Declaraciones del teniente general Gutiérrez Mellado. 
 "Demos por terminada la guerra civil"     
 
 Pueblo.    25/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 50. 

LA GUERRA CIVIL»

MADRID. (PUEBLO.)—El teniente general Gutiérrez Mellado, vicepresidente primero para Asuntos de

Defensa, ha aprovechado la oportunidad de cumplirse por estas fechas un mes en el desempeño del cargo

para hacer unas dclaraciones al presidente de la agencia Efe, en las que analiza muy detalladamente temas

de actualidad relacionados con la función del Ejército.

Gutiérrez Mellado, a lo largo de su conversación con el periodista, se declara «militar por encima de

todo», y aclara que nunca ha actuado, ni piensa hacerlo ahora, en la política como profesión. Sobre el

calificativo de «liberal» que la Prensa le ha otorgado, afirma que no le importaría que le aplicasen tal

adjetivo «si por liberal se entiende que admito que no siempre tengo toda la razón. Que estoy dispuesto al

diálogo con todas las personas que son dialogables».

jefe del Estado español y generalísimo de los Ejércitos en este periodo de tiempo ha de ser aceptado por

todos y piedra de toque para que la paz sea posible».

EL GOBIERNO

Sobre el Gobierno afirma: «Mis primeras impresiones es que existe un "equipo" y al frente de él un

verdadero capitán. He comprobado, por otra parte, que la mayoría de los grandes problemas con que hoy

se lucha son heredados, a1gunos de muy antiguo, y con raíces profundas en erro

"Los Ejércitos son dé España, y no de un grupo o de una tendencia, por muy mayoritá-ria que puedan ser"

"El Gobierno lucha con muchos problemas heredados"

tfLa mejor cooperación que las Fuerzas Armadas pueden prestar es el respeto a cualquier opción válida"

Gutiérrez Mellado justifica el 18 de julio y dice que «el Ejército intervino para recoger el Poder, que se

estaba quedando en medio de la calle», pero rechaza rotundamente la creencia de algunos de que hoy

vivimos momentos similares a los que motivaron el alzamiento militar

Al referirse al problema del orden público, afirma que «mi preocupación es la del Gobierno, y puedo

asegurarle que está decidido a mantenerlo a toda costa, pues sin él no hay libertad, y no se puede tolerar

que unas minorías intenten hacer fracasar la convivencia pacífica. Pero también está dispuesto a

conseguirlo con un sen-´ tido de estricta justicia, pues la ley ha de ser igual para todos, decisión que es

conveniente conozcan todos los agitadores o grupos que están llevando la violencia a la calle».

LA GUERRA CIVIL

Al referirse a la guerra civil, el teniente general Gutiérrez Mellado dice que «pediría a los españoles que,

sin renunciar a los ideales propios de cada uno, todos diéramos por terminado aquel capítulo de nuestra

historia y mirásemos con verdadera ilusión y esperanza la nueva etapa que ahora empieza, que debe ser

continuación de la que se ha acabado, en todo aquello positivo que logró, y evolución, mejora e, incluso,

rectificación de lo que sea necesario».

Más adelante afirma que «la lucha acabó con una victoria militar por la que no se va a pedir perdón, como

pretenden algunos ahora. Ello no supone —continúa— que los del otro bando que lucharon limpiamente

en los frentes del combate, en defensa de sus ideales, no merezcan nuestra comprensión y nuestro

respeto».

Afirma también que «el respeto a la memoria de la persona del que fue resinicíales, debido a muchas

causas exteriores e interiores.»

Sobre el presidente Suárez dice: «Yo no sé si se habrán dado cuenta los españoles de que al frente del

Gobierno está un político nato, en el noble sentido de la palabra, que trata con todas sus fuerzas de jugar

limpio y que, afortunadamente reúne una inquebrant a b 1 e serenidad con una fabulosa energía y que está

dispuesto a realizar lo que ha prometido al pueblo español.»

