Autor: Pelayo, Antonio. 
 Según "Le Monde". 
 "El Ejército español pretende agitar la amenza de un recurso a la fuerza"     
 
 Ya.    08/12/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

nacional

Según «Le Monde»

«El Ejército español pretende agitar la amenaza de un recurso a la fuerza»

PARÍS. Antonio Pelayo

El manifiesto de los cien oficiales españoles es calificado en órganos de información francesa como

«golpe blando». El tema en todo caso es recogido con amplitud por todos los periódicos del lunes y ocupó

amplio espacio en las informaciones televisadas del domingo. Estas daban, sin embargo, como material

gráfico los actos de adhesión a la Constitución en su III aniversario. Según una información que «Le

Monde» recoge en su editorial, las §eticiones formuladas en el mani-esto serían muy similares a las

expresadas ante el Rey el 4 de m> viembre por una comisión de capitanes generales. Según el diario

vespertino, la jerarquía castrense habría pedido a don Juan Carlos que los nombramientos militares sean

hechos por el Ejército; que la designación de los ministros de Defensa y del Interior reciba «placet»

previo de los militares y que la Constitución sea revisada para frenar las autonomías regionales. Siempre

según «Le Monde», el plan de los oficiales es el siguiente: «Agitar la amenaza de un recurso a la fuerza

para el caso en que el régimen no acepte dar al Ejército el campo de acción que éste reclama y las

garantías indispensables, según él, para preservar la unidad de la nación.» Otros diarios como el «Herald

Tribune» minimizan eí hecho La más extensa información es la deí periódico «Liberation», con cuatro

páginas enteras consagradas a informar del Ejército español. Para el editorialista de este periódico «los

militares españoles aplican al campo político lo que los estrategas de fa guerra fría habían elaborado

respecto al arma nuclear: el arte de la disuasión... su arma es la amenaza de intervención». Según este

periódico, «la estrategia ¡del golpe que aún no ha tenido lugar podría finalmente desembocar en la

intervención de un golpe blando, un golpe de Estado suave, que entregaría sin dramas el poder a los

militares bajo la fórmula de una transferencia de poderes, en buena forma, con el eventual consentimiento

de los partidos políticos».

 

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