Autor: Paris Eguilaz, Higinio. 
   Carta abierta al Partido Socialista Andaluz     
 
 El Alcázar.    20/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Carta abierta al Partido Socialista Andaluz

La experiencia de lo ocurrido en los dos últimos años demuestra que en España los dirigentes de las

agrupaciones políticas no admiten un análisis objetivo de los hechos para determinar los factores que los

provocan y adoptar medidas congruentes para resolver los problemas, y los que más destacan en esta

intransigencia, de carácter dogmático, son los del Partido Socialista (PSOE) pero dentro de esas

posiciones, el Partido Socialista Andaluz ha dado muestras de ser más abierto y más realista. Ha

estudiado los problemas de los andaluces en Cataluña en relación con el Estatuto de Autonomía, que han

sido silenciados, como si no existieran, por los dirigentes centrales del PSOE y se percibe un deseo, que

parece más sincero, de resolver el problema del paro agrícola en Andalucía, del que muy poco se ha

preocupado el PSOE, y por ello queremos informarle de las causas y de los verdaderos términos de ese

problema.

1. El mecanismo del desarrollo económico. El verdadero progreso económico es el resultado de aplicar el

desarrollo tecnológico en todos los sectores para reducir el número de obreros por unidad producida y

dejar libre mano de obra que permitirá, ocupada en otras o en las mismas empresas, un aumento adicional

de esa producción, haciendo así posible un aumento continuado en el nivel de consumo. Ello exige un

constante desplazamiento de mano de obra desde la agricultura a la industria y los servicios, sin perjuicio

de seguir manteniendo, gracias a la tecnología, la misma o mayor producción agrícola total, y este

fenómeno debe ser más intenso cuando la población en el campo es creciente por diferencias entre

nacimientos y defunciones.

Esa transferencia de obreros agrícolas hacia otros sectores se evidencia cuando se compara el porcentaje

de población activa en la agricultura, que fue del 54 por ciento de !a total antes de la guerra española, a la

existente en 1977, que era del 20 por ciento aproximadamente. La disminución o el bloqueo de esas

transferencia de población desde la agricultura a los otros sectores, industrial y de servicios, y mucho más

cuando se utiliza maquinaria agrícola en gran escala, provoca o aumenta el paro agrícola. Si en la misma

región se van creando suficientes industrias y servicios, la transferencia de mano de obra se realizará

dentro de la región, pero si la industrialización se produce en otras regiones y no en la propia, el

excedente de la población campesina que se va creando por el mecanismo expuesto tendrá que trasladarse

a ellas (Cataluña, Madrid, etcétera) o quedará en paro, salvo que acuda a la emigración exterior, que hoy

está casi paralizada. La colocación de aquel excedente en la región fue imposible por dos causas, que son

la falta de una adecuada política de desconcentración industrial y la insuficiencia de determinados

recursos, no sólo naturales, sino de capacidad empresarial y de transportes que limitan las posibilidades, y

por ello es absolutamente necesario un desarrollo económico del conjunto nacional. Cada vez que los

conflictos laborales, las amenazas de nacionalizaciones, o una política fiscal negativa desalientan las

inversiones y reducen el desarrollo, aumentan el paro agrícola, además del industrial. Las jubilaciones

anticipadas disimulan el paro, pero no elevan el nivel de empleo.

Siempre el impulso para mejorar el campo ha de venir de otros sectores, y mientras no se comprenda este

hecho fundamental nada importante se podrá conseguir, y desgraciadamente no lo comprenden ni el

PSOE ni los dirigentes gubernamentales.

2. La caída del desarrollo. Esta caída ha sido el resultado de la política económica premarxista, adoptada

desde junio de 1977, e intensificada con el pacto de la Moncloa. Sólo un pacto acordado entre marxistas

declarados y marxistas encubiertos, que tenían en cuenta los intereses de sus propios partidos en vez de

los nacionales, podía imponer medidas que provocarían una elevación del paro, caso único en la política

económica contemporánea, agravando una situación que sólo favorecía al Partido Comunista y a los otros

partidos marxistas. En la publicación oficial del Instituto Nacional de Estadística. La renta nacional en

1977 y su distribución, Madrid, 1978, en su página 109 se dice:

«El marco del pacto de la Moncloa estimaba en unas cien mil personas el incremento neto del paro a lo

largo de 1978; los últimos resultados de la encuesta de población activa muestran un incremento de paro

en los meses subsiguientes a la firma de los acuerdos de 30.000 personas mensual mente»

Para el primer trimestre de 1979 el aumento de paro, provocado por el pacto de la Moncloa, era entre

250.000 y 275.000 personas. Hoy hay zonas en Andalucía en las que el paro, según cifras de procedencia

sindical, asciende al 30 por ciento de la población asalariada.

El contenido de esa política económica premarxista se pone de manifiesto con la creación, en una etapa

de depresión, de nuevos impuestos, elevación de los existentes, castigo al ahorro base de la inversión

privada, limitación del crédito muy por debajo de los aumentos de salarios, lo que causó fenómenos de

estrangulamiento de la actividad económica; todo lo cual ha provocado un déficit acumulado de

inversiones de más de un billón de pesetas, caída de la rentabilidad a precios constantes en un gran

número de empresas y hundimiento de la Bolsa. Se utilizó como pretexto para llegar a esta situación la

necesidad de reducir la inflación, pero la cifra media anual de alza de precios, que fue del 24,5 por ciento

en 1977, sólo descendió al 19,8 por ciento en 1978. El poder de compra de los salarios, que venía siendo

positivo, ya no ha mejorado en los dos últimos años. Esta política económica premarxista fue la que, al

dificultar los desplazamientos normales de mano de obra desde el campo a los otros sectores, ha sido el

factor esencial de la agravación del paro agrícola.

A la vista de tal desastre se ha adoptado últimamente un Programa Económico en el que hay una

corrección en dos puntos, una mayor amplitud en los créditos al sector privado y la voluntad de reducir el

déficit del sector público, que es muy cuantioso; pero no se han modificado las medidas de política fiscal

adoptadas en la etapa premarxista.

3. Las medidas locales de expropiación de tierras, su colectivización o socialización no pueden tener

efecto favorable alguno, porque seguirá existiendo un excedente de población en el campo.

Higinio PARIS EGUILAZ

 

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