EL EJERCITO

Tras subrayar su compenetración con los ministros mili tares, dice: «En cuanto al Ejército, yo le

adelantaría una idea, aunque sea con criterio únicamente personal que desde hace tiempo me obsesiona. A

mí me gustaría que nos dejasen un poco más tranquilos. Se ha venido haciendo referencia a los Ejércitos

con frecuencia excesiva, incluso cuando ha sido para alabarnos.»

«Los militares queremos dedicarnos a nuestro oficio, que es el de las armas, y deseamos que el país

resuelva sus problemas de todo orden, incluidos los po1íticos, utilizando los medios e instrumentos que

posee. Entiendo que la mejor cooperación que las Fuerzas Armadas pueden prestar a la resolución de

dichos problemas, conscientes de su alta misión, es el respeto a cualquier opción válida, sin entrometerse

en actividades que no le corresponden»

El Ejército, los Ejércitos, son de España y no de un grupo o de una tendencia por muy mayoritarios que

pudieran ser.

Sobre los problemas de la defensa, sus palabras fueron:

—La defensa, como en todos los países, tiene grandes problemas que resolver, y yo vengo con la

esperanza de cooperar a su resolución con la ayuda de los ministros militares, del resto del Gobierno y de

todos los españoles.

El momento actual es del mayor interés, pues, por una serie de circunstancias, es evidente que comienza

una nueva etapa y que es preciso tomar bien la salida y aprovechar al máximo las posibilidades que se nos

ofrecen.

En un reciente informe que dirigí siendo todavía jefe del Estado Mayor Central, con el visto bueno de mi

ministro, a todas las unidades de] Ejército de Tierra, exponía los propósitos del mando y señalaba los

problemas más importantes a resolver y nuestra decisión es lograrlo.

No es documento confidencial y creo que está en poder de los medios de comunicación y no me

importaría que lo conozcan todos los españoles que se interesen y quieran al Ejército.

En definitiva, es ua alegre «toque de generala» moral pidiendo a todos mis compañeros el máximo

esfuerzo para lograr entre todos un Ejército moderno, reflejo de la actual sociedad española, orientado a la

cooperación con el mundo libre, ajustado a los medios que la nación pueda proporcionarnos, pero que sea

capaz de lograr su máxima capacidad operativa para constituir un potencial seriamente disuasorio contra

todos los que quieran amenazar a nuestra Patria.

Al ser preguntado sobre su «obsesión» por la unión entre los cuadros de mando del Ejército, dijo:

—Totalmente, y para contestarle vuelvo a mi informe, en que digo:

«No se trata de la unidad de doctrina —indispensable también—, sino de tina unión sin fisuras, real y

efectiva desde los más altos grados del genera lato al empleo de sargento, con el que se inicia

honrosamente la incorporación al Cuerpo de Suboficiales.

Ha de estar basada primordialmente en nuestra disciplina, rechazándose fulminantemente cuanto pueda ir

contra ella o pretenda, incluso, rozarla.

Ha de ser, al mismo tiempo, una unión espiritual, amistosa, basada en el compañerismo dentro de la

jerarquía, pero sin baches generacionales, ni diferencias porque se proceda de distintos orígenes, cuerpos

o escalas para lograr que nuestro Eiército sea un bloque monolítico verdadero.»

«Sin embargo, en estos últimos tiempos ha saltado a los medios de información ciertos hechos que

parecen señalar, por lo menos, diferencias de criterio en el seno del Ejército.

Es lógico y natural que existan criterios personales distintos entre los cuadros profesionales del Ejército, y

perdone usted que vuelva otra vez a mi informe.

Ello no supone que cada uno no tenga aisladamente sus opiniones y su criterio propio en toda clase de

asuntos (no vamos a ser ciudadanos de segunda) , pero mientras llevemos nuestro uniforme debemos

olvidarnos de todo aquello en cuanto entremos por la puerta de nuestros cuarteles. El que no se sienta

capaz de esto y tenga unos ideales tan imperiosos que, según él, sean superiores a lo que exige el Ejército,

debe abandonar éste, y muy honrosamente, por cierto.

