Autor: Méndez, Maria José. 
 Brillante la conmemoración de la Pascua militar. 
 Oliart resaltó la necesidad de unidad y discuplina en las Fuerzas Armadas     
 
 ABC.    06/01/1982.  Páginas: 2. Párrafos: 33. 

MIÉRCOLES 6-1-82

Brillante conmemoración de la Pascua militar

Ollart resaltó la necesidad de unidad y disciplina en las Fuerzas Armadas

MADRID (María José Méndez). La unidad y disciplina, el próximo ingreso de España en la OTAN y su

repercusión en las Fuerzas Armadas y la felicitación a todos los componentes del Ejército fueron los

puntos de coincidencia de las palabras que el ministro de Defensa, Alberto Oliart, dirigió en los actos que

se celebraron ayer en los cuarteles generales de los tres Ejércitos para conmemorar la Pascua militar. El

ministro de Defensa hizo hincapié en el comportamiento de las Fuerzas Armadas en «momentos difíciles

y delicados», y no podía faltar en sus tres discursos una referencia a la nueva ley de Ascensos, aprobada

recientemente en las Cortes, así como a la afirmación de qué «el Gobierno del presidente Calvo-Sotelo

seguirá en 1982 la línea de actuación definida en 1981, en el ámbito económico y social, en el de las

autonomías, en el del orden público y en la lucha contra el terrorismo». «Lo entrada en la OTAN es un

hecho de trascendencia histórica» Por su parte, los jefes de los Estados Mayores de tos tres Ejércitos

hicieron, como viene siendo habitual todos los años, un resumen muy somero de las realizaciones de las

Fuerzas Armadas y la enumeración de las inquietudes y proyectos para el año que acabamos de estrenar.

La necesidad de potenciar el desarrollo de las industrias nacionales de armamento y aeronáuticas con lo

que se reduciría la dependencia del exterior estuvo presente en las pa-; labras de los tres jefes de Estado

Mayor. ´ A las once treinta de la mañana de ayer, y con puntualidad castrense, comenzó en el Cuartel

General del Aire el primer acto con motivo de la "Pascua militar. El ministro de Defensa, que en todo

momento estuvo acompañado por el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, teniente general

Ignacio Alfaro, presidió el acto que se celebró en el salón de honor y en el que también estuvieron una

representación de generales, jefes, Oficiales y suboficiales del Ejército del Aire. En primer lugar tomó la

palabra el jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y resaltó el significado de la Pascua militar, para

afirmar «esta familia dé los Ejército que no es una élite peculiar, pero sí un enclave de principios sagrados

vertidos por entero a la Patria, guarda estas fechas tradicionales de íntima convivencia familiar para

definir y concretar más la suya, esa que nos une en el servicio diario de responsabilidad y de sacrificio.

«Por eso —continuó el teniente general-, Un año más, siguiendo el deber de cuantos me antecedieron en

el cargo, vengo a exaltaros con torpes palabras esos principios de unidad y de disciplina que presiden

siempre nuestros actos.»

LA VOLUNTAD DE NUESTRO REY

Más adelante dijo: «Un año más que conscientes de todo cuanto pudiera alterar la concordia, la paz y el

orden entre todos los españoles; seguimos sabiendo comportarnos conforme a la voluntad de nuestro Rey,

supremo capitán de las Fuerzas Armadas, que encarna la personalidad del Estado y el símbolo de su

bandera.» «No extrañe a nadie —continuó— que los militares, sin ansias de protagonismo, sepamos sentir

y calcular, porque leales a la misión que las leyes y la Constitución como fuente primera nos señalan el

ejercicio diario y permanente de nuestras virtudes nos obligan a soñar más allá de cuanto prometa el

mejor bien para nuestra España a la que servimos y adoramos.» A continuación, el jefe de! Estado Mayor

del Aire hizo un breve resumen de las actividades del Ejército del Aire en 1981 y reconoció que, «si 1980

fue el año de aceleración programas, yo creo que 1981 ha sido su perfeccionamiento». El teniente ge

¡e refirió en su enumeración al proyecto FACA que, según aseguró, «se encuentra en definitiva fase de

decisión, armonizado naturalmente a las consecuencias de nuestro ingreso en la OTAN». Tras felicitar a

todos los componentes del Ejército del Aire, el teniente general Alfaro pidió «el orgullo de seguir

elaborando en su camino, unidos firmemente en la nobleza de esta gran familia, dispuestos a dar por

nuestra España, por nuestro Rey, todo el sacrificio que reclame la ilusión de una Patria querida y la

generosidad de un mundo decidido a ser mejor». A estas palabras respondió el ministro de Defensa, quien

felicitó a todos los presentes con motivo de la Pascua Militar y por las realizaciones llevadas a cabo por el

Ejército del Aire.

