El Ejército unido y en su puesto     
 
   05/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL EJERCITO UNIDO Y EN SU PUESTO

La unión del Ejército, su unidad funcional y de doctrina, es La idea eje o idea clave que orienta todo el

texto del informe que dirigió, siendo entonces jefe del Estado Mayor Central, el teniente general Gutiérrez

Mellado a todas las unidades del Ejército de Tierra.

Este informe —público, a disposición de los medios de comunicación y sin reserva alguna para que sea

conocido por todos los españoles— tiene muy particular y cualificado interés en estos momentos en los

que España, servida desde el nuevo y recuperado Régimen monárquico, avanza hacia su nuevo Régimen

político democrático.

Ignorar o desentenderse de la responsabilidad constitucional que al Ejército corresponde en España —de

modo análogo a lo que ocurre en muchas otras naciones— seria actitud injustificable en sí misma. Pero

interpretar que el Ejército tiene papel directo e inmediato en la normal polémica política de la sociedad,

sería, también, injustificable. Y malintencionado, quizá.

El Ejército tiene, lógicamente, presencia directa en el Gobierno; aunque depende de cada circunstancia

histórica cual sea esta presencia. Durante muchos años pasado fue concretada en tres carteras

ministeriales: la propia del Ejército, la de Marina y la de Aire. Existe, ahora, además, una Vicepresidencia

de la Defensa, Pero cabe pensar que mañana, en un futuro no determinado, sea otra su presencia

ministerial, incluso reducida a una sola cartera.

En cualquier caso, si el Gobierno es, esencialmente, un organismo político, por su representatividad y por

su misión, las carteras militares no significan una participación política —y aún menos,, politizada—,

sino una presencia que podría denominarse puramente constitucional, especializada o técnica. Cabria

discutir si el servicio del Ejército a la Nación y su consiguiente participación presupuestaria son materia

de posible gestión en el Gobierno sin la existencia de Ministerios militares. Pero, por encima de cualquier

confrontación teórica, la tradición nacional incluye estas carteras en la composición del Gobierno. (Las de

Guerra y Marina figuraban en los Gobiernos de la República.) Ahora bien, esta presencia en el Gobierno

no politiza al Ejército; en ninguna de sus Armas, en ninguno de sus Cuerpos.

El hecho que politiza al Ejército, y que al politizarlo, inevitablemente lo divide y escinde, es la

participación directa en la política que, naturalmente, se debate, con oposición y lucha de diversas

opciones, en el seno social o comunitario. A este peligro de división o de escisión sale al paso y se opone

el texto del informe que comentamos:

«Entre las causas que pueden producir la desunión entre nosotros, la que puede ser más peligrosa, la que

ya ha producido las escisiones antes citadas, la que hay que hacer desaparecer a toda costa, es la causa

política.»

Dicho está con meridiana claridad; con claridad y rotundidad castrense. Y así quedan explicadas, salvo

para quienes no quieran entenderlas por su conveniencia personal y partidista, las razones éticas, o las

raíces de estas razones, que han servido de fundamento para determinadas decisiones muy comentadas en

los últimos tiempos.

El Ejército tiene hacia la Patria y hacia sí mismo el deber fundamental de su unidad; porque de alguna

manera su división equivale a la división de la Nación y arrastra, de hecho, a ella.

«Es preciso —dice también el informe— .que todos nuestros cuadros de mando sepan que el alto mando

del Ejército no elude este problema (el de la posible politización de algunos militares), pero que, además,

aunque le preocupe, no le teme, porque está dispuesto a. acabar con él, ya que puede ser una amenaza

capaz de romper la unidad del Ejército.»

La solución para los militares que prefieran, porque así lo entiendan mas acorde con su personalidad y sus

ideas, la actividad política directa es sencilla: abandonar el Ejército. Eso sí, sin demérito alguno y con

todos los respetos que merece una, cívica decisión consumada con plena honestidad.

Si en k ocasión reciente de las declaraciones del teniente general Gutiérrez Mellado —declaraciones

mantenidas en el marco estricto de lo que puede y debe manifestar un jefe militar— nos felicitábamos

ante su ponderación y buen sentido, debemos ahora reiterar nuestro aplauso al informe del Estado Mayor

Central.

El Ejército está en su puesto y es absolutamente consciente de su postura. No hay peligro de que sea . te

manipulado. La divis lítica queda trazada con El Ejercito está unido, t servicio de España y a. Corona, que

como suprem presenta a la Patria.

 

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