Discrepancias en la prensa en torno al escrito de los "cien" y normalidad en la fiesta de infantería, en que participaron golpistas. Para él, el fallo está en la Constirución y en los altos mandos castrenses. 
 Emilio Romero defiende a los militares del manifiesto     
 
 Diario 16.    09/12/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

DISCREPANCIAS EN LA PRENSA EN TORNO Ai ESCRITO DE LOS «CIEN>

Para él, el fallo está en la Constitución y en los altos mandos castrenses

Emilio Romero defiende a los militares firmantes del manifiesto

El periodista Emilio Romero defendió ayer en su habitual columna del diario «Ya» a los firmantes del

«manifiesto de los cien». Según él, el fallo está en la Constitución y en las altas instancias militares. El

propio periódico sostiene en su editorial que «las afirmaciones

Madrid - Dos diarios dE Madrid, el «ABC» y el «Ya», ambos de arraigada tradición conservadora,

reaccionaron de muy diversa forma ante ei «manifiesto de los cien» oficiales y suboficiales hecho público

el pasado domingo en la capital de España. Mientras que el matutino de la calle Serrano en su análisis

editorial de ayer hacía suya la crítica del líder de AP, Manuel Fraga, al manifiesto —es un documento

«inadmisible en el fondo, en la forma y en la oportunidad»—, para el colega de la calle Mateo Inurria sólo

es censurable la forma y la oportunidad, porque el contenido —es decir, el fondo— «puede ser-suscrito

sin demasiados escrúpulos por cualquier honesto observador de la realidad española». El diario que dirige

Guillermo Lúea de Tena, que acogió en sus páginas hace meses la autojustificar cíón del golpe del 23-F

redactada por el teniente coronel Tejero, recogió también el pasado domingo el manifiesto de los cien

militares, aunque —como en el caso anterior— reaccionaba con su censura simultánea.

Escrúpulos

El matutino de la Editorial Católica, sin embargo, destinatario del manifiesto para su publicación en

exclusiva, rehusó el honor de la primicia tras una primera lectura en caliente. Pero el diario «Ya», después

de «estudiar el escrito en sí mismo; sus contenidos, su oportunidad y al mismo tiempo las consecuencias

que de él pueden derivarse» —«porque pensamos, dice, que estos hechos necesitan un mínimo periodo de

enfriamiento que debe coincidir con el análisis más riguroso»—, caen en la cuenta que (das afirmaciones

básicas del escrito pueden ser suscritas sin demasiados escrúpulos por cualquier honesto observador de la

realidad española». Esta disposición hacia el contenido del manifiesto de los cien militares mostrada por

el editorialista del periódico fundado por el.carde-": nal Herrera Oria contrasta con el sentir de -uno de sus

habituales colaboradores, Salustiano del Campo, quien, en página contigua, ayer mismo criticaba no sólo

la forma y la circunstancia de la publicación del escrito. Para´el-profesor DelCám-po resulta sorprendente

.«que el documento^ rechace la pro´fesionalización, poniéndola a nivel de la democratización o

depuración...». Tacha de incorrecto el procedimiento y la incoherencia de quienes invocan criterios

técnicos y profesionales, y se rtyuestrarj reticentes a la profesionalización.

Honesto

Pero la censura más directa a «las afirmaciones básicas del escrito» es señalar —como hace el profesor-el

contrasentido de quienes ´exigen «respeto ante la necesaria autonomía de los - Ejércitos en cuanto

organización» y «deben no solamente respetar, sino también defender la Constitución». Por último,

Salustiano del Campo critica a los militares firmantes del escrito que culpen a la prensa del cambio de

nombres de calles o la retirada de la Laureada del escudo de Navarra.

Defensor

Pero, como contrapartida, el mismo diario de la Editorial Católica ofrece otro análisis, mucho más

conforme con el sentir del editorialista, el de, Emilio Romero. Para el que fue director de «Pueblo», de la

«Jaula», de «Informaciones» y de «El Imparcial», los medios que publicaron el «documento militar»

cumplieron «honradamente con su deber». También Emilio Romero, como el editorialista del .«Ya», se

toma la cautela de haber «leído serenamente, sin parcialidades políticas y sin prejuicios», el manifiesto.

Para él, el documento «es únicamente una manifestación defensiva frente al agravio o la deformación;

una proclamación de asumir la historia, también la de las Fuerzas Armadas, y la exhibición comprensible

de su orgullo o esa lealtad ante la erradicación de figuras militares famosas —y para ellos ilustres— de

calles y de monumentos».

Error constitucional

Según el periodista, el fallo está en la Constitución y en el «ambiente que produce» hechos como el

protagonizado por los militares firmantes del escrito. Para Romero, los autores del escrito no han tenido

en cuenta los artículos 201 y 203 de las Reales Ordenanzas de las fuerzas Armadas, que prohiben que los

militares puedan hacer nada sin contar con la autorización del superior. «Pero en este caso -arguye el

defensor periodístico de los militares firmantes— ese ordenamiento no está tratado en la Constitución. La

ley de leyes es la Constitución y señala en el artículo 14 la igualdad de los e.spañoles ante la ley, sin

discriminaciones de ningún carácter.»

Superioridad

El periodista prosigue su argumentación defensiva citando los artículos 18 y 20 dé la Constitución, que

consagra los derechos al honor, a la propia image´h y a la libertad de expresión, para concluir: «Otro

olvido más de los redactores de la Constitución. No se incluye en ella lo que señalan los artículos 178,

201 y 203 de las Reales Ordenanzas. Con la Constitución en la mano estos artículos son discutibles.»

Pero la defensa que Romero hace de los firmantes del manifiesto llega implícitamente a inculpar a

instancias más altas de la cadena de mando militar. «Un solo argumento de método, en función de la

disciplina militar, podría argüirse —añade el periodista— y sería el de que la superioridad está llamada a

hacer la defensa, cuando se entiende que las Fuerzas Armadas, los símbolos "que están obligadas a

defenser, habían sido agraviados.» Y concluye el periodista: «¿Ha respondido la superio-ridae con la

claridad y contundencia necesaria para no hacer de este agravio la noticia diaria? Sinceramente, no... La

cúspide militar o la superioridad ha permanecido callada.» básicas del escrito pueden ser suscritas por

cualquier honesto observador de la realidad española». Como contrapartida, el otro periódico/madrileño,

tradicionalmen-te conservador, el «ÁpC^, critica duramente, el contenido,, la forma y ia oportunidad del

manifiesto.

 

< Volver