UNIDAD Y DISCIPLINA

Alberto Oliart dijo que «el momento actual exige de todos afrontar complejos y delicados problemas.

Estoy convencido de que los resolveremos sí impera sobre cualquier otra circunstancia, la unidad y

disciplina en nuestros Ejércitos bajo el mando supremo del Rey, a quien seguiremos entregando, toda

nuestra lealtad». Tras indicar la línea de actuación del Gobierno de Calvo-Sotelo para 1982, el ministro de

Defensa dijo que «este Gobierno quiere .conseguir una España más justa, cuyo desarrollo, en todos los

órdenes, le lleve al lugar que internacionalmente te corresponde, pese a las dificultades que a nadie se

ocultan, y frente a las cuales ya ha demostrado que dentro del juego de las instituciones constitucionales

de nuestra Monarquía parlamentaria y haciendo un usó prudente de la autoridad irrenunciable; es posible

superar los obstáculos que opone una grave crisis económica». Luego de referirse al próximo ingreso de

España en la OTAN y de hacer constar que este año será el último en que la ley de Modernización cumpla

su cometido el ministro de Defensa terminó su discurso con vivas al Ejército del Airer a España y al Rey,

que fueron coreados por todos los presentes.

LA PASCUA MILITAR CON LA ARMADA

Acto seguido, y tras departir unos minutos con los representantes del Ejército del Aire, el ministro de

Defensa se trasladó al Cuartel General de la Armada, donde le esperaba el jefe del Estado Mayor,

almirante Arévalo Pe-lluz, acompañado de jefes, oficiales y suboficiales de la Armada. Tras escuchar el

himno nacional, el- almirante Arévalo Pelluz pronunció un extenso discurso, en el que se refirió a la

Pascua Militar como «este entrañable acto, que se entronca en la más pura tradición castrense».

Desde el primer momento el jefe del Estado Mayor de la Armada comenzó su resumen de las

realizaciones del año 1981, y dijo que «existen diversos problemas con los que tenemos que enfrentarnos

día a día; pero también estad seguro, señor ministro, que con el esfuerzo de todos ganaremos el futuro y

tendremos la Armada fuerte y eficaz que España necesita». Tuvo muy en cuenta en su discurso «las

restricciones presupuestarias que se nos vinen imponiendo» y que, según dijo,» han afectado a la segunda

fase del programa naval. Enumeró a continuación los logros más importantes y destacó que se «ha

proseguido durante el año y se proseguirá con firmeza en el futuro, la política de nacionalización del

material, lo que además de reducir la dependencia del exterior debe impulsar nuestra industria».

VIL ATENTADO

En su resumen, el jefe del Estado Mayor dé la Armada afirmó que «merece especial atención el esfuerzo

desarrollado en la vigilancia de costas y pescas. Por lo que se refiere a la primera, es de destacar lo que se

está verificando en el Cantábrico, dentro del plan de impermeabilización de fronteras, con respecto al cual

el vil atentado que sufrió uno de nuestros buques sólo ha servido para aumentar nuestro decidido

propósito de continuar con la misma fe y el mismo entusiasmo la misión que se nos ha encomendado».

El almirante Arévalo concluyó sus palabras pidiendo al ministro de Defensa que «hagáis llegar al Rey,

nuestro mando supremo, con el testimonio de lealtad a su persona, el decidido propósito ´de la Armada de

continuar trabajando infatigablemente en el cumplimiento de nuestro deber». Las palabras que a

continuación pronunció el ministro de Defensa coincidieron en lo fundamental con las anteriormente

expuestas en el Cuartel Generar del Aire. Alberto Oliart comenzó diciendo que «debo expresarles mi

satisfacción de que por mi designación como ministro dé Defensa, me corresponda dirigirles la palabra en

esta entrañable festividad». El imperativo de la unidad y la disciplina, la línea de actuación del Gobierno

de Calvo-Sotelo, la entrada en la OTAN y la" ley de Modernización fueron nombradas más adelante por

el ministro de Defensa, quien finalizó su palabras dirigiéndose a todos tos presentes: «Junto con mi

agradecimiento quiero hacerles llegar mi más cordial felicitación y mi orgullo de ministro de Defensa y

reiterarles que con fe y confianza en los mandos y en nuestro jefe supremo, el Rey, superaremos las

dificultades de nuestras próximas singlaturas para el bien de España y de los españoles, para la paz de

España y la convivencia pacífica de los españoles.» Los vivas a la Armada, a España y al Rey fueron

contestados por todas las personas presentes en el salón de honor del Cuartel General de la Armada.

