Recepción de SS.MM. a representaciones de los tres Ejércitos. 
 El principio de autoridad debe prevalecer en todo momento (Juan Carlos)  :   
 Garantía de que toda la evolución necesaria se cumpla dentro de la legalidad (Gutiérrez Mellado). 
 El Alcázar.    07/01/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 56. 

Recepción de SS.MM. o representaciones de los tres Ejércitos

EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD DEBE PREVALECER EN TODO MOMENTO (JUAN CARLOS)

GARANTÍA DE QUE TODA EVOLUCIÓN NECESARIA SE CUMPLA DENTRO DE LA

LEGALIDAD

(GUTIÉRREZ MELLADO)

EL REY AFIRMO QUE "LA DISCIPLINA TIENE QUE SER EL ELEMENTO MAS FIRME EN QUE

SE TIENEN QUE APOYAR NUESTROS EJÉRCITOS"

MADRID, (EUROPA-PRESS).-Con motivo de la festividad de los Reyes Magos, día en que tradicio-

nalmente se conmemora en España la Pascua Militar, se celebró ayer en el Palacio Real una solemne

recepción ofrecida por Sus Majestades los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía a las representaciones de

los tres Ejércitos. Así como a altos directivos del patrimonio nacional. Gobierno de la nación y Consejo

del Reino.

El acto se inició a las once menos cuarto de la mañana, hora en que hicieron entrada al Palacio Real los

Reyes a través de la Plaza de la Armería. En dicha Plaza tuvo lugar una parada castrense en la que

participaron una Compañía del Regimiento de la Guardia Real con bandera., banda y música, así como

una sección del Escuadrón de Caballería de la Guardia, con batidores. El Rey don Juan Carlos pasó

revista a las fuerzas que participaban en la parada y que le rindieron los honores de ordenanza.

Una vez en el interior del Palacio, el Rey y la Reina recibieron en audiencia al Consejo de Administración

del Patrimonio Nacional, presidido por el Marqués de Mondéjar. A continuación, Sus Majestades

recibieron al Gobierno de la nación en pleno, presidido por el jefe del gabinete, don Adolfo Suárez

González. Acto seguido don Juan Carlos y doña Sofía recibieron al Consejo del Reino, presidido por su

titular don Torcuato Fernández-Miranda y Hevia.

RECEPCIÓN MILITAR

Más tarde los Reyes se trasladaron al salón del Trono para asistir a la recepción que concedieron a

representaciones de los tres Ejércitos. Al entrar Sus Majestades en el salón, fue interpretado el himno

nacional. Seguidamente, el Rey don Juan. Carlos procedió a la imposición de condecoraciones concedidas

a diversas personalidades de la vida castrense, con .motivo de la Pascua Militar.

Inmediatamente después, el vicepresidente primero del Gobierno para Asuntos de la Defensa, teniente

general Gutiérrez Mellado, pronunció un discurso en el que, entre otras cosas, dijo lo siguien. te:

"Hace poco más de un año fijasteis, en un primer mensaje dirigido a la nación, seguido de otro para las

Fuerzas Armadas, las coordenadas básicas que iban a señalar diáfana y firmemente la altísima misión y

consiguientes graves responsabilidades de la Corona que vos encarnáis en este período transcendental de

la historia de España. Durante los meses transcurridos desde vuestra proclamación habéis mantenido con

pulso firme el rumbo de la nave del Estado, señalándonos constantemente los objetivos nacionales que

deben alcanzar nuestra Patria".

REY DE TODOS LOS ESPAÑOLES

El teniente general Gutiérrez Mellado dijo seguidamente que quería destacar tres puntos de la actuación

del Rey durante este año de su reinado:

"Hemos comprendido - también que queréis ardientemente ser el rey de todos los españoles y que éstos se

sientan totalmente integrados en la Corona, bajo el imperio de la justicia de la que sois su principal

promotor.

Señor, hemos asistido emociona dos al ver como vuestro deseo de estar al servicio del pueblo y fundiros

con él sin barrera alguna, se plasmaba en dejaros sumergir en su entusiasmo arrollador y espontáneo en

cuantas regiones, ciudades y pueblos habéis visitado.

