Teniente general Santiago y Díaz de Mendivil (vicepresidente para la defensa). 
 "No corresponde al Ejército ser valedor de ninguna ortodoxia posible"  :   
 La defensa del depósito de lo permanente (artículo 37 de la ley orgánica) "permite soluciones merecedoras de nuestra comprensión y respeto" ; Defensa de la comunidad frente a la subversión marxista. 
 Informaciones.    24/02/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 30. 

TENIENTE GENERAL SANTIAGO Y DIAZ DE MENDIVIL (VICEPRESIDENTE PARA LA

DEFENSA)

LA DEFENSA DEL DEPOSITO DE LO PERMÁMENTE (ARTICULO 37 DE LA LEY ORGANICA)

«PERMITE SOLUCIONES MERECEDORAS DE NUESTRA COMPREN-SIOX Y RESPETO»

DEFENSA DE LA COMUNIDAD FRENTE A LA SUBVERSIÓN MARXISTA

MADRID, 24. UNfrOit.MALIONtS y resumen de CIFRA..

DEJADME establecer que no nos corresponde ser veladores de ninguna ortodoxia posible y que el

depósito de lo permanente que el articulo 31 de la ley Orgánica de! Estado nos confia para su defensa

permite soluciones merecedoras de nuestra comprensión y respeto», dijo el vicepresidente del Gobierno

para la Defensa, teniente general don Fernando Santiago y Díaz de Mendívil, en el discurso >¡ue

pronunció ayer en el paraninfo de la Escuela Superior del Ejército con motivo del duodécimo aniversario

de la creación del CESEDEN. Ayer mismo ofrecíamos una información de urgencia de este importante

discurso, que marca los límites de actuación del Ejército en el actual momento político de España. Las

precisas palabras del teniente general Santiago y Díaz de Mendívil pueden ser esclarece doras

Vino a decir era una glosa aproximada que el Ejército no debe interíerirse en la actual reforma política en

marcha, aunque incluya la reforma constitucional, que es merecedora de la «comprensión y respeto» de

las Fuerzas Armadas. E3 Ejército únicamente tiene que ser salvaguardia y «garantía de lo permanente» El

vicepresidente para la Defensa alució a las tacticas de la subversión psico lógica de les valores perma

rentes y, concretamente, al rr.arxlsrrjo.

»i acto asistieron el presi Ésnie Arias, el vieepresiden te económico, señor Villar Slir. los tres ministros

mili tares, los titulares de industria y Educación y Ciencia y los altos mandos militares, tn Lre otras Tief

sonalidadés

«No hay posible confusión —dijo—. La defensa nacional y su columna vertebral las Fuerzas Armadas,

tienen un indudable valor político, pero no en tanto pudiera constituir un elemento moderador o impulsor

de activida des que no le son específicas, sino por el peso de su función propia, dentro del conjunto

armónico que constituye la regla de conviven cía establecida.»

Señalo que «esa garantía dfc lo permanente la alcanzaremos con mayor facilidad si nos mantenemos

corporativamente alejados del juego menor y contingente de ,"a política y nos hacemos merecedores del

general respeto y afecto por nuestra dedicación exclusiva a, lo que nos es oro pío»

Tras subrayar que puede ser natural la simpatía de cada componente de las Fuerzas Armadas por un

determl nado ideario, «es necesario que como militares no entremos en su juego y seamos capaces de

conseguir que esas opciones no repercutan nunca en mengua de nuestra independencia en esos aspectos,

en mengua de nuestra suprema y superior misión y en mengua de nuestra disciplina».

Afrontó seguidamente en s tiíscurso el tema de la.«ley Orgánica de la Defensa», y manifestó que parece

necesario que la Junta de Defensa Nacional disponga de un órgano permanente capaz de desarrollar las

decisiones, y al que correspondería la síntesis entre los aspectos civiles y militares de esa defensa

nacional.

p£5á la conducción de las posibles operaciones —dijo también el señor Santiago y Díaz de Mendívil— es

preciso un mando superior unipersonal o colegiado, al Que auxilie un Estado Mayor operativo y

descargado da las funciones más generales.

UN MINISTERIO DE DEFENSA

«Posiblemente, la solución óptima pueda se¡ en el futuro un Ministerio de Defensa y tres Ministerios

militares al frente de cada uno de los actuales Departamentos, todos ellos, como es lógico, con sus

Estados Mayores correspondientes.»

Habló a continuación el vicepresidente para Asuntos de la Defensa de los problemas internos. Manifestó

que hay problemas de armamento, de equipo, de dotación, de medios de toda clase, «pero hay también

una necesaria racionalización en la utilización de nuestras propias posibilidades».

Dijo el señor Santiago y Díaz de Mendívil que en_ la industria dé armamento se ha alcanzado una

«peligrosa dependencia del exterior».

