Sin perjuicio de las responsabilidades que puedan derivarse de los hechos. 
 Catorce días de arresto a los cien firmantes     
 
 ABC.    08/12/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

NACIONAL

MARTES 8-12-81

Sin perjuicio dé las responsabilidades que puedan derivarse de los hechos

Catorce días de arresto a los cien firmantes

MADRID, Catorce días de arresto domiciliario les ha sido impuesto a los militares —capitanes, tenientes,

sargentos y brigadas— que firmaron el llamado «manifiesto da los cien», en él cual se partía de una

crítica hacia el tratamiento dado por ios medios de comunicación a las Fuerzas Armadas, para incidir

luego en actitudes de carácter anticonstitucional;1 El arresto tiene carácter preventivo y se ha decidido sin

perjuicio de las posibles responsabilidades que pudieran derivarse de los hechos, según indica una nota

oficial del Ministerio de Defensa. Por su parte, el capitán general de la I Región Militar, teniente general

Quintana La-cacci, ha nombrado juez para este caso al coronel auditor Balbino Teijeiro Piñón. Los

arrestados comenzaron a declarar ante el juez en torno a las cuatro y media de la tarde del domingo y,

según se ha informado, en los primeros interrogatorios un teniente se arrepintió de haber participado en la

acción, otro desmintió haber firmado y-17 suboficiales declararon que habían sido inducidos a firmar por

sus superiores. La toma de declaraciones prosiguió ayer durante toda la jornada. El ministro de Defensa,

Alberto Oliart, que se encontraba fuera de Madrid cuando se tuvo conocimiento del manifiesto, regresó a

su despacho en la madrugada del domingo y ya por la mañana mantuvo una reunión con la Junta de Jefes

de Estado Mayor de dos horas y media de duración. En la entrevista se "elaboró Una nota con

instrucciones de que-fuera leída en todos los Cuerpos, centros y dependencias -de las Fuerzas Armadas.

Una nota posterior hacía hincapié en la gravedad del contenido del manifiesto y en las sanciones en las

que pueden incurrir quienes se adhieran a él. El,que Oliart estuviera de viaje parece confirmar la sospecha

de que el mando no teñía conocimiento de la gestación del manifiesto, aunque parece que el CESID

estaba informado, pero creía que había conseguido parar su difusión. El capitán genera! de la I Región

Militar, teniente general Quintana Lacacci, tampoco tuvo noticias del documento, ya que la misma noche

en la que se estaba intentando su publicación en los periódicos, Quintana Lacacci cenó en un hotel de

Madrid con los miembros de un regimiento de la División Acorazada y la reunión se alargó hasta la una

de la madrugada, sin que en ningún momento se hiciera alusión al documento por parte de ninguno de los

presentes. El documento origen de !a polémica, que ABC publicó el domingo en su segunda edición, fue

firmado por cien capitanes, tenientes, brigadas y sargentos pertenecientes a la I Región Militar. En el

texto se criticaba el tratamiento periodístico de tos temas,castrenses y se afirmaba que «las Fuerzas

Armadas, para cumplir mejor su misión, no tienen que ser profesionalizadas, democratizadas o depuradas,

sino simplemente ser consideradas y respetadas como deben, y disponer de los medios materiales

necesarios para cumplir sus objetivos». En otro punto del manifiesto los cien militares decían que «el

poder político debe respetar (a necesaria autonomía de los Ejércitos en cuanto a organización y

funcionamiento interno para garantizar la inexistencia de intereses- partidistas en sus organismos y

unidades». Asimismo los firmantes del manifiesto aseguraban que «los insultos y ataques a nuestros

compañeros los consideramos dirigidos a la colectividad, con las consecuencias a que ello dé lugar, pues

tenemos el Código de Justicia Militar para corregir debidamente a! que cometa alguna falta y nuestra

fanía y prestigio no puede estar en boca de cualquiera» En el manifiesto se protestaba por lo que

entienden como «ataques, insultos, injurias y calumnias generalizados o directos contra miembros de las

Fuerzas Armadas, todos ellos de historial militar brillante e intachable... sobre todo cuando algunos de

ellos están pendientes de la sentencia de un Consejo de guerra, en cuyo resultado de hechos probados y en

la calificación jurídica de estos hechos se determinará la honorabilidad o no de sus conductas».

 

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