Teniente general Gutiérrez Mellado a Don Juan Carlos; Celebración de la Pascua militar. 
 "Os ofrecemos lealtad, honestidad y eficacia"     
 
 Pueblo.    07/01/1977.  Página: 4,6. Páginas: 2. Párrafos: 78. 

CELEBRACIÓN DÉ

Teniente general Gutiérrez Mellado, a Don Juan Carlos

«Lealtad basada en la disciplina, en la unión de los Ejércitos y en la confianza en los mandos»

«Unión que rechace el rumor, la insidia, la crítica malévola o la murmuración, según sabiamente prevén

nuestras inmortales ordenanzas»

«Os aseguramos, Señor, que os admiramos y estamos orgullosos de Vos»

MADRID. (PUEBLO y agencias.) — Ayer por la, mañana se celebró en el palacio Real la tradicional

recepción de la Pascua Militar, presidida por Sus Majestades los Reyes de España. Aproximadamente a

las 10,45 horas, Su Majestad el Rey hizo su entrada en palacio por la plaza de la Armería, en cuyo centro

se hallaba formada una compañía del regimiento de la Guardia con bandera, banda y música, así como

una sección del escuadrón d« Caballería de la guardia con batidores, a cuyas fuerzas Su Majestad pasó

revista.

Una vez en el interior de palacio, Sus Majestades el Rey y la Reina, recibieron en audiencia al Consejo de

Administración del Patrimonio Nacional, presidido por el marqués de Mondéjar; al Gobierno en pleno,

presidido por Adolfo Suárez González, y al Consejo del Reino, presidido por Torcuato Fernández-

Miranda y Hevia.

A continuación, Sus Majestades accedieron al salón del trono, en donde Don Juan Carlos I procedió a la

imposición de condecoraciones concedidas con motivo de la Pascua Militar.

• DISCURSO DE GUTIÉRREZ MELLADO

Inmediatamente después, el vicepresidente primero del Gobierno, teniente general Gutiérrez Mellado,

pronunció la siguiente alocución:

«Nos habéis convocado en esta fecha tan señalada y tradicional para las Fuerzas Armadas —la Pascua

Militar— y por eso están ante Y os una,? comisiones, repre-slntaíivás de aquellas que se sienten

horadadas por tal misión y orgullosas de estar en vuestra presencia.

Señor, hace poco más de un año fijasteis, en un primer mensaje dirigido a la nación, seguido de otro para

las Fuerzas Armadas, las coordenadas básicas que iban a señalar .diáfana y firmemente la altísima misión

y consiguientes graves responsabilidades de la Corona, que Vos encarnáis en este período trascendental

de la historia de España.

Durante los meses transcurridos desde vuestra proclamación habéis mantenido con pulso firme el rumbo

de la nave del Estado, señalándonos constantemente los objetivos nacionales que debe alcanzar nuestra

Patria.

PAZ EN LIBERTAD Y ORDEN

Y así, tomando vuestras propias palabras, nos habéis hablado siempre de paz, de la que os sentís vigilante

guardián para mantenerla a toda costa, por ser base imprescindible para organizar nuestra convivencia en

la libertad y el orden. Paz social, paz en nuestras casas y, sobre todo, paz en nuestros espíritus. Para ello.

Señor, buscáis sobre todo la reconciliación y la tolerancia con el respeto mutuo.

Hemos comprendido también que queréis ardientemente ser el Rey de todos los españoles y que éstos se

sientan totalmente integrados en la Corona, bajo el imperio de la justicia de ¡a que sois su principal pro-

motor.

Señor, hemos asistido emocionados al ver cómo vuestro deseo de estar ai servicio del pueblo y fundiros

con él sin barrera alguna, se plasmaba en dejaros sumergir en su entusiasmo arrollador y espontáneo en

cuantas regiones, ciudades y pueblos habéis visitado.

PRESTIGIO DE ESPAÑA EN EL EXTERIOR

Vuestras salidas al exterior, acompañado por Su Majestad la Reina, visitando naciones amigas han hecho

que el prestigio de España subiera sin cesar.

La unidad de España, respetando la variedad de sus regiones, dentro de la mejor tradición de nuestra his-

toria de la que sois albacea de su legado, estamos seguros, Señor, que os obsesiona como una de vuestras

más grandes responsabilidades.

Habéis cargado sobre la Monarquía la gran misión de asegurar los derechos humanos en el orden y la paz

y que se llegue a establecer una verdadera justicia social, con equitativa distribución de cargas y bene-

ficios.

