Reclamado desde hace un año por la Policía española. 
 Txomin, la cara descubierta de ETA miiltar     
 
 Diario 16.    13/02/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 40. 

Reclamado desde hace un año por la Policía española

Txomin, la cara descubierta de ETA militar

El dirigente etarra Domingo Iturbe Abasólo «Txomin», detenido actualmente por la Policía francesa, está

reclamado por el Gobierno español desde hace más de un año por el delito permanente de pertenecer a

una organización terrorista armada y acusado de numerosos crímenes en grado de inductor. Según un

amplio informe remitido por las autoridades españolas al Gobierno francés hace más de un año y al que

tuvo acceso DIARIO 16, Txomin es la cara descubierta de ETA militar en el sur de Francia y uno de

los principales instigadores de los atentados cometidos por la organización terrorista vasca en territorio

español.

Domingo Iturbe Abasólo, alias «Txomin», detenido e incomunicado por las autoridades francesas en la

cárcel de Bayona desde el pasado viernes, es el auténtico «relaciones públicas» de ETA militar, a cuyo

comité ejecutivo pertenece desde hace años como miembro liberado de la organización terrorista vasca.

Desde octubre de 1978 opera en poder del Gobierno francés una lista de 127 etarras cuya entrega a la

Policía española fue solicitada por el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, y recordada de

nuevo tres meses más tarde con el envío de un amplio «dossier» sobre las actividades de ETA militar en

territorio francés. Dicho informe, al que tuvo acceso DIARIO 16, contiene documentos y testimonios de

varias decenas de militantes etarras, algunos de ellos condenados ya por la justicia española.

Era el depositario y administrador del patrimonio de ETA militar

El matrimonio Iturbe recibía a los vascos aspirantes a terroristas

Impuestos revolucionarios y colectas de las gestoras iban a sus manos

Fijaba los atentados y dotaba de armas y dinero a los comandos

Madrid — Txomin, que junto con Gorostidi y Echeveste se encuentran a la espera de la decisión judicial

francesa, ha visto denegados los permisos para recibir la visita de sus familiares en la cárcel de Bayona,

por orden del juez de dicha capital. Según datos del informe antes aludido, Txomin, junto con su mujer,

María Aránzazu Sasiain Echave, alias «Arantxa», instalados en la región vasca del sur de Francia,

desempeñaban desde hace tiempo un cometido importante dentro de la dinámica organizativa de ETA

militar. Ellos se encargaban de recibir a los aspirantes a terroristas, les ponían en contacto con los que

serían sus «instructores», se ocupaban de hacerles la ficha de militantes para el archivo de la organización

y gestionaban los alojamientos y «pisos francos» en territorio español para los etarras liberados.

El matrimonio Iturbe tenía encomendada, asimismo, la recogida de información, dinero procedente de

atracos o cobro de «impuestos revolucionarios», armamento y explosivos robados en España, de todo lo

cual eran depositarios. Txomin se encargaría después de administrar el acopio de información, dinero,

armas y explosivos, que los haría llegar de nuevo desde Francia a territorio español para la consumación

de los atentados. El fijaría los objetivos terroristas a llevar a cabo por cada comando, daba instrucciones y

dinero para llevarlos a cabo y, en alguna ocasión, incluso impartiría cursos de adiestramiento a nuevos

militantes sobre utilización de armas y explosivos.

Reclamado por la Policia española

Txomin fue detenido por ia Policía francesa el pasado jueves en las cercanías de la estación del ferrocarril

Biarritz-Ciudad junto con Eugenio Echeveste Aranguren, alias «Antton», y Jokin Gorostidi Artola,

membro de la junta nacional de Herri Batasuna. Acusados de tenencia ilícita de armas y situación

irregular respecto a su residencia, se encuentran incomunicados en la cárcel de Bayona y parece seguro

que el Gobierno español solicitará de las autoridades francesas su extradición, al menos, la de alguno de

ellos. Concretamente, el nombre de Txomin aparecía en la lista de los 127 etarras que el ministro español

de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja, solicitó de las autoridades francesas hace poco más de un año

para que fueran entregados a la Policía de España. El dirigente etarra se encontraba entre los cincuenta de

ellos que eran objeto de investigación por el Ministerio del Interior francés y cuya permanencia en el país

vecino podría ser derogada o restringida.

La cara descubierta de ETA

Como hombre público de ETA, Txomin era de los pocos dirigentes de dichaorganización terrorista que

aparecía siempre al descubierto y se desenvolvía con inexplicable facilidad por las provincias vascas del

sur de Francia, de donde parece no haber salido ni atravesado la frontera española después de la amnistía

de otoño de 1977. Ninguna culpa de sangre parece poder atribuírsele desde esa fecha, sino sólo el

permanente delito de su pertenencia a una organización terrorista. Txomin era la puerta que se abría a

todo vasco aspi rante a etarra y probablemente el único hombre fuerte de la organización con quien el

alevín tuviera ocasión de entrevistarse personalmente en bastante tiempo.

