Autor: Oliart Saussol, Alberto. 
   Fuerzas Armadas y Sociedad Civil     
 
 ABC.    06/01/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Fuerzas Armadas y Sociedad Civil

Por Alberto OLIART

Ministro de Defensa

Con motivo de la celebración de la Pascua Militar, el ministro de Defensa, Alberto Oliart, hace un

llamamiento, en el siguiente artículo, para una mejor y mutua comprensión entre las Fuerzas Armadas y

la sociedad civil. Las FAS son una parte de la sociedad civil. Las características de fuerte jerarquización y

disciplina, unidas a otros aspectos que conforman su vida profesional, tienden a hacer de ellas un

colectivo en cierto modo separado. La trascendencia pública de su misión, «garantizar la soberanía e

independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional», recogida

en la Constitución y en las Reales Ordenanzas (artículo 8.° y 3.°, respectivamente), contribuyen también a

otorgarles un papel esencial en nuestro ordenamiento legal. Pero las Fuerzas Armadas son una parte

esencial del pueblo y de la Nación porque de ellos nace y a ellos sirve. La implantación constitucional del

servicio militar obligatorio hace que esa participación, lejos de ser una simple formulación de principios,

se convierta en una realidad. Así, los españoles varones, en una época determinada de nuestra vida,

hemos vestido el uniforme militar dedicando todo nuestro tiempo a la noble profesión de las armas, Y

esta integración de los españoles con sus Ejércitos, apenas alcanzada la mayoría do edad, es posible y

rápida porque existe una identificación tanto en los principios como en las normas que informan a la

sociedad civil con las peculiaridades que antes señalábamos. La rápida transformación sociopolítica

española sufrida en los últimos años ha puesto en tensión a todos los colectivos nacionales. Las FAS no

podían ser una excepción y esta es la mejor prueba de su completa integración. Pero hay que decir y

repetir una vez más que sin la disciplina, la lealtad y unidad aplastante de la mayoría de los integrantes

de,las FAS, la transición política hubiera sido más difícil. El acercamiento y comprensión recíprocos entre

FAS y sociedad civil es un lema permanente que ha preocupado desde hace mucho tiempo. El general

Díez-Alegría planteaba este problema, hace ya bastantes años, en su libro «Ejército y sociedad», al igual

que lo han hecho otros profesionales de las armas desde una perspectiva puramente militar. Ello es una

prueba de que el tema no es nuevo, ni tampoco fruto de una evolución política. Y en este acercamiento y

mutua comprensión, los medios de comunicación social tienen un gran papel a desarrollar y más

concretamente los periódicos. Los acontecimientos del pasado 23 de febrero han hecho que de una

manera, tal vez demasiado intensa, las FAS se conviertan en una noticia casi permanente y diaria.

Noticias y opiniones entremezcladas, no siempre debidamente contrastadas, quizá por precipitación, han

originado que, en muchos casos, no hayan sido ni lo ecuánimes ni lo justas que hubiera sido deseable.

Hay que tener en cuenta que los componentes de las FAS por sus leyes, tienen limitaciones a la hora de

expresar públicamente sus opiniones. Esto da origen a una sensación de indefensión ante algunas noticias

que son inciertas o incompletas. El malestar que estos hechos producen son atizados por determinados

sectores para provocar reacciones que luego intentan capitalizar en su propio beneficio. Por ello, es

necesario tener en cuenta estas circunstancias a la hora de informar sobre las FAS. Buscando una línea de

mutua comprensión, el Ministerio de Defensa organizó en días pasados un encuentro entre profesionales

de los medios de comunicación y representantes de los tres Ejércitos. En ellos se puso de manifiesto que

con buena intención y lealtad recíproca, el diálogo no sólo es posible, sino deseable y fructífero. La

solución de estos problemas está en la fórmula que propuso en estos coloquios el general Cano Hevia:

«Todos tenemos que esforzamos en tratar de asimilar mejor las libertades, en particular la libertad de

Prensa. Los militares necesitamos mejorar nuestra capacidad de encaje; los periodistas, su sentido de la

prudencia» y esto es aplicable no soto al estamento militar y periodísticos sino a todos los que configuran

la vida nacional. Depende del esfuerzo de todos el poder limar las asperezas que existan en nuestra

sociedad. Realizar esta tarea es un deber ineludible cuando nos enfrentemos con momentos delicados e

importantes en este año 1982. El Ministerio de Defensa hará todo lo que en su mano esté para facilitar ese

diálogo, para que la mutua comprensión sea una realidad cada vez más tangible. Y con ello estamos

contribuyendo a la paz y convivencia pacífica entre todos los españoles que es nuestro objetivo.

Lo conseguiremos si tenemos confianza en nuestras instituciones como la tiene, y así lo ha demostrado en

reiteradas ocasiones, nuestro pueblo con su moderación y sensatez; si todos los poderes funcionan con la

sensibilidad, decisión y prudencia que cada caso merezca y de la que tantos ejemplos nos ha dado nuestro

Rey. Con ello lograremos una mejor y mutua comprensión entre las Fuerzas Armadas y la sociedad civil,

una verdadera y real integración de nuestro pueblo en torno a las instituciones que libremente han elegido,

y la convivencia pacífica de los españoles y la paz para España.

 

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