Sabemos de vuestro empeño para que nuestra sociedad sea cada vez más próspera, más alegre, más

autenticamente libre, con participación de todos los españoles en cuantos asuntos afectan a la comunidad

y a la determinación de nuestro futuro político, orientado todo ello a nuestro bien común.

Por último. Señor, prometisteis desde eí primer momento de vuestro reinado que todo vuestro tiempo y

acciones estarían dedicados ai cumplimiento de vuestro deber como Rey. Y España entera ha constatado

vuestros desvelos, lo sabe y os lo agradece.

4 LAS FUERZAS ARMADAS TRANSMITEN SU «ENTERADO´»

Era preciso, Señor, que en un momento tan importante como éste las Fuerzas Armadas recordaran casi

literalmente a todos los españoles lo que su Rey. como suprema autoridad del Estado, piensa y quiere, y

lo que. en definitiva, está pidiendo a la nación.

Las Fuerzas Armadas os transmiten su "enterado" a vuestros deseos, a vuestras directivas, a vuestros

mensajes, y os testimonian su solemne promesa de cumplirlos en cuanto a ellas les corresponde por su

convicción; pero también por obediencia y disciplina al Capitán General de todos los Ejércitos españoles.

UN BUEN REY

Se dice, Señor, que Vuestra Majestad ha formulado varias veces, en conversaciones privadas, un

admirable y humilde deseo:

El de ser un buen Rey.

Pues bien: con todo respeto, y llenos de emoción, os aseguramos, Señor, con nuestra palabra de soldados,

que lo estáis consiguiendo plenamente; que os admiramos y que estamos orgullosos de Vos.

Y no quisiéramos que tomaseis nuestras afirmaciones como adulación, porque, como soldados que

somos, os debernos obediencia sin servilismo, y por ello os hablaremos siempre con respetuosa

franqueza, fuera de todo halago.

• «NO QUEREMOS SER MAS QUE BUENOS SOLDADOS»

Recordemos siempre. Señor, una maravillosa estrofa referida a nuestros inmortales tercios, que dice:

"Todo lo sufren sin sobresalto, — sólo no toleran que les hablen alto."

Pues bien: nosotros también, humildemente, os decimos: Señor, no queremos ser más que buenos sol-

dados.

Y como tales, queremos expresaros nuestro agradecimiento por habernos convocado hoy aquí, en repre-

sentación de todas las Fuerzas Armadas de la nación.

Agradecimiento por restituir con su auténtico sentido una tradición iniciada por Carlos III con motivo de

la reconquista del puerto de Mahón. Si entonces significó que aquel gran rey estaba orgulloso de sus Ejér-

citos, nosotros nos atrevemos a interpretar que también hoy Vos lo estáis de los vuestros.

Además se cumple con sencillez lo que es norma habitual en la jerarquía militar: que el jefe se dirija a sus

hombre» lo que hacéis ahora romo Jefe supremo de los Ejércitos, engrandecido este título al definirlo Vos

"con el de Primer Soldado de la nación".

Pero creemos que el agradecimiento no sólo se muestra con palabras, sino ofreciendo actitudes y hechos.

• «OS OFRECEMOS LEALTAD, HONESTIDAD Y EFICACIA»

¿Qué podemos ofreceros?

Os ofrecemos, entre otras cosas: lealtad, honestidad y eficacia. Contad con toda seguridad con las dos

primeras y con nuestra promesa firme de mejorar continuamente la última, Lealtad, adjetivada de en-

tusiasta y consciente. Tenemos el convencimiento de la absoluta necesidad de que exista la lealtad del

soldado hacia su jefe; pero ésta se ve reforzada por el entusiasmo y la razón cuando el que manda reúne

las cualidades a las que el militar rinde culto por encima cíe todo; es decir, entrega total a la Patria, sin

miras personales; valor y serenidad: honradez y ejemplo.

Lealtad, además, basada en la disciplina, en la unión de los Ejércitos y en la confianza en los mandos.

Disciplina igual para todos los grados y niveles de mando que rechace, entre otros, el grave pecado de la

soberbia y la gran tentación del abuso de poder En su mantenimiento a ultranza no podemos tener e!

menor desfallecimiento.

Unión que rechace el .rumor, la insidia, la crítica malévola o la murmuración según sabiamente prever

nuestras inmortales ordenanzas.