SAHARA

Dedicó más adelante un recuerdo emocionado al Sahara, «iQué difícil —dijo-una victoria de la serenidad

cuando la protagoniza un pueblo apasionado! Y esa fue la más difícil victoria de nuestras fuerzas.»

«Ahora, e n determinadoi ambientes se pretende escribir otra historia. La verdad es que allí estuvimos

solos; ni siquiera Ja población del territorio se puso resueltamente a nuestro lado. Pese a nuestro propósito

de favorecer la autodeterminación, se prefirió la acción contra nuestras unidades, contra nuestros

soldados, oficiales y suboficiales, y cuando la misión de ía O.N.U. visitó el territorio, se organizaron ma-

nifestaciones exigiendo la retirada inmediata de España e insultando ei nombre de nuestra patria.»

Dijo más adelante el vicepresidente para Asuntos de la Defensa: «Todos allí,´´desde el general en jefe

hasta el último soldado se han hecho acreedores de nuestro profundo agradecímiento. Han cumplido con

su deber, y entre nosotros, los profesionales de las armas, no hay mayor elogio.»

LA DEFENSA DE LA COMUNIDAD

«La defensa de la comunidad —subrayó en otro momento del discurso— se basa e inicia en el hombre, en

las ideas y valores que rigen su vida individual y colectiva, constituyendo su propia identidad y que, en

conjunto, colectivamente constituyela ideología especifica y tradicional de España en la que se han

fundado nuestras mejores y mayores glorias; ideología que está en raizada en nuestra religión católica y

que sigue siendo consustancial con nuestro pueblo, pese a los continuos ataques que recibe, tanto desde

fuera como, por desgracia, desde el interior de: nuestra Patria.

El ataque organizado: contra estos valores —argumento él señor Santiago y Díaz de Mendívil— se monta

y suele encauzarse fundamentalmente, pero exclusivamente, contra la familia, contra la religión, contra

las instituciones docentes y contra la unidad política, sin olvidar, por descontado, a las fuerzas armadas y

a sus tradicionales valores morales v espirituales sobre los que se sientan nuestras instituciones militares.»

En otro punto del discurso, señala: «No queda más remedio que proclamar, aunque sólo sea desde

nuestros claustros militares, que la comunidad española es sana, es normal,, es laboriosa, es amante de su

familia, de su religión y de su Patria, aunque este último amor lo demuestre en muchas ocasiones, a través

de su terruño, de su aldea y patria chica, dentro de los limitados horizontes que percibe al amanecer y

sobre los que caen las sombras tras unas jornadas de paz en libertad y con Dios.»

LA SUBVERSIÓN

«Es a esa comunidad, a ese país, a ese pueblo y a esa patria a los que deseamos defender de una

subversión que amenaza físicamente su seguridad personal y colectiva, no quedando nadie al margen del

peligro; de una subversión que atenta contra todos los derechos básicos del individuo y de la comunidad;

de una subversión que tiende a alterar costumbres, hábitos y relaciones humanas y creando una atmósfera

de recelo v >3e desconfianza.

No se puede olvidar .—señalo el vicepresidente para Asuntos de iá Defensa— que los valores del"

hombre y de la comunidad nacional son inmutables e irrenunciabies, pues son el alma de un pueblo que

no se arrodilla y pide perdón por haber sido «marti-llo de herejes, luz de Trento y espada de Roma.

Es cierto ,que el confusionismo ideológico es grave amenaza que incide sobre la comunidad nacional,

pero no hay posible actuación positiva si no se parte de una ideología claramente definida y firmemente

sentida; es preciso convencer y. el punto de partida no puede ser más que la religión sobre la que pueden

y deben fundamentarse todos los modos de ser, estar y pensar que se desean.»

Aseguró más adelante el señor Santiago y Díaz de Mendívil que la subversión sabe lo que quiere, «es

idearía, no ideológica, pero actúa de forma práctica y mejora y cambia sus tácticas con arreglo a las

circunstancias de cada caso, situación y momento, y hoy día podemos afirmar que está llegando a

extremos de perfección»,

LA ACCIÓN PSICOLÓGICA

Hizo mención seguidamente a la acción psicológica, componente permanente, afirmó, de este tipo de

lucha. El concepto —según un conocido tratadista uruguay o no es otro que:

«La psicología ai servicio .de la política. Las dos al servicio fle la agresión y esta al ser-vKip del designio

de la dominación mundial.

Mediante la psicología al servicio de la política sé busca la conquista de las mentes: Para manejar a las

masas y atacar a los países desde dentro, .por medio de sus propios ciudadanos convertidos en servidores

cíe la agresión internarcional

La´ agresión psicopolitica está integrada por dos actividades-, por dos ofensivas simultáneas y

complementarias:

La acción destinada a conquistar las mentes de los hombres para cierta ideología y la apción destinada a

destruir ios principios morales, religiosos, sociales, familiares, políticos y las organizaciones que de

ninguna ortodoxia posible

 

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