Autor: Ansón Oliart, Luis María. 
   Gutiérrez Mellado: "Que España sea de todos los españoles"     
 
   25/10/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 70. 

Página 6 Lunes 25 de octutre 1976

NACIONAL

GUTIÉRREZ MELLADO:

«Que España sea de todos los españoles»

"El Gobierno está decidido a mantener el orden público a toda costa, pues sin él no hay libertad"

"El olvidar nuestra guerra y el mirar hoy hacia adelante no supone entreguismo, claudicación ni

humillación para ninguno, sea cual fuera el bando en que luchó"

"Yo les pediría a los españoles que, sin renunciar a los ideales propios de cada uno, todos diéramos por

terminado aquel capítulo de nuestra historia y mirásemos con verdadera ilusión y esperanza la nueva

etapa que ahora comienza"

"Nuestra sociedad tiene que ser más justa, sobre todo en lo social"

El vicepresidente primero ´ del Gobierno para tos Asuntos de la Defensa, teniente general Gutiérrez

Mellado, ha hecho unas decía raciones al presidente de la agencia Efe. Ofrecemos un amplio extracto.

Su entrada en el Gobierno

Ei teniente general Gutiérrez Mellado inicia sus declaraciones señalando cómo fue llamado el 22 de

septiembre para formar parte d«I Gobierno. "Conocía las directrices generales de la reforma política que

se propone realizar el actual Gobierno,- porque nos las expuso el presidente en la reciente reunión (jue

tuvo con los altos mandos militares. Oreo que entiendo lo suficiente para comprometerme en la gran

política; además, el presidente me hizo saber, al responsabilizarme expresamente para Asuntos de la

Defensa, que es en este campo, tan vital para la nación, donde de acuerdo con loe ministros militares y

siguiendo las directrices que marque el Gobierno, .debo, realizar mi esfuerzo principal."

"No me importa que me llamen liberal el ello significa que admito que. no siempre tengo toda la razón.

Que estoy dispuesto al diálogo con todas las personas que sean dialogables Que estoy dispuesto a que no

haya más luchas fratricidas. Que quiero que España sea de todos los españoles. Que considero suicida

querer; empezar otra vez desde cero, echando por la borda todo lo bueno que hasta ahora se ha

conseguido. Que hay que mirar a nuevos e iluminados horizontes, no anclándonos en ideas

u organizáronse no fundamentales, que han sido superadas por las circunstancias en las que hoy vive una

España joven, inquieta y trepidante, que aspira a un mundo mejor y más justo."

El Alzamiento y la República

El 18 de julio "el Ejército se sublevó contra una anarquía, que es lo que había llegado a ser la España de

1936 y que amenazaba con llevar a una desintegración total a la nación. Aclarado esto, efectivamente

participé en el Alzamiento, sufriendo diversas vicisitudes que me permitieron conocer directamente los

hechos que se sucedieron a un lado y otro del frente de combate".

"La República vino por el fracaso y descrédito de los partidos monárquicos y de sus dirigentes. El

Ejército, del que yo era cadete en la Academia General de Zaragoza, vio con inmensa pena cómo su

majestad el rey don Alfonso XIII se vio abandonado por sus seguidores. Pero aquella República, recibida

con ingenuo entusiasmo por algunos, rechazada por otros, fracasó también ruidosamente por culpa de

unos y otros, pero muy principalmente por un sinfín de errores de los partidos llamados republicanos.

El 18 de julio el Ejército intervino para recoger el poder, que se estaba quedando en medio de la calle, de

lo que es prueba, entre otras muchas, que ante una incapacidad real de mantener ía autoridad qué exige un

Estado de Derecho, las posiciones se radicalizaban cada vez más y la problemática política intentaba ser

resuelta, fuera de toda acción legal, a tiros en las calles, situación que un país que quiera seguir siéndolo

debe evitar a toda costa.

El pueblo español recuerda aquella terrible experiencia y nadie medianamente sensato querría repetirla.

Además se ha producido una evolución favorable del país, que es inútil que algunos quieran ignorarla.

Sólo unas minorías que persiguen objetivos no muy claros y que pretenden mantener intereses muy

particulares o están poseídos de afanes revanchistas pretenden convencer al pueblo español de que

estamos igual que entonces.