Os ofrecemos también honestidad para que toda le nación sienta que sus Ejércitos son, ante todo una re-

ligión de hombres honrados, •romo los definió Calderón. Ello supone:

Una actuación en los actos de servicio y en los de la vida privada presidida siempre por el ejemplo, la res-

ponsabilidad y una vocación sin dudas ni vacilaciones.

Una dedicación absoluta al servicio de las armas, sin desviación alguna que pueda afectar a la esencia de

las Fuerzas Armadas, aceptando las limitaciones que sean precisas fuera del ámbito militar, al mismo

tiempo que nos esforzamos en asegurar a todos sus componentes una situación adecuada al ámbito social,

en el que deben vivir durante su servicio activo, cuando se retiren, y para sus familias cuando .ellos falten.

Por último, os prometemos mejorar continuamente la eficacia de nuestras unidades. Fin primordial en los

Ejércitos en tiempo de paz y de guerra, ya que el no conseguir el máximo, en aquélla, proporcionada a los

recursos que la nación nos entrega, sería grave culpa y responsabilidad.

Por otra parte, Señor, bien sabéis que para todo militar no cabe mayor frustración que el que pueda

considerar que la capacidad operativa de su unidad no alcanza el nivel deseado y necesario.

LOS EJÉRCITOS SE ENFRENTAN CON IMPORTANTES PRoBLEMAS

Señor, los Ejércitos se enfrentan con importantes problemas, pero tienen la decisión firme de superarlos

pronto y bien.

No es el momento de desarrollarlos, pero sí os podemos adelantar las grandes líneas que estamos siguien-

do para conseguir nuestro fin:

Queremos Señor que vuestros Ejércitos, los Ejércitos de España, puedan cumplir su misión

constitucional, siendo servidores del Estado y garantía de los valores permanentes de la Patria,

cooperando al logro ds los grandes objetivos nacionales.

IMPORTANTE FACTOR DE ESTABILIDAD

Creemos que, así, las Fuerzas Armadas constituyen un importante factor de estabilidad en toda

circunstancia y, en especial, en momentos de profunda evolución política y social. Son como salvaguarda

del Estado, garantía de que toda evolución necesaria se cumpla dentro de la legalidad, con respeto a la

norma fundamental de convivencia, sin .quebranto del cuerpo social, ni mengua de las legítimas

apetencias de progreso y bienestar, dentro de un orden que equilibre la libertad y la justicia.

Desde su puesto serán centinelas de paz, fuertes en su cohesión y con su disciplina, pero sin entrar en lo

que por ser opinable es objeto de debate a nivel de grupos o partidos.

Queremos también. Señor, que las Fuerzas Armadas sean un eficaz instrumento de nuestra política

exterior, constituyendo en sí mismas un decisivo factor de disuasión contra todo lo que pueda atentar la

seguridad, unidad e independencia de la Patria. Pero, a! mismo tiempo, capaces de cooperar eficazmente

con las fuerzas del mundo libre en defensa de la paz.

Queremos, Señor, que la unión moral, de doctrina y de acción conjunta de los tres Ejércitos sea realidad

palpable, suprimiendo, reajustando y modificando cuanto sea necesario, respetando todas las tradiciones

esenciales, pero, dentro de las normas estrictas que lleva consigo el concepto de coste-eficacia. Se irán

sentando así las bases para que en el momento oportuno pueda ser considerada la creación de aquellos

organismos superiores conjuntos que exige la defensa nacional en analogía a lo existente en las naciones

mas adelantadas.

• LA ACCIÓN DEL GOBIERNO

La reciente decisión del Gobierno de Su Majestad, de crear una Comisión Delegada de Asuntos Militares,

suya primera reunión, bajo la presidencia del presidente del Gobierno, ha tenido lugar hace cuarenta y

ocho horas, ha demostrado claramente la decisión del Gobierno de dar una prioridad a la resolución

urgente de los problemas que afectan a nuestras Fuerzas Armadas.

La actuación del Gobierno pretende ser desarrollada en dos acciones simultáneas.

Una, con la adopción de medidas limitadas urgentes; otra, con una planificación a largo plazo.

Así, dentro de la primera, se han promulgado ya o están a punto dé que se hagan las siguientes dispo-

siciones de diferente rango:

• Las correspondientes a la configuración de los cargos de los jefes de Estado Mayor, de los Ejércitos

de Tierra y Aire, la Junta de jefes de Estado Mayor y consejos superiores de los Ejércitos.

• La que resuelve el problema de los objetares de conciencia por motivos religiosos.

• La que determina los condicionamientos y limita-"iones para la intervención a actividades políticas de

is componentes profesiona-•s o no de las Fuerzas Aradas.