Vuestras salidas al exterior, acompañado por S.M. la Reina, visitando naciones amigas han hecho que el

prestigio de España subiera sin cesar.

La unidad de España, respetando la variedad de sus regiones, dentro de la mejor tradición de nuestra

historia de la que sois albacea de su legado, estarnos seguros. Señor, que os obsesiona como una de

vuestras más grandes responsabilidades.

Habéis cargado sobre la monarquía la gran misión de asegurar los derechos humanos en el orden y la paz

y que se llegue a establecer una verdadera justicia social, con equitativa distribución de cargas y

beneficios.

Sabemos de vuestro empeño para que nuestra sociedad sea cada vez más próspera, más alegre más

auténticamente libre con participación de todos los españoles en cuantos asuntos afectan a la comunidad y

a la determinación de nuestro futuro político, orientado todo ello a nuestro bien común.

Y por último Señor, prometisteis desde el primer momento de vuestro reinado que todo vuestro tiempo y

acciones estarían dedicados al cumplimiento de vuestro deber como Rey. Y España entera ha constatado

vuestros desvelos, lo sabe y os lo agradece.

Era preciso. Señor, que en un momento tan importante como éste las Fuerzas Armadas recordarán casi

literalmente a todos los españoles lo que su Rey, como suprema autoridad del Estado, piensa y quiere, y

lo que, en definitiva, está pidiendo a la nación.

Las Fuerzas Armadas os transmiten sus "enterado" a vuestros deseos, a vuestras directivas, a vuestros

mensajes y os testimonian su solemne promesa de cumplirlos en cuanto a ellas les corresponde por

convicción, pero también por obediencia y disciplina af capitán general de todos los ejércitos españoles.

Se dice, Señor, que V.M. ha formulado varias veces en conversaciones privadas un admirable y humilde

deseo:

"El de ser un buen Rey".

Pues bien, con todo respeto y llenos de emoción os aseguramos Señor, con nuestra palabra de soldados

que lo estáis consiguiendo plenamente, que os admiramos y que estamos orgullosos de vos.

OFRECIMIENTO DEL EJERCITO

Más adelante, en respuesta a la actuación del Rey, el teniente general Gutiérrez Mellado preguntó ¿y

nosostros qué. podemos ofreceros? y siguió diciendo:

"Os ofrecemos, entre otras cosas! lealtad, honestidad y eficacia. Contad con, toda, seguridad con las dos

¡primeras y con nuestra promesa1 firme de mejorar continuamente la última.

Lealtad, adjetivada de entusiasta y consciente. Tenemos el convencimiento de la absoluta necesidad de

que exista la lealtad del soldado hacia su jefe; pero ésta se ve reforzada por el entusiasmo y la razón

cuando el que manda reúne las cualidades a las que el ´militar rinde culto por encima de todo; es decir,

entrega total a la Patria, sin miras personales; valor y serenidad honradez y ejemplo.

Lealtad además basada en la disciplina, en la unión de los ejércitos y en la confianza en los mandos.

Disciplina igual para todos los grados y niveles de mando, que rechace entre otros el grave pecado de la

soberbia y la gran tentación del abuso de poder. En su mantenimiento a ultranza no podemos tener el

menor desfallecimiento.

Unión que rechace el rumor, la insidia, la crítica malévola o la murmuración según sabiamente prevén

nuestras inmortales ordenanzas.

Os ofrecemos también honestidad para que toda la nación sienta que sus Ejércitos son ante todo una

religión de hombres honrados, como los definió Calderón, Ello supone:

Una actuación en los actos de servicio y en los de la vida privada presidida siempre por el ejemplo, la

responsabilidad y una vocación sin dudas ni vacilaciones..

Una dedicación absoluta al servicio de las armas, sin desviación alguna que pueda afectar a la esencia de

las Fuerzas Armadas, aceptando las limitaciones que sean precisas fuera del ámbito militar; al mismo

tiempo que nos esforzaremos en asegurar a todos sus componentes una situación adecuada al ámbito

social en el que deben vivir durante su servicio activo, cuando se retiren, y para sus familias cuando ellos

falten.