Yo les. pediría a los .españoles que, sin renunciar a los ideales propios de cada uno, todos diéramos por

terminado aquel capítulo de nuestra historia y mirásemos con verdadera ilusión y esperanza la nueva

etapa que ahora empieza, que debe. ser continuación dé la que se ha acabado en todo aquello positivo que

logró, y evolución, mejora e incluso rectificación de lo qué sea necesario."

CONSIDERACIÓN SOBRE LA GUERRA CIVIL

— La lucha acabó con. una victoria militar por la que no se va a pedir perdón como pretenden algunos

ahora.

— Ello no supone que los del otro bando, que lucharon limpiamente en los frentes de combate, en

defensa de sus ideales, no merezcan nuestra comprensión y nuestro respeto.

— El Régimen que surgió como consecuencia de la victoria, con la legalidad que ella le otorga y ha

otorgado en ocasiones análogas a otros países a lo largo de la historia universal, sólo podrá ser

juzgado sin apasionamiento cuando hayamos desaparecido los que^ vivimos aquella etapa de la vida

de España, que, por cierto, falta bien poco para ello.

— Cuarenta años de Régimen no es una etapa transitoria para volver a empezar, sino un trozo

vivo, real y fructífero de la historia de España.

— El respeto a la memoria de la persona del que fue Jefe del Estado español y Generalísimo

de los Ejércitos «n este período de tiempo ha de ser aceptado por todos y piedra de toque para que la paz

sea. posible.. Las críticas constructivas a los defectos de la Administración es otro tema.

— El ignorar este período y querer basar cualquier actividad política en lo que pasó en la guerra es no

querer que la paz siga im-perando en España,

— El olvidar nuestra guerra y ei mirar hoy hacia adelante no (supone entreguiemo,

claudicación ni humillación para ninguno, sea cual fuera en el bando que luchó; Bino al contrario, paz

donde antes huibo lucha, convivencia pacífica en vez d« posiciones agresivas y permanentes, cooperación

en lugar de acciones contrapuestas, relaciones políticas normales contra la dialéctica de la violencia. Todo

ello, encuadrado en un marco político . nuevo que permita las discrepancias ideológicas, - pero exigiendo

y respetando- unas reglas de juego iguales para todos."

La economía

El teniente general Gutiérrez Mellado, al ser preguntado" sobre política económica, dice: "Mis co-

nocimientos en este campo se limitan a los que puede poseer el ciudadano medio. Aunque la situación es

difícil, no es tan crítica como pretenden- hacernos creer algunos agoreros. Pero no creo posible que la

nación salga adelante si todos y cada uno no estamos decididos a rendir al máximo en nuestro puesto de

trabajo y a cumplir nuestras obligaciones de todo or-den hacia el Estado."

EL ACTUAL GOBIERNO

Sobre e] actual Gobierno, del que forma parte, opina: "Mis primeras impresiones es´ que existe un

"equipo", y al frente de él .un verdadero capitán. Que está formado por hombres jóvenes, expertos, que no

.pretenden ser geniales; pero con un conocimiento y entusiasmo político que les, hace que, apasio-

nadamente, traten de cumplir el plan que se han propuesto realizar en "esta etapa de transición con Una

entrega y dedicación verdaderamente ilusionadas. He comprobado, por otra parte, que la mayoría de los

grandes problemas con que hoy luchan son heredados, algunos de muy antiguo y con raíces profundas en

errores iniciales. debido a muchas causas exteriores e interiores."

El presidente

Sobre el presidente:

"Le conozco relativamente poco, pero desde el primer momento me he sentido completamente identi-

ficado con él. Yo no sé si se han dado cuenta los españoles de que al frente del Gobierno está un político

nato, en el noble sentido de la palabra, que trata con todas sus fuerzas de jugar limpio y que,

afortunadamente, reúne, una inquebrantable serenidad, con una fabulosa energía y que está dispuesto a

realizar lo que ha prometido al pueblo español. Su decisión dé llegar a puerto, es decir, de cumplir e!

programa de la reforma que ha anunciado, creo, yo que está basada en su convencimiento absoluto de que

´está cumpliendo el. mensaje de la Corona y "que, por tanto, es lo que conviene a España."

El Ejército

Sobre el Ejército:

"Mi opinión sobre este tema, por mi profesión y puesto que ocupo, es de gran responsabilidad. Pero

quiero aclararle que la representación del Ejército, mejor dicho, de todas las Fuerzas Armadas, co-

rresponde en total exclusiva a Su Majestad .el Rey.

