Las Fuerzas Armadas y los partidos políticos (II). 
 Partido Popular: Sí a la OTAN     
 
 Diario 16.    08/02/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Partido Popular: Sí a la OTAN

Para el Partido Popular (PP), la entrada de España en la Organización del Atlántico Norte (OTAN) daría

un marco jurídico más apropiado y digno a la instalación de las bases americanas y podría suponer lina

importante ayuda financiera a nuestros Ejércitos. Facilitaría también el contacto entre nuestros oficiales y

los de los países democráticos de Europa.

Las respuestas del PP al cuestionario de D16 fueron las siguientes:

1. Los fines de las Fuerzas Armadas españolas son los mismos que tienen en cualquier país

civilizado; es decir, por orden de prioridad:

En primer lugar la defensa de la seguridad exterior del Estado. En este sentido, su existencia y potencia

son requisitos indispensables para que cumplan la función disuasora que garantice la existencia del país

como entidad soberana en él concierto internacional. En este sentado, la existencia de determinadas ramas

de las Fuerzas Armadas suficientemente potentes, como por ejemplo, la Armada, son también un

instrumento pacífico, pero eficaz, en la proyección de la política exterior de cualquier Estado.

En segundo lugar, el conjunto de las Fuerzas Armadas es el más importante instrumento a disposición del

Gobierno y de la, sociedad para enfrentarse a situaciones de desastre nacional, tales como terremotos,

cataclismos, inundaciones, etcétera.

En tercer lugar, las Fuerzas Armadas en España, como en todos los países del mundo, han de constituir la,

última "ratio" en la defensa del ejercicio normal de los poderes previstos en la Constitución. Para que esta

última "ratio" sea legítima hoy, y en España, es imprescindible que tanto la Constitución como los

poderes por ella creados tengan uh origen de una naturaleza democrática.

2. La existencia de los

bloques es un hecho inevitable contra el que no valen sofismas verbales de ninguna clase. Los países de

Europa Occidental están todos ellos unidos en sus esfuerzos de defensa por medio de la OTAN. Sólo

escapan a esta regla Suiza, que mantiene desde hace doscientos años una política de neutralidad-inserta en

su Constitución, pera que se alinearía a Occidente en caso de conflicto; Austria, Finlandia y Suecia, por

imposiciones políticas y estratégicas de Moscú, y Yugoslavia, que no es un país democrático en el sentido

occidental de la palabra.

España, que ya participa a través de sus convenios con USA y Portugal en los esfuerzos de defensa occi-

dental y que pretende formar parte de las demás instituciones europeas, debe integrarse en la OTAN. Ello

sería beneficioso para la necesaria política de equipamiento y modernización que precisan, con carácter

urgente, nuestras Fuerzas Armadas. Facilitaría, igualmente, la modernización de doctrina de. las mismas;

daría un marco jurídico más apropiado y digno a la instalación de las bases americanas en España y

debería suponer una importante ayuda financiera para nuestros Ejércitos, al propio tiempo que facilitaría

el contacto e intercambio de ideas entre nuestros mandos militares y la oficialidad de los países

democráticos de Europa.

3. La organización militar óptima para España responde a las necesidades estratégicas de nuestro, país y

debe acomodarse al moderno pensamiento militar europeo; ello implicaría, en este momento, la

coexistencia de un Ejército basado en el servicio militar obligatorio, que permitiera el eficaz

adiestramiento de reservistas junto con la existencia de unas fuerzas de intervención. .inmediata

compuestas por profesiinales y dotadas del material más mocterno. En cual^uiei caso, la orííiiu

zaclftn óptima militar de Híspana seria su participación en una organización multar integrada en la

Europa occidental.

4. En general, las que .se desprenden de las contestaciones a .as ameviovt´s preguntas. Pero, en

primer lugar, la consecución de una política de reorganización de unidades, equipamiento de las

mismas y mejora de retribuciones que permita al militar de carrera realizarse plenamente en

su profesión y sentirse inmigrado y respetado por la sociedad civil a la que defiende.

5. Los derechos humanos son derechos de las personas como tales y por ello su integración en

determinadas organizaciones requiere una adaptación a la lógic^ de las estructuras de conducta que el

adecuado funcionamiento de las mismas comporta. El derecho de huelga de los cirujanos de un

servicio de traumatologia de urgencia no puede tener la misma naturaleza que el de otro tipo de

profesionales. La diferencia entre un Ejército y una banda armada estriba, además de otros muchos

factores, en la existencia de lo que .se ha venido llamando la disciplina, militar. Todos los Ejércitos que lo

so», desde el de la China Popular pasando por la U. R. S. S., al Portugal de hoy, han mantenido la

necesidad de esa disciplina. La coexistencia de esa disciplina con el ejercicio de determinados derechos

políticos es un problema que excede del campo de esta breve encuesta, aunque cabe señalar experiencias

como las de la República Federal alemana, en la que la disciplina más estricta en la mejor tradición"

militar se ha compatibilizado con el ejercicio restringido de concretos y determinados derechos políticos.

6. Como ya hemos opinado en múltiples ocasiones, consideramos que el ámbito de la Jurisdicción multar

en España, en tiempos de paz, debe constreñirse al conocimiento (Je los delitos específicamente militares,

sin perjuicio de su extensión a otros supuestos en caso de producirse situaciones que requieran la

aplicación de lo que los juristas anglosajones vienen llamando la "Martial Law" y que en los países

democráticos de la Europa occidental se viene llamando estado de excepción o de sitio. Para este supuesto

seríamos partidarios de una extensión de la jurisdicción militar como la que existe hoy, por dar un

ejemplo, en la República Federal Alemana.

Naturalmente, el ámbito de la jurisdicción militar en tiempo de guerra es totalmente distinto.

 

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