemplares/día («La Provincia»).

No hay que olvidar que Canarias es la zona de España donde posiblemente haya más analfabetos tanto en

el concepto que apoya la Unesco, como en el más realista y cercano de no saber leer ni escribir.

Y es que las islas son como unos puntos suspensivos que nos acercan al Tercer Mundo. Para justificar la

ausencia en estos años de la aparición de nuevas cabeceras, tanto de Prensa diaria como de semanarios

(siempre de información general, ya que revistas literarias sí aparecen de vez en cuando, pero su

incidencia en la sociedad es nula) propios de las islas, hay que apuntar la ausencia de una burguesía

tradicional, que promueva iniciativas culturales, y que ponga las bases económicas y políticas para hacer

nacer nuevos canales de comunicación.

Pero la realidad es que el panorama informativo en nada ha cambiado sustancialmente en estos últimos

años, tan llenos de cambios por otra parte.

Y tristemente, y a pesar de la petición de un canal propio de Televisión para el archipiélago hecha por la

Junta de Canarias, tampoco parece que vaya a cambiar próximamente.

 

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