Pero esté usted seguro, y que lo sepan todos los españoles, que las Fuerzas Armadas rechazan y

rechazarán cuanto atenta a su disciplina y a su unión, garantías básicas de su eficacia y mantienen, un

elevado espíritu de servicio y sacrificio que las hace estar siempre dispuestas a defender a la Patria contra

cualquier peligro grave que la amenazara.

Sin embargo, como no quiero eludir el fondo de su pregunta, le diré que, efectivamente, ha habido ciertas

actitudes y declaraciones que pueden haber inducido a confusión a la opinión pública, seguidas de

decisiones de carácter administrativo, como no podía menos de suceder.

Ante una posible extralimitación en su actuación de dos prestigiosos generales, el Gobierno ha decidido

que, por el Ministerio del Ejército, se realicen los trámites necesarios, de acuerdo con la legislación

vigente, para que, en cuanto proceda. se tomen determinadas medidas administrativas, trámites que

actualmente se están cumpliendo. Creo que, con ello, el Gobierno cumple con el deber indeclinable de

mantener el principio de autoridad, deber que le impide ignorar la existencia de una posible falta.

No me extraña que aireen el hecho, en un torpe intento de sembrar confusión, los que siempre trataron de

producir la escisión en nuestros Ejércitos.

Lo que sí me resulta profundamente doloroso es que sea tomado como bandería, con claros fines

políticos, por algunos que siempre proclamaron una inquebrantable adhesión a nuestras Fuerzas Armadas,

y que tan acertado y respetuoso silencio supieron guardar ante medidas similares aplicadas, en tiempos

todavía no muy lejanos, a generales de igual o mayor prestigio.»

ACTUACIÓN PERSONAL

El teniente general Gutiérrez Mellado se refiere a su carrera personal, de la que afirma que no ha sido

«meteórica», como algunos han apuntado, y se refiere a la tergiversación que se ha hecho en algunos

medios de su personalidad.

La exageración de algunas frases que lanzan personas mal intencionadas o insolventes, como, por

ejemplo: «Que mi propósito es destruir el Ejército» o que se intenta «retirar a más de mil jefes y

oficiales», no pueden ser aceptadas, incluso por las mentes más ingenuas, pero siempre hacen daño.

El vicepresidente primero se pregunta, ya al final de la entrevista si la repercusión de su nombramiento no

estará en que «sin darme cuenta, lo que he tratado de hacer y de decir es precisamente lo que coincide con

lo que desea la mayoría de los españole». .Esto es:

— Que no vuelva ja mas la lucha armada a nuestro suelo, sobre todo si es entre españoles,

— Que impere la moderación y el diálogo y no los extremismos radicalizados de cualquier signo.

— Que no que remos romper con el pasado para aprovechar y continuar lo que fue beneficioso, justo y

bueno.

— Que miremos, además, hacia el futuro con esperanza, ganas de hacer y alegría.

— Que aceptemos que ninguno tenemos toda la razón, sino sólo parte.

— Que no queremos, ni admitimos, ni vamos a aceptar la violencia para resolver ningún problema.

— Que nuestra sociedad tiene que ser más justa, sobre todo en lo social, si es preciso cediendo en

favor de los más débiles.

— Que la participación de todos sea equilibrada, pero cada vez mejor en los aspectos político, económico

y social.

— Que logremos en el concierto de las naciones el puesto que merece España.

— Que todas nuestras regiones, satisfechas en sus anhelos tradicionales, se sientan orgullosas de ser

España.

— Que nuestras Fuerzas Armadas, unidas, fuertes y conscientes de su elevada misión sean médula y

carne de la nación.

— Que el difícil paso de un régimen personal a otro de participación sea hecho sin violencia y aceptado

como tarea a realizar por todos los españoles.

— Que ayudemos con nuestra adhesión, nuestra lealtad y nuestro entusiasmo a nuestros Reyes, que

tan maravillóse ejemplo en todos los órdenes nos están dando

 

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