Autor: Javaloyes Berenguer, José. 
 La VI cumbre de la OTAN. Los aliados volvieron a testimoniar ayer a Calvo-Sotelo su satisfacción por el ingreso español. 
 La presencia de España testimonia la vitalidad del Pacto Atlántico     
 
 ABC.    11/06/1982.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Los aliados volvieron a testimoniar ayer a Calvo-Sotelo su satisfacción por el ingreso español

La presencia de España testimonia la vitalidad del Pacto Atlántico

BONN (José Javaloyes, enviado especia!). «La España que hoy viene a la Alianza sabe que no

necesita dejar en el umbral de esta sala ni un ápice de su identidad propia, de sus relaciones

internacionales, de su personalidad.» Calvo-Sotelo iniciaba con estas palabras, en su discurso

del Bundestag, el desembarco de las tesis; españolas en las playas de la unanimidad atlántica

sobre el conflicto de las Malvinas. Por un momento pareció adensarse más el expectante

silencio con que se seguía la intervención del .presidente del Gobierno español. La señora

Thatcher se movió levemente en su asiento; a su lado, el presidente Reagan, literalmente

vuelto hacia la tribuna de oradores, se ajustaba con parsimonia el auricular de la traducción

simultánea.

DOBLE VOCACIÓN

«No hay contradicción entre nuestras dos vocaciones europea e iberoamericana...,

precisamente cuando un conflicto bélico desgarra el mundo occidental´ y_ amenaza con abrir

una honda grieta de muy graves consecuencias políticas e históricas.» Consolidada la cabeza

de puente de la discrepante singularidad española ante el plenario solemne y público de la

OTAN, Calvo-Sotelo ha dicho que «nuestra voz en esta asamblea, sin daño para nuestra

lealtad a la Alianza, está y estará al servicio de una solución que evite el distanciamiento entre

Iberoamérica y Europa, al servicio dé una fórmula que reduzca todo lo posible la inevitable

cicatriz de la herida que han abierto ya los hechos de armas». Después de insistir en la

voluntad de cooperación con ia que España llega a fa Alianza, Calvo-Sotelo ha presentado las

demandas en las «cuestiones céntrales de nuestra política nacional, como son la solución

pronto y negociada del contencioso de Gibraltar, la incorporación de pleno derecho a las

Comunidades Europeas y la lucha contra el terrorismo». Aun estando todas estas cuestiones

en el mismo plano de prioridades, es de destacar la alusión que al contencioso gibraltareño se

hace en primer término, destacándola de las demás. También es de señalar este hecho, pese a

lo sucinto de la alusión. Pero era necesario hacerla ahora, toda vez que no se condicionó

plenamente en su día el ingreso de España en la OTAN a la descolonización de Gibraltar.

Acaso porque desde la izquierda se discutía el ingreso, no siendo posible de esta manera

imponer la condición, o quizá porque se entendió que era precisamente la pertenencia a la

OTAN la condición más adecuada para que Gran Bretaña se aviniera a negociar la

descolonización, lo cierto es que Calvo-Sotelo ha planteado en la instancia multilateral y

plenaria de la OTAN la urgencia de resolver un contencioso que bilateralmente podría seguir

estancado de modo indefinido.

LA CITA GIBRALTAREÑA

Y aunque la literal integridad del discurso de Calvo-Sotelo se publica aparte, he de señalar la

manera positiva, por no decir entusiasta, con que ha sido recibido y valorado por los

corresponsales hispanoamericanos venidos a la «cumbre» de la OTAN. Sobre este particular

hay que destacar asimismo la manera calurosa con que el presidente Reagan ha aplaudido al

concluir Calvo-Sotelo su intervención, mientras que la señora That-cher, pese a ser

directamente destinataria de !as más punzantes definiciones del presidente del Gobierno

español, ha aplaudido también, aunque con una corrección helada y de muy afinada sintonía

con su ;sonrisa. De cualquier manera, habrá que esperar a que Pérez-Llorca se entreviste con

su homólogo del Foreign Office para saber la concreta valoración que para la diplomacia

británica han merecido las palabras de Calvo-Sotelo. Podrá dar una medida muy ajustada de

ello lo que convenga sobre si se celebra o np el previsto encuentro hispano-británico del

próximo día 25, en Cintra. De todos modos, en el actual contexto de la guerra de las Malvinas

el concreto asunto de la apertura de la verja de Gibraítar tiene significaciones independientes y

distintas de las propias que ofrecía en su anterior planteamiento bilateral, antes de que

estallara la guerra del Atlántico Sur.

FONDO PACIFISTA

La sesión única plenaria y abierta de la «cumbre» de la OTAN en el hemiciclo del Bundestag

comenzó a las diez de la mañana, en medio de impresionantes y ostensibles medidas de

seguridad. Cuatro controles de identificación a fondo, conjuntamente, sobre diferenciadas

credenciales y los pasaportes; 17.000 policías desplegados a lo ancha de la capital de la RFA-

Doscientos mil manifestantes confinados en la otra orilla del Rin, con su liturgia de pancartas

rojas, greñas y barbas —que, por otra parte, sólo expresa lo más llamativo de un movimiento

de fondo, de radicalismo político y humanismo contestatario—; despliegues específicos de

seguridad en sus puestos de máxima alerta, del llamado Escalón 1, para los cabezas de

delegación de seis naciones (Reino Unido, Francia, Turquía, RFA, Estados Unidos y España),

todo expresa en medida elocuente, por otra parte, la escala de poder concentrado en esta

«cumbre» de Bonn, el grado de conflictividad interna en algunas de las naciones aliadas, y, en

un segundo piano, la proyección de la tensión internacional que emana de la guerra de las

Malvinas y de la extensión de la guerra en el Oriente Medio. Sobre esto ha sido absolutamente

significativa la visita del ministro saudí de Asuntos Exteriores, llegado urgentemente a Bonn

ayer por la mañana desde Ryad para entrevistarse con el presidente Reagan y con el canciller

Schmidt, Mas que sólo por esta importante intervención saudí cerca de la «cumbre», la guerra

del Oriente Medio está presente en la sesión de trabajo de ayer.

ENCUENTRO CON REAGAN

Al cabo de la primera parte, celebrada por la mañana, después de la sesión solemne, el

presidente Calvo-Sotelo mantuvo una conversación de unos quince minutos con el presidente

Reagan, en presencia del secretario de Estado y del ministro español de Asuntos Exteriores.

Calvo-Sotelo y Helmut Schmidt fueron los últimos jefes de Gobiarno que entraron en el

hemiciclo del Bundestag. Los demás cabezas de delegación ocupaban ya sus puestos.

Schmidt se incorporó a la presidencia, donde se encontraban situados ya Trudeau, primer

ministro de Canadá y presidente de honor de la OTAN, y el secretario general, señor Luns,, De

inmediato se procedió a colocar la bandera española entre las restantes de las naciones

miembros de la Alianza. La enseña nacional fue portada y colocada por tres oficiales de las tres

armas del Ejército alemán. Los asistentes, puestos en pie en el momento de la aparición de

nuestra bandera en el hemiciclo, prorrumpieron en una cerrada salva de aplausos. De seguido,

y antes de que comenzara el turno de oradores, componentes de la orquesta de Berlín

interpretaron varios fragmentos de Haydn. Trudeau, Schmidt y Luns dieron la bienvenida a

España, coincidiendo en la consideración de que nuestro ingreso testimonia la vitalidad de la

OTAN, tanto en lo que concierne a sus ideales políticos como en lo que respecta a las

necesidades de seguridad y defensa que tiene planteados el mundo occidental.

 

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