Por último os prometemos mejorar continuamente la eficacia de nuestras unidades, fin primordial en los

Ejércitos en tiempo de paz y de guerra, ya que el no conseguir el máximo, en aquella, proporcionada a los

recursos que la nación nos entrega sería grave culpa y responsabilidad.

LINEAS MAESTRAS DEL EJERCITÓ

Más adelante el vicepresidente primero del Gobierno manifestó que iba a adelantar las grandes líneas que

el Ejército estaba siguiendo para conseguir su fin. Esas líneas maestras son:

"Queremos, Señor, que vuestros Ejércitos, los Ejércitos de España puedan cumplir su misión constitu-

cional siendo servidores del Estado y garantía de los valores permanentes de la Patria, cooperando al

logro de los grandes objetivos nacionales.

Creemos que así las Fuerzas Armadas constituyen un importante factor de estabilidad en toda

circunstancia y, en especial, en momentos de profunda evolución po-lítica y social. Son como

salvaguarda.del Estado, garantía de que toda evolución! necesaria se campla dentro de la legalidad, con

respeto, a la, norma, fundamental, de convivencia, sin .quebranto ;del ¿ euetpo social, ni mengua de las

legitimas apetencias de progreso y bienestar, dentro de un orden que equilibre la libertad y la justicia.

Desde su puesto serán centinelas de paz, fuertes en su cohesión y con su disciplina, pero sin entrar en lo

que por ser opinable es objeto de debate a nivel de grupos o de partidos.

Queremos también, Señor, que las Fuerzas Armadas sean un eficaz instrumento de nuestra política ex-

terior, constituyendo en si mismas un decisivo factor de disuasión contra todo lo que puede atentar la

seguridad, unidad e independencia de la Patria. Pero, al mismo tiempo, capaces de cooperar eficazmente

con las fuerzas del mundo libre en defensa de la paz.

Queremos señor, que la unión moral, de doctrina y de acción conjunta de los tres Ejércitos sea realidad

palpable, (suprimiendo reajustando y modificando cuanto sea necesario, respetando todas las tradiciones

esenciales, ´pero dentro de las normas estrictas que lleva consigo el concepto de coste-eficacia. Se irán

sentando así las bases para que en el momento oportuno pueda ser considerada la creación de aquellos

organismos superiores conjuntos que exige la defensa nacional en analogía a lo existente en las naciones

más adelantadas.

La reciente decisión del Gobierno de S.M. de crear una Comisión Delegada para Asuntos Militares, cuya

primera reunión bajo la presidencia del presidente del Gobierno, ha tenido lugar hace 48 horas ha

demostrado claramente la decisión del óobierno de dar una prioridad a la resolución urgente de los

problemas que afectan a nuestras Fuerzas Armadas.

ACTUACIÓN DEL GOBIERNO

El teniente general Gutiérrez Mellado señaló luego que la actuación del Gobierno en el ámbito militar

pretende ser desarrollada en dos acciones simultáneas: una con la adopción de medidas limitadas ur-

gentes; otra, con una planificación a largo plazo.

Antes determinar su discurso, el teniente general Gutiérrez Mellado hizo al Rey el siguiente ruego:

"Las Fuerzas Armadas os suplican que S.A. Real el Príncipe don Felipe sea alistado en el Regimiento

Inmemorial del Rey, y en las unidades que se señalen de la Armada y del Ejército del Aire, y si es posible

siendo ya Príncipe de Asturias, en espera de que su edad le permita jurar la sacrosanta bandera de la

Patria.

En nombre de las Fuerzas Armadas a vuestras órdenes. Señor, y que con la protección de Dios el

constante amor del pueblo y la entusiasta adhesión de los Ejércitos permite con generosidad nuestro

infatigable servicio a España".

PALABRAS DE S.M. EL REY

Seguidamente el Rey don Juan Carlos pronunció el siguiente discurso:

"Agradezco las palabras de adhesión que acabáis de pronunciar que responden a la actitud permanente de

servicio a España, característica de las Fuerzas Armadas y que expresan el propósito de conseguir una

mayor eficacia para nuestras unidades.