Además, el ser vicepresidente para Asuntos de la Defensa no supone la menor intromisión en las

responsabilidades que recaen sobre los tres ministros militares, y al nombrarlos quiero subrayar que mi

compenetración con ellos, durante estas pocas semanas que llevo, en el Gobierno, ha sido y es total. No

podía menos de suceder, dada la categoría humana y profesional de cada uno de ellos´y; nuestra amistad

personal desde siempre.

tín cuanto a cómo me han recibido, sólo puedo decirle que se han ganado mi emocionada gratitud.

En cuanto ai Ejército, yo ¡e adelantaría una idea, aunque sea con criterio únicamente personal, que desde

hace tiempo me obsesiona. A mí me gustaría que nos dejasen un poco más tranquilos. Se ha venido

haciendo referencia a los Ejércitos con frecuencia excesiva, incluso cuando ha sido para alabarnos.

Los militares queremos dedicarnos a nuestro oficio, que es el de las armas, y deseamos que el país

resuelva sus pro-Memas de todo orden, incluidos los políticos, utilizando los medios e instrumentos

estatales que posee. Entiendo que la mejor cooperación que las Fuerzas Armadas pueden prestar a la

resolución de dichos problemas, conscientes de su alta misión, es el respeto a cualquier opción válida, sin

entrometerse en actividades que no le correspondan.

El Ejército, los Ejércitos, son de España y no de un grupo o de una tendencia por muy mayoritarios que

pudieran ser."

LA DEFENSA NACIONAL

Los problemas de la defensa: "La defensa, como en todos los países, tiene grandes problemas que

resolver, y yo vengó con la esperanza de cooperar a su resolución con la ayuda de los ministros militares,

del resto del Gobierno y de todos los españoles.

El momento actual es del mayor interés, pues por una serie de circunstancias es evidente que comienza

una nueva etapa y que es preciso tomar bien la salida y aprovechar al máximo las posibilidades que se nos

ofrecen.

En un reciente informe que dirigí siendo todavía jefe del Estado Mayor Central, con el visto bueno de mi

ministro, a todas las unidades del Ejército .de Tierra, exponía los propósitos del mando y señalaba los

problemas más importantes a resolver y nuestra, decisión de. lograrlo.

No es documento confidencial y creo que está en poder dé los medios de comunicación y no me im-

portaría que lo conozcan iodos los españoles que se interesen y quieran el Ejército.

En definitiva, es un alegre "toque de generala" moral pidiendo a todos mis compañeros su máximo

esfuerzo para lograr entre todos un Ejército moderno, reflejo de la actual sociedad española, orientado a la

cooperación con el mundo libre, ajustado a los medios que la nación pueda proporcionarnos, pero que sea

capaz de lograr su máxima capacidad operativa para constituir un potencial seriamente disuasorio contra

todos los que quieran amenazar a nuestra Patria.

No ee trata de la unidad de doctrina—indispensable también—, sino de una unión sin fisuras, real y

efectiva, desde los más altos grados del generalato al empleo de sargento, con el que se inicia hon-

rosamente la incorporación al Cuerpo de Suboficiales.

Ha de estar basada primordialmente en nuestrai disciplina, re-chazándose fulminantemente cuanto pueda

ir contra ella o pretenda incluso rozarla.

Ha de ser, al mismo tiempo, una unión espiritual, amistosa, basada en e] compañerismo dentro de la

jerarquía, pero sin baches generacionales ni diferencias porque se proceda de distintos, orígenes, cuerpos

o escalas, para lograr que nuestro Ejército sea un bloque monolítico verdadero."

DIFERENCIAS DE GRITERÍO EN EL EJERCITO

Sin eirmargo—pregunta al general—, -en estos últimos tiempos han saltado a los .medios de información

ciertos hechos que pareeeii señalar por lo menos diferencias de criterio en el seno del Ejército.

"Es lógico y natural que existan criterios personales distintos entre los cuadros profesionales del Ejército,

y perdone usted que vuelva otra vez a mi informe. • Ello no supone que cada uno no tenga aisladamente

sus opiniones y su criterio propio en toda clase de asuntos (no vamos a ser ciudadanos de segunda), pero

mientras llevemos nuestro uniforme debemos olvidarnos de todo aquello en cuanto entremos por la puerta

de nuestros cuarteles. E¡ que no se sienta capaz de esto y tenga unos ideales tan imperiosos que, según él,

sean superiores a lo que exige el Ejército, debe abandonar éste, y muy honrosamente por cierto.