El acto más esperado, el del Cuartel General del Ejército de Tierra, se celebró a continuación y estuvo

presente una representación de la Guardia Civil, al frente de la cual figuraba su director general,

Aramburu Topete. El teniente general Gabeiras comenzó su Gabeiras: «Es preciso que sigamos hablando

el severo lenguaje da la último discurso de la Pascua Militar, ya que en este año pasará a la reserva activa,

recordando precisamente esta sustitución: «Cuando todavía queda tanto por hacer, quiero volver a

manifestar mi absoluta confianza en que todo se andará y que, si no por mí, se alcanzarán por quien me

sustituya las metas que en su día me propuse.» En su discurso, calificado d© muy importante y que,

según pudó saber ABC, fue cambiado en su contenido varias veces, se dirigió a todos los españoles «para

que puedan sentirse orgullosos de sus Fuerzas Armadas y presten o/dos sordos a Ios cantos de sirena que

tratan de desprestigiarlas». «Nuestra misión, señores —afirmó en otro momento el teniente general

Gabeiras—, es muy clara y tenemos el "deber de dar ejemplo real y verdadero de amor a la Patria, de

lealtad al Rey, nuestro capitán general, de subordinación al Gobierno, de sostener y defender nuestro

prestigio, de demostrar nuestro cariño al pueblo de quien procedemos y de infundir respeto disuasorio a

cualquier enemigo.» «No debemos dejar —dijo— qué el excesivo espíritu de cuerpo limite nuestro

horizonte, para evitar romper la armonía entre las Armas. Es preciso que sigamos hablando entre nosotros

—lo he dicho en otra ocasión— el severo lenguaje de la disciplina. Quiero advertir también de los riesgos

que nos amenazan si prestamos oídos a utopías con las que pueden llevar implícitas la desunión entre

nosotros y un cierto espíritu de rebeldía insensato, que podrían acarrear si prosperasen la destrucción del

más firme baluarte de la independencia de España.» Los componentes del Ejército —añadió—, bajo

ningún pretexto, ni mucho menos al amparo de opiniones colectivas emitidas a través dé canales

antirreglamentarios o utilizando el soporte de medios de información que le son ajenos, ni pueden ni

deben salirse de la órbita de sus funciones específicas, so pena de faltar abiertamente a la lealtad y

obediencia debida a sus jefes. El jefe del Estado Mayor del Ejército continuó: «Menguado honor el que se

invoca haciendo uso de la mentira, del infundio y de la calumnia, y qué disciplina invocan los que olvidan

ía definición que de ella dio e) generalísimo Franco, quien además en su testamento pidió para el Rey la

misma lealtad y obediencia que a él se te había guardado.» «Menguado honor y falsa disciplina lo que se

invocan y de ello somos todos un tanto culpables por no hacer cada uno de nosotros lo posible y lo

imposible por neutralizar a esos medios y a esos compañeros que tanto daño producen a nuestra

Institución.» «Y en cuanto a la disciplina, no la aplicamos en su grado más sublime, el de disci-piina-

cómunion, por la que se mantiene la fe en él mando, de la misma forma que éste la tiene en sus

subordinados, por la que se mantiene esa lealtad al superior, jurada, no lo olvidéis, ante nuestra gloriosa

bandera, cuyo producto es- esa "interior satisfacción", soldada moral de los que vestimos uniforme.»

El teniente general Gabeiras terminó sus palabras con vivas a España y al Rey. El ministro de Defensa

contestó a estas palabras con un breve discurso para felicitar a todos ios componentes del Ejército de

Tierra. Oliart dijo que del discurso del teniente genera! Gabeiras quiera destacar, «de un lado, la

confianza en el futuro, ese caminar hacia adelante para conseguir las metas propuestas, y, de otro, la

lealtad al mando.»

 

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