Puntos de encuentro

Iturbe Abasólo, generalmente acompañado de su mujer, Arantxa, o por otros miembros de la

organización, recibía a los aspirantes en la puerta de la catedral de Bayona, al final de la rué Panecau, en

el supermercado Gran Casino o en la estación de autobuses, puntos todos ellos de la misma capital

francesa. Otras veces el lugar de encuentro era Biarritz: en el Casino, en el cine próximo al mismo o en la

plaza que lleva su nombre, en la librería Nafarroa, en la estación de ferrocarril, en algunos de

los bares cercanos a ella o en los almacenes Carrefour. En ocasiones, la cita tenía lugar en las estaciones

de ferrocarril de Hendaya o de San Juan de Luz o en puntos estratégicos del Pirineo francés, como el col

de San Ignacio y Larhun. En dichos encuentros los aspirantes a etarras entregaban a Txomin fotocopia del

Documento Nacional de Identidad con varias fotos de carnet para hacerles las respectivas fichas de

militantes. Estas fichas, otras veces, les llegaban a los interesados en su residencia española, a fin de que

las rellenaran y fueran devueltas al archivo de la organización guardado en Francia. En ocasiones, estas

entrevistas con Txomin, según reconocerían después los propios terroristas, tenían como objetivo

«prepararles psicológicamente, ponerles al corriente de los métodos organizativos y la forma de actuación

de ETA militar».

Depositario y administrador del patrimonio de ETA

Otras veces Txomin recibía en cualquiera de esos puntos, conforme al «dossier» enviado al Gobierno

francés, a un miembro de alguna gestora pro amnistía que acudía a entregarle el producto de sus colectas

o ía «recaudación» de los «impuestos revolucionarios», como en septiembre y octubre de 1978 en que la

fábrica de chocolates Elgo-rriaga, de Irún, «contribuyó» con 600.000 pesetas, en cada ocasión, o el medio

millón que «liquidó» por el mismo concepto la Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián. El paso a

Francia de estas cantidades de dinero, así como los productos de robos, atracos a empresas y entidades

bancarias, se hacía a través de intermediarios que eran recibidos por Txomin, quien se encargaba de su

depósito y administración. Parte de ese dinero volvería otra vez a España, por los mismos conductos, para

sufragar los gastos de los etarras liberados y costear los atentados terroristas. De forma similar se

producía el trasvase de armamento, municiones y explosivos. Lo robado en España le era llegado a

Txomin a Francia, quien lo dosificaba conforme a las necesidades de los comandos operativos en el

interior del territorio español. El armamento necesario solía llegar a España en bolsas de deporte

incluyendo notas manuscritas de Iturbe Abasólo con los instrucciones oportunas para su empleo en nota

manuscrita del propio Txomin. Este no solía ser tacaño ni en dinero ni en armamento; si alguien se le

quejaba de que una metralleta no le funcionaba, él respondía que no se preocupara, que le daría otra.

Cartas a Arantxa

Toda la información que a ETA militar le interesaba de España era referente a miembros de las Fuerzas

del Orden Público y otras personas que por su actividad, ideología o amistad tuviera algo que ver con

aquéllas. Los datos que los comandos pudieran obtener en este sentido en territorio español, así como

cualquier mensaje o consulta que transmitir a la cúspide jerárquica de ETA militar debía ser entregada en

la librería Nafarroa de Biarritz, con indicación: «Para Arantxa», cuya destinataria no era otra que la mujer

de Txomin. El matrimonio Iturbe acudía en numerosas ocasiones a recibir a los vascos que pasaban la

frontera para asistir a cursillos de «instrucción militar». Tras recogerles en coche, les ofrecían un

almuerzo en su casa y luego les trasladaban a algún piso o caserío donde se desarrollaría el cursillo.

Cursos de adiestramiento

Estos cursillos, que venían a tener normalmente una duración de unos diez días, reunían a unas 15

personas que convivían durante ese periodo de tiempo sin abandonar la casa. En los mismos se adiestraba

a los principiantes en el manejo del armamento y utilización de explosivos, alternando con prácticas de

tiro nocturnas en una playa o en algún bunker. Los cursos eran generalmente impartidos por

encapuchados y rara vez los alevines de etarras podían reconocer a los máximos dirigentes de la

organización terrorista. Concluidos los cursillos, Txomin era el encargado de componer los comandos,

presentar entre sí a sus miembros, aglutinarlos y fijarles objetivos, así como dotarles de las armas,

municiones, explosivos y el dinero necesario para llevar a cabo los atentados encomendados. Aquellos

otros que no quisieran integrarse plenamente en la organización o que ofrecieran resistencia a empuñar las

armas, eran convencidos por Txomin para que facilitasen su domicilio u otros alojamientos como pisos

francos para la organización. La contraseña en estos casos era o bien una nota manuscrita de Txomin o un

calendario de mano del Banco de Bilbao que rompía en dos mitades, entregando una al simpatizante, que

habría de casar con la otra que presentara un miembro del comando liberado.

 

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