Pero esté usted seguro, y que lo sepan todos los españoles, que las Fuerzas Armadas rechazan y

rechazarán cuanto atente a su disciplina ya su unión, garantías básicas de su eficacia, y mantienen un

elevado espíritu de servicio y sacrificio que las hace estar siempre dispuestas a cumplir su alta misión de

defender a la -patria contra cualquier peligro grave que la amenazara.

Dos prestigiosos generales

Sin embargo, como no quiero eludir el fondo de su pregunta,

le diré que, efectivamente, "ha habido ciertas actitudes y declaraciones que pueden haber inducido a

confusión a la opinión pública, seguidas de decisiones de carácter administrativo, como no .podía menos

de suceder.

Ante una posible extralimitación en Su actuación de dos prestigiosos generales, el Gobierno ha decidido

que por el Ministerio del Ejército se realicen los trámites necesarios, de acuerdo con la legislación vi-

gente, para que, en cuanto proceda, se tomen determinadas medidas administrativas, trámites que ac-

tualmente se están cumpliendo. Creo que con ello, el Gobierno cumple con el deber indeclinable de

mantener el principio de autoridad, deber qtse le impide ignorar la existencia de una posible falta.

No me extraña que aireen el hecho, en un torpe intento de sembrar confusión, los que siempre trataron de

producir la escisión, en nuestras ejércitos.

Lo que sí me resulta profundamente doloroso es que sea tomado como bandería, con claros fines

políticos, por algunos qué siempre proclamaron una inquebrantable adhesión a nuestras Fuerzas Armadas,

y que tan acertado y respetuoso silencio supieron guardar ante medidas similares aplicadas en tiempos

todavía no muy lejanos a generales de igual o mayor prestigio."

EL ORDEN PUBLICO

Sobre el orden .público: "Mi preocupación es la del Gobierno, y puedo asegurarle que está decidido a

mantenerlo a toda costa, pues sin él no hay libertad y no se puede tolerar que unas minorías intenten hacer

´fracasar la convivencia pacífica, pero también está dispuesto a conseguirlo con un sentido de estricta

justicia, pues la ley ha de ser igual para todos, decisión que es conveniente conozcan todos los agitadores

o grupos que están llevando la violencia a la calle."

"Yo pediría al pueblo español que continúe manteniendo !a serenidad que ha venido demostrando hasta

ahora. Para mí, por muy aKo que pudiera ser un ideal político, no puede tratar d-e imponerse a un Estado

de pleno derecho por ¡a fuerza, el chantaje, la intimidación y el terrorismo Desgraciadamente, la sociedad

de consumo que nos ha tocado vivir es muy vulnerable, en cuanto a sus ciudadanos aislados. Esta tragedia

azota actualmente a muchos países. E] Gobierno esta dispuesto a dar serenamente la batalla con todos sus

medios y sólo pide el total apoyo de la sociedad, Ello no quita que al mismo tiempo no contemple estos

problemas desde un punto de vista político y esté disipuesto a hacer cuanto sea preciso para eliminar

cuanto pudiera aparecer como causas más o menos justificables en que pretendieran apoyarse aquellas

violentas acciones." Tras de elogiar la actuación de las fuerzas de orden público, dice: "Pero e] pueblo

español no puede hacer el juego a los que sólo creen en la violencia." "Para ello es preciso que estos

trágicos sucesos no puedan sér manipulados por determinados grupos políticos para justificar una actitud

de rebeldía contra el Gobierno. Es un espectáculo bien triste ver cómo restos mortales que debían ser

sagrados, y ceremonias religiosas en: las que nadie reza, quieren convertirlos en pancartas y palancas

políticas para sus fines partidistas."

"E! Gobierno quiere que se le combata en la lid política con todas !as armas legales y válidas, pero cada

vez ´que pasa algo tan horrendo como que la sangre de un español, sea quien sea, e« derramada por la

violencia, necesita que partidarios y adversarios de su política le den su aliento y apoyo. Que cuando

aquello ocurra, todos callen Que no haya más discursos, ni homilías, ni ´arengas, ni manifestaciones. Que

los creyentes recen de verdad por .las víctima® y los que no lo sean les rindan su respetuoso recuerdo.

