El Ayuntamiento de Granada abre la brecha. 
 Los «pactos de la izquierda», se pueden desmoronar en Andalucía     
 
 Diario 16.    02/09/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El Ayuntamiento de Granada abre la brecha

Los «pactos de la izquierda», se pueden desmoronar en Andalucía

La dimisión del alcalde socialista de Granada, Antonio Camacho, abre un paréntesis de «inestabilidad» en

los Municipios andaluces, donde pueden quedar en entredicho, incluso anulados, los «pactos de la

izquierda» suscritos el pasado mes de abril.

Granada - El Pleno del Ayuntamiento granadino aceptará hoy la dimisión oficial de su alcalde, Antonio

Camacho (PSOE), renuncia que hará cuestionar el «pacto de izquierda» en los Municipios andaluces y

abrir lo que se prevé una larga polémica entre las fuerzas políticas de consecuencias imprevisibles.

Los acuerdos municipales entre el PSOE, PCE, PSA, suscritos el pasado mes de abril, no parece vayan a

respetarse a la hora de elegir nuevo alcalde en Granada. Si así ocurriese, amenaza lanzada ya por

Alejandro Rojas Marcos (PSA), la «inestabilidad» vivida en esta capital andaluza sería un reguero de

pólvora a «explotar» en cualquiera de los seis restantes Ayuntamientos capitalinos.

La izquierda, dueña y señora de la vida municipal en Andalucía (ver recuadro), depende hoy más que

nunca de la actitud a adop-tar por los andalucistas. «Un PSA del que tenemos que denunciar, ppr extraño,

su acercamiento a UCD que resulta, en algunos casos, muy subterráneo», según dijo al corresponsal de

DIARIO 16 en Sevilla el secretario general del PSOE Andalucía, Rodríguez de la Borbolla.

Los seguidores de Rojas Marcos, que rechazan abiertamente las acusaciones socialistas, pueden con

facilidad hacerse con la Alcaldía de Granada si para ello aceptan la negociación de UCD. Si así fuese,

cosa nada probable «puesto que la UCD se va a mantener al margen de la polémica de los partidos de

izquierda», dijo al corresponsal de DIARIO 16 en Málaga un alto, dirigente centrista, la lucha municipal

habría llegado a Andalucía.

Andalucistas y centristas unidos provocarían de proponérselo la paralización en los Ayuntamientos de

Almería, Cádiz, Granada, Huelva, Jaén y Sevilla. Estas sedes, ahora en manos socialistas, tienen una

«mínima mayoría» centrista, suficiente como para soñar con «repartos y negociaciones» con los hombres

del PSA.

Rojas insiste

Su secretario general, Alejandro Rojas Marcos, insistió ayer una vez más en «nuestra oposición a admitir

que los acuerdos municipales de abril tengan hoy validez. Siempre nos negamos —dijo— a la

negociación a tres bandas. Negociamos lo que nos convenía. Y no era ni un bloque de izquierdas ni un

pacto de Gobierno, sino solamente la elección de alcaldes».

De llevarse a efecto hasta sus últimas consecuencias las palabras de Rojas Marcos, palabras que chocan

con la actitud que previsi-blemente adopte el andalu-cista González Arcas en el Ayuntamiento granadino

(se habla de su renuncia a la interinidad de la Alcaldía), la izquierda municipal sólo se vería consolidada

en el Ayuntamiento comunista de Córdoba.

«Para nosotros —dijo a DIARIO 16 el PCE- la actitud del PSA es de un excesivo afán de propaganda.

Aunque en el fondo, lo que se persigue es la ruptura de los acuerdos.» Si así fuera, a juicio de los

observadores, la derecha sería la gran vencedora de la nueva situación, pero «el PSA habría hipotecado

definitivamente su alternativa política».

Rodríguez de la Borbolla (PSOE) insistió en que «los acuerdos siguen en vigor y deben ser respetados. Si

el PSA rompe el "pacto", tendríamos que estudiar las medidas a adoptar. Si en Granada dimite un

socialista, socialista tiene que ser quien le reemplace. Lo contrario representaría una quiebra a la palabra y

el compromiso dado por el PSA».

Sin embargo, los «acuerdos de Sevilla» no contemplan situaciones como la presente, ni otro tipo de

compromisos que vayan más allá de «negociar en abril los Ayuntamientos andaluces para la izquierda».

Aunque, de todas formas, el descontento andalucista tendría también parte de su justificación en la

«autoridad» que el PSOE quiere imprimir en su candidato.

 

< Volver