Ejército neutral     
 
 Diario 16.    10/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Ejército neutral

El real decreto-ley por el que se prohiben las actividades políticas y sindicales de los componentes de las

Fuerzas Armadas representa un importante paso en estos momentos de transición a la democracia.

La neutralidad política del Ejército queda así reiterada por una flflrma jurídica del máximo rango. Como

acaba de puntualizar el teniente general Vega, ante el proceso político español el Ejército es un espectador

desapasionado, aunque preocupado.

Se sale así definitivamente al. paso de quienes aspirarían a utilizar las Fuerzas Armadas como

instrumentos de defensa e imposición de sus particulares opciones políticas. La particular vinculación que

durante la pasada etapa de gobierno se dio entre Ejército y poder político ha hecho pensar a algunos

reducidísimos sectores que los militares podían ser un argumento político decisivo en una situación

radicalmente distinta y que tiene al pluralismo como rasgo diferencial a contar con el favor del Ejército,

sería para quienes así piensan mucho más importante que obtener el apoyo de los votos.

La norma que ha aprobado el último Consejo de Ministros ha venido a refrendar la postura de las más

altas instancias de nuestras Fuerzas Armadas, que han demostrado en los últimos meses una comprensión

del momento político que vivimos y un deseo de no interferir con extemporáneas actitudes el complejo

proceso de llegar a una estabilidad democrática.

Quedan así definitivamente superados los planteamientos de quienes, con el pretexto de que al Ejército le

corresponde la defensa del orden institucional, intentaban atribuirle una función de supremo intérprete de

las ortodoxias políticas transformándole en una especie de superpoder político inconcebible en una

sociedad democrática pluralista. Poco aman al Ejército los que en vez de asignarle un papel neutral, au

dessus de la melée, función que sólo comparte con la Corona, pretenden utilizarle como arma arrojadiza

en sus peleas. Ya pasó el tiempo de que, como era habitual en el siglo xrx, los partidos debían contar entre

sus efectivos con unos cuantos generales. "El debido respeto a cualquier opción política de los que tienen

cabida en el orden institucional" que el real decreto-ley impone a los miembros de las Fuerzas Armadas,

"sin que les sea lícito, en consecuencia, participar ni mostrar públicamente, su preferencia por cualquiera

de ellas", es un principio clarificador que, sin duda, nos acerca un poco más a la democracia.

 

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