El Arma de infantería celebró la festividad de su Patrona. 
 Altos jefes militares y autoridades civiles en la misa celebrada en Los Jerónimos     
 
 ABC.    09/12/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Altos jefes militares y autoridades civiles en la misa celebrada en Los Jerónimos

MADRID. A las once de la mañana dé ayer fue oficiada una misa en la iglesa de Los

Jerónimos, en Madrid, para conmemorar la festividad de la Inmaculada, patraña del Cuerpo de

Infantería del Ejército. El acto religioso fue celebrado por el vicario general castrense,

monseñor Benavent Escuín, y asistieron, entre otras autoridades, el jefe del Estado Mayor del

Ejército, teniente generat Gabeiras Montero; el capitán general de la 1 Región Militar, Guillermo

Quintana La-cacci; el genera) inspector de la Policía Nacional, José Sáenz de Santamaría; el

general Carbonnel, jefe de la División Acorazada .Brúñete; el. presidente del Consejo Supremo

de Justicia Militar, teniente general Luis Aívarez Rodríguez, y el gobernador militar de Madrid,

general Lago. En su homilía, el oficiante, monseñor Benavent, comenzó saludando a doña

Cinta de Valenzuela, esposa del general jefe del Cuarto Militar de Su Majestad el Rey, y re-

cordó que él personalmente vio cómo el teniente genera! Valenzuela abría los ojos después de

la operación que le fue practicada con motivo del atentado sufrido este año. «Vi cómo abrió tos

ojos —dijo monseñor Benavent— y cómo dio un beso a su mujer, otro a su hijo, y que

preguntaba, como buen jefe, por sus compañeros.» A continuación saludó a la viuda del

gobernador militar de San Sebastián, general González Valles, muerto en atentado el 23 de

septiembre de 1979 cuando paseaba por la plaza acompañado por su esposa. Monseñor

Benavent dijo en la homilía que «hay que pedir al Señor sabiduría para defender la unidad y la

concordia de los españoles. Desde el mando más pequeño al más grande, para que sepan

discernir lo que han de comprender, lo que han de urgir, lo que han de tolerar». Agradeció al

Arma de infantería «el valor de escoger como Patrona a la Inmaculada Concepción porque

ejemplariza los altos ideales de este Arma, tan necesarios en estos tiempos en que se tiene

una necesidad dramática de los mismos, ya que los objetivos —dijo monseñor Benavent— de

mucha gente hoy son tan bajos como los éxitos y comodidades que nos producen hastío,

frustración y tristeza». «Pedimos —añadió más adelante— que se realice el ideal de santidad

para no tener fanatismos que nos hacen vivir con mediocridad el ideal cristiano.» Finalmente, el

vicario general castrense dijo que «el amor sin mancha debe impregnar a todos los hombres

para servir y conseguir la unidad y paz en nuestra Patria». Al terminar la ceremonia, a la que

asistieron oficiales, jefes y miembros de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, los mandos

militares y las autoridades del Ministerio de Defensa se trasladaron a la Brigada XII

(acuartelamiento de El Gotoso), perteneciente a la División Acorazada, donde fue ofrecido un

vino de honor.

 

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