Me cabe hoy la satisfacción de reunirme con vosotros, mis compañeros de armas, en una festividad tan

significativa y tradicional como es la de la Pascua Militar. El Rey Carlos III sintió el deseo de ´expresar a

sus tropas su afecto y confianza de una forma personal; sen? timlentos que tíoinciden plenamentecon i los

míos en .estos momentos.

Deseo hoy felicitaros y al mismo tiempo exhortaros a seguir por el camino del deber, del honor, de, la

disciplina y de la lealtad.

Me siento orgulloso de mandaros y sé cuanto entusiasmo y abnegación os entregáis a esa labor

maravillosa de formar soldados, que en definitiva son hombres que al consagrarse por completo al

servicio de España, constituyen la esencia misma de los valores patrios.

MOMENTOS DELICADOS

Estamos viviendo momentos delicados. El mundo en que vivimos está impregnado de materialismo y

parece como si las virtudes morales hubiesen pasado de moda. Todas las entidades sociales, y las Fuerzas

Armadas, son una importantísima parte integrante de nuestra sociedad. Necesitan inexcusablemente de

una estrecha vinculación á los principios éticos y espirituales.

Nuestra profesión exige una gran vocación. Es cierto que para el correcto desempeño de sus funciones,

los Ejércitos necesitan de unos medios modernos y eficaces, y por ello dentro de nuestras posibilidades

vamos a tratar de potenciar a nuestras Fuerzas Armadas. Pero no podemos olvidar que es el hombre,

vosotros, nuestros soldados, los que tienen que manejar esos medios y de muy poco nos servirían, si

nuestra moral estuviera decaída o adormilada.

La disciplina, difícil de conservar en algunas circunstancias tiene que ser el elemento más firme en que se

tienen que apoyar nuestros Ejércitos. Sin ella no es posible la acción de mando. El principio de autoridad

debe prevalecer en todo momento y círcunsíqr¡c-sa\ -No -Jt. bemos concedernos flaquezas ni a nosotros

mismos, ni permitirlas en nuestros subordinados.

Pero !a disciplina debe estar basada en el espíritu de justicia, en el prestigio del mando y en el ejemplo.

Cuando se manda hay que hacerlo de forma justa y buscando el mejor servicio.

NO PODEMOS TRAICIONAR NUESTRO LEGADO

Somos profesionales del honor y la caballerosidad. Debemos sentirnos orgullosos del pasado histórico y

la tradición de nuestros ejércitos y no podemos traicionar ese legado de elevado contenido espiritual del

que somos depositarios y que debemos transmitir á las generaciones futuras:

En ocasiones resulta especialmente duro, él ejercicio de la lealtad. Pero es entonces cuando adquiere su

grandeza y constituye el complemento insustituible del espíritu de disciplina que debe animarnos a todos.

El camino difícil a seguir, cuando recibimos una orden que contraría nuestro sentir, se recorrerá con sa-

tisfacción interior si pensamos que lo que estamos realizando lo hacemos de una forma despersonalizada,

por una causa superior, por el bien de nuestra patria, a la que hemos jurado defender y a la que nos hemos

entregado por completo.

Mantengámonos unidos, coordinemos nuestros esfuerzos, no nos dejemos intimidar por aquellos que

desearían con buenos ojos vernos caer en el desaliento, la desmoralización y la desunión. Somos fuertes,

pero vivimos en un mundo, ciertamente difícil y hemos de estar prevenidos contra la tentación y el

engaño.

Os repito mi´ felicitación en ,tan sérTaíado día; me alegra compartir esté ratg con ´todos«vosotros y

creedme, vuestro Rey os tiene rnuy cerca de su corazón porque sabe vuestro valer, vuestra abnegación y

vuestro espíritu de servicio a España.

¡Viva España!

Concluidas las palabras del Rey> los representantes de las Fuerzas Armadas presentes en la recepción

desfilaron ante el trono ocupado por don Juan Carlos y doña Sofía.

 

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