Pero que un silencio total • iíivada España entera como homenaje a su sacrificio y como repulsa total para

ios culpables, al mismo tiempo que nuestra decisión de acabar con la violencia sea cada vez más fuerte."

La personalidad del entrevistado

Finalmente, responde &• la pregunta que se le hace sobre su nombramiento como vicepresidente y sobre

que su nombre hubiese venido somando desde hace meses para miembro del Gobierno.

Entre ´ótrae cosas, dice: "No sé cómo explicarlo. Quizá la clave podría ser una frase que me. dijo una

ilustre personalidad política: "A fuerza de nq ser político, se es político". Existen cientos errores de bulto

y exageraciones y eierta insistencia en presentarme con determinadas etiquetas, que han producido

confusión.

Así, por ejemplo, mi carrera no ha sido "meteórica", sino por sus pasos contados. Mi destino en Ceuta se

ha presentado por algunos medios de difusión como una especie de castigo o . intención de alejarme de

Madrid, cuando la exacta vendad fue una prueba de confianza que me dio el entonces ministro del

Ejército, con la conformidad del Gobierno y del Jefe del Estado,, que jamás puso la menor dificultad a

mis ascensos reglara eintarios. Estas interpretaciones, unido a la triste enfermedad del "rumor", avivadas

por la pasión política de grupo y personas, me han hecho pagar ya un triste tributo >J« ver rni persona y

sentimientos intencionadamente deformados.

Mis hechos, mis palabras en público y privado no pueden, afortunadamente, ser tergiversadas por la

estupidez, la envidia o la maledicencia. La exageración de algunas frases que lanzan personas

malintencionadas o inso1ventes, como por ejemplo:"que mi propósito ee destruir al Ejército", o que se

intenta "retirar a más de mil jefes y oficíales", no pueden eer aceptadas incluso por las mentes más

ingenuas, pero siempre hacen daño

Si de jefe del Estado Mayor Central mi objetivo principal era una unión" completa entre los mandos del -

Ejército, la mayor responsabilidad de atoora tampoco mira a otro norte que el lograr la unión más estrecha

posible entre todos los españoles.

UN PROGRAMA Y UN DESEO

Pero, en definitiva, tratando de darle una explicación de la aceptación, excesivamente benévola, pero que

tanto compromete, que evidentemente yo he notado, procedente de muy distintos rincones de España, de

amigos y desconocidos, de los medios de difusión en general e incluso dé personalidades y grupos

políticos de muy diferentes tendencias, me hace preguntarme si la razón de todo ello no estará en que sin

darme cuenta lo que he tratado de hacer y de decir es precisamente lo que coincide, con lo que desea la

mayoría de los españoles. Esto es:

— Que no vuelva jamás la lucha armada a nuestro suelo, sobre todo si es entre españoles.

— Que impere la moderación y el diálogo y no los extremismos radicalizados de cualquier

signo.

— Que no queremos romper con el pasado, para aprovechar y continuar lo que fue beneficioso, justo y

bueno.

— Que miremos, además, hacia el futuro con esperanza, ganas de hacer y alegría.

— Que aceptemos que ninguno tenemos toda la razón, sino sólo parte.

— Que no queremos, ni admitimos, ni vamos a aceptar la violencia para resolver ningún problema.

— Qué nuestra sociedad tiene que ser más justa, sobre todo, en to social; si es preciso, cediendo

en favor de los más débiles.

— Que la participación de todos sea equilibrada, pero cada vez me jor, en los aspectos político, eco-

nómico y social.

— Que logremos en el concierto de las naciones el puesto que me rece España.

— Que todas nuestras regiones, satisfechas en sus anhelos tradicionales, se sientan orgullosas de

ser España.

— Que nuestras Fuerzas Armadas, unidas, fuertes y conscientes de su elevado misión, sean medula

y carne de la nación.

— Que el difícil paso de un régimen personal a otro de participación sea hecho sin violencia y

aceptado como tarea a realizar por todas los españoles.

— Qne ayudemos con nuestra adhesión, nuestra lealtad y nuestro entusiasmo a nuestros Reyes,

que tan maravilloso ejemplo, ett todos los órdenes, nos están dando."

 

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