Celebración de la Pascua Militar. 
 Oliart recuerda la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder político     
 
 El País.    07/01/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Celebración de la Pascua Militar

Oliart recuerda la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder político

El ministro de Defensa, Alberto Oliart, en su discurso ante el Rey y las representaciones militares con

motivo de la Pascua, renovó la lealtad y subordinación de los Ejércitos a su jefe supremo. El ministro

enumeró los logros políticos del Gobierno, expresó su confianza en la justicia castrense, «que tiene una

noble y delicada tarea»; desarrolló una labor de pedagogía en torno a las relaciones entre las Fuerzas

Armadas y el poder político; exaltó la necesaria disciplina, jerarquía y unión, y denunció las insidias y los

halagos de la ultraderecha, que pretenden subvertir esos valores. El titular de Defensa se refirió también a

las consecuencias mo-dernizadoras de la entrada en la OTAN, y el cambio de despliegue del Ejército de

Tierra. Alberto Oliart comenzó con un recuerdo histórico del sentido de una celebración castrense

impregnada de homenaje a sus mayores y superiores. Explicó que los sentimientos de lealtad y

subordinación de los Ejércitos a su Rey son la expresión de su respeto, admiración y agradecimiento, y

dijo que don Juan Carlos I, en momentos difíciles e importantes, por su serenidad, prudencia y valor,

había sabido ganarse el respeto, la confianza y el cariño de todos los españoles. Al referir los aciertos

políticos del Gobierno —pacto económico-social, acuerdo autonómico, mejora de los índices de

seguridad ciudadana y descenso del terrorismo y adhesión a la OTAN—, lo hizo para poner de manifiesto

«cómo se pueden ir resolviendo problemas complejos y difíciles, dentro del juego normal de las

instituciones democráticas y constitucionales». Expuso después las relaciones entre las Fuerzas Armadas

y el poder político. Por debajo de la misión del Rey —arbitro y moderador del funcionamiento regular de

las instituciones, a quien corresponde el mando supremo de los Ejércitos—, precisó la significación del

mando sobre las Fuerzas Armadas, que corresponde en nuestro sistema al Gobierno, máximo responsable

de las administraciones civil y militar, y de la defensa del Estado. Para el ejercicio de sus funciones, el

Gobierno está asistido por la Junta de Defensa Nacional, que hasta ahora nunca ha sido convocada, y por

la Junta de Jefes de Estado Mayor. Distinguió después del mando sobre las Fuerzas Armadas, el mando

en las Fuerzas Armadas, que lo ejerce la cadena natural de mando, cuyo primer eslabón en cada uno de

los Ejércitos es su respectivo Jefe de Estado Mayor, bajo la autoridad del ministro de Defensa. Si esta

distinción se entiende y aplica correctamente, «ni habrá inoportunas intromisiones políticas en lo

estrictamente profesional, ni intromisiones profesionales en el orden político», dijo el ministro.

El titular de Defensa habló del cambio «propiciado y querido por nuestro pueblo, que ha sido posible en

paz y sin más quebrantos que los del terrorismo, compartidos con los restantes países occidentales, porque

vivimos una monarquía parlamentaria y democrática». En cuanto a la disciplina, señaló que lo importante

para juzgar de la misma no son las faltas, sino la forma en que se las afronta y se las supera. Denunció las

insidias, que ocultándose algunas veces en el anonimato y la falacia, pretenden alterar la disciplina, y

declaró que «tan malintencionados son los que atacan directamente a las Fuerzas Armadas como los que

tratan de instrumentalizarlas con señuelos de halago». Rechazó la contraposición que se ha intentado

sobre dos valores clave: «disciplina y honor, al que todo militar sirve, nunca se pueden contraponer,

porque los une siempre el sentido del cumplimiento del deber».

Relaciones entre colectividad militar y sociedad civil

Analizó el ministro las relaciones entre la colectividad militar y la sociedad civil. Definió las Fuerzas

Armadas como parte del pueblo en armas, jerarquizada y disciplinada, que tiene razón de ser en la

defensa de su pueblo, soporte humano de la Patria, como el territorio es su soporte físico. Dijo que

acontecimientos recientes habían podido suscitar atención, no siempre serena y ecuánime, a veces no bien

intencionadas, sobre problemas de la colectividad militar y que ésta se había sentido hostigada y

profundamente molesta, cuando no herida. Pidió, en línea con las conclusiones de los recientes encuentros

entre profesionales de las armas y de la Prensa, un esfuerzo a la colectividad militar para que se habitúe y

encaje los mayores grados de libertad de expresión garantizados a los medios informativos por la

Constitución, y a estos últimos que traten con honestidad, mesura y ecuanimidad los temas militares.

El ministro indicó asimismo que era necesario potenciar continuamente la eficacia operativa de los

Ejércitos, para lo cual, dijo, «tenemos unos planes de modernización, de puesta al día de nuestros

sistemas de armas y de nuestra organización militar, que se llevarán adelante con los reajustes que en

cada momento exija la situación». Con respecto al tema del ingreso de España en la OTAN, Oliart señaló

que la previsible y próxima adhesión al Tratado de la Alianza Atlántica era un acontecimiento histórico

para la política exterior y de defensa española», y precisó que en un futuro próximo «lo será también para

la organización y preparación de las Fuerzas Armadas». «Necesitamos», siguió, «tener amigos y aliados

en el mundo actual, pero serán más firmes los amigos y más seguras las alianzas cuanto más eficaces y

poderosas sean nuestras Fuerzas Armadas». Añadió en este contexto que «estas decisiones de política

interior y exterior significan algo más, significan algo que bajo la Monarquía parlamentaria que vos

simbolizáis y encarnáis, España completa su desarrollo social y político y se sitúa en el lugar que le

corresponde entre los países occidentales más avanzados». Concluyó manifestando su interés por evitar el

aislamiento del profesional militar y por potenciar la eficacia operativa de los Ejércitos y la mayor

capacitación de todos sus componentes, acorde con las nuevas concepciones que impone la integración en

la OTAN. La mención más importante fue la que hizo al cambio en el despliegue del Ejército de Tierra.

 

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