• La que realiza la reorganización del E. M. C.´; del Ejército, y como consecuencia la general d« dicho

Ministerio.

• "Las que actualizan, regulan y mejoran las diversas escalas de los cuerpos de suboficiales y

especialistas de los Ejércitos de Tierra y Aire.

• La que cubre las necesidades financieras de los Ejércitos en un período mínimo de tiempo, que permita

continuar sus planes de dotación y armamento.

• La revisión de la jurisdicción militar y consiguiente del Código de Justicia Militar, adaptándola a la

época actual que vivimos y que se apunta .para el futuro.

• Y por último la Ley Orgánica de la Defensa, que asegura una atribución racional de misiones y

responsabilidades a los altos organismos y autoridades del Estado y de la Administración en matera tan

ímportanta.

• REACTUALIZACION DE LAS FUERZAS ARMADAS

Pero paralelamente, como queda dicho, en una segunda línea de acción es preciso realizar una

planificación a medio y largo plazo, seguida de la programación y presupuesto anuales, q u a permitan

configurar unas Fuerzas Armadas modernas y eficaces, capaces de responder al desafio que supondrá la

década de los años ochenta

Ello implicará:

• La definición clara y terminante de nuestra política de defensa como parte integrante de nuestra

política general.

La actualización constante de nuestra política militar de acuerdo con las circunstancias cambiantes de

cada momento aue definan ´a situación internacional.

• La fijación de los objetivos de fuerza que habrá que lograr como consecuencia de lo anterior en un

plan conjunto y armónico a nivel nacional.

• La reconsideración de los tiempos mínimos de permanencia en filas que necesitan nuestros sóida

dos, asegurando siempre el grado necesario de instrucción y la capacidad operativa de nuestras unidades.

% La puesta al día en evolución constante de nuestros centros de enseñanza a todos los niveles para lograr

el mayor nivel de efectividad con los menores costos en tiempos y medios.

• La reorganización completa- d« nuestras industrias e investigación tecnológica relacionada con la

defensa, así como la creación de los organismos necesarios que permitan una política definida a largo

plazo en el sistema de adquisiciones en el exterior y cofabricaciones con apoyo denaciones amigas,

constituyendo un factor decisivo para él relanzamiento y desarrollo de nuestra economía.

• ,La instauración y desarrollo de una amplia y generosa política de personal que asegure la imprescindi-

ble satisfacción interior de los Ejércitos y que afronte valientemente todos los aspectos esenciales .de la

misma, todo en el económico y social.

Todo ello como factores esenciales para lograr el fin único de los Eiércitos: que nuestra» unidades

operativas, con los apoyos logísticos necesarios, debidamente se1eccionadas, a! completo de sus efectivos

y dotadas con los materiales y sistemas de armas más modernos aseguren su capacidad plena de combate

en defensa de nuestra Patria si las circunstancias lo exigieren.

«OS PROMETEmos cumplir EL MFNSAJE DE LA CORONA»

Es mucha la tarea a realizar, Pero con vuestro apoyo, el del Gobierno y é1 de la nación entera os

prometemos, Señor, cumplir el mensaje que nos dirigisteis al ser proclamado Rey. siendo así dignos de la

confianza que la nación ha depositado en nosotros, y, en todo caso. / empleando todo nuestro esfuerzo

para lograr una España cada vez mejor.

Señor, en ésta fecha entrañable y en nombre de la gran familia militar os pedimos que hagáis llegar a Su

Majestad la Reina y a Sus Altezas Reales el Principe y las Infantas nuestro respetuoso y emocionado

saludo, con nuestro profundo deseo de que la sana. alegría de vuestro augusto hogar continúe iluminando

la paz de todas las familias españolas.

QuE UN, PrinCIPE DON FELIPE SEA ALISTADO

Y antes de terminar, Se-flor, un último ruego: las Fuerzas Ainadas os suplican que Su Alteza Real el

Príncipe Don Felipe s«a alistado en el regimiento Inmemorial del Rey y en las unidades que se señalen de

la Armada y del Ejército del Airé, y si es posible siendo ya Principe d® Asturias, en espera de que su

edad le permita jurar la sacrosanta bandera de la Patria.

En nombre de las Fuerzas Armadas a vuestras órdenes Señor, v que con la protección de D!os. e! cons-

tante amor de! pueblo y la entusiasta adhesión de los Ejércitos premie con generosidad vuestro infatigable

servicio a España.»

 

< Volver