Autor: Campo Urbano, Salustiano del. 
   Militares e información     
 
 Ya.    08/12/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA INMENSA MAYORÍA

Militares e información

No ha podido ser más inoportuna la publicación del documento suscrito por un centenar de oficiales y

suboficiales sobre el tratamiento informativo que reciben las Fuerzas Armadas. Se produjo, precisamente,

cuando todo el pueblo se entregaba a un esfuerzo de integración social, destinado a superar las diferencias

de clase, regionales e ideológicas, ante la Constitución como norma suprema del Estado de derecho y la

bandera como símbolo de la unidad e identidad de España.

Nuestra Constitución establece la misión de las Fuerzas Armadas y su subordinación al poder civil, como

es indispensable que suceda en un verdadero sistema democrático. El hecho de que a ellas se les

encomiende no sólo garantizar la soberanía e independencia nacionales, sino también defender nuestra

integridad territorial y el ordenamiento constitucional, obliga a todos sus miembros a observar un

comportamiento impecable, en especial por lo que toca a injerirse en ámbitos de competencia que no les

son propios. De tales fines y de su monopolio legal de los medios de violencia se derivan su grandeza y

servidumbre, cuya manifestación más inconfundible debe ser su plena profesionalización al servicio de

los ideales e intereses del Estado, cuyo jefe ostenta su mando supremo.

Sorprende mucho, en consecuencia, que el documento rechace la profesionalización, poniéndola al nivel

de la «democratización o depuración», como aspiraciones de quienes buscan «por .cualquier método

deshacer los Ejércitos de, España para reemplazarlos por otros a su servicio». No es tampoco ^correcto

que militares profesionales por vocación, como se definen los firmantes, no hayan actuado a través de sus

mandos para plantear sus quejas contra las informaciones y opiniones acerca de las Fuerzas Armadas. La

invocación que hace el documento a criterios puramente técnicos y profesionales, así como la petición de

respeto ante la necesaria autonomía de los Ejércitos en cuanto .organización, se compadecen pésimamente

con las reticencias ante la profesionalización como requisito absoluto para quienes deben no solamente

respetar, sino también defender la Constitución.

La nota de la Junta de Jefes de Estado Mayor no ha dudado en tipificar la conducta de os oficiales y

suboficiales que han suscrito el documentó pomo un acto de indisciplina, que afecta a la confianza y

lealtad debidas a los mandos superiores y contiene un llamamiento a todos los generales, jefes, oficiales,

suboficiales y tropa para que continúen, como hasta ahora, obedeciendo las directrices del Gobierno,

acatando la Constitución y manteniendo la lealtad a Su Majestad el Rey.

Sería pueril ocultar que este incidente ha sobresaltado a los ciudadanos. La confusión que el documento

revela en muchos puntos no puede tranquilizar a nadie. En él parece sugerirse que asuntos puramente

políticos como la decisión de ingresar o no en la OTAN no son tales, que no hay nada que distinguir entre

profesionalización, democratización o depuración de las Fuerzas Armadas y que el poder civil no tiene

que inmiscuirse en el funcionamiento interno de los Ejércitos. Se observa, asimismo, una preocupante

insinuación sobre el futuro juicio de los implicados en los hechos del 23 de febrero.

Le queda, por otro lado, al español de a pie la inquietud adicional de saber si efectivamente el trato

informativo que se da a las Fuerzas Armadas es o no abusivo, ya que ni la retirada de nombres de calles,

ni de la laureada del escudo de Navarra, son acciones atribuibles a los profesionales de los medios de

comunicación. Es evidente que determinadas conductas concretas no pueden servir de justificación á una

condena tan amplia como la que contiene el documento, que deforma y descalifica el avance democrático

que supone la libertad de expresión y resta por su excesiva generalidad licitud a la queja.

Salustiano DEL CAMPO

 

< Volver