Autor: Dávila, Carlos. 
 Con el viaje de Suárez. 
 La UCD vasca espera mejorar sus posiciones electorales  :   
 La abstención beneficiará a la izquierda radical y a los partidos. 
 ABC.    06/03/1980.  Página: 1,5. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

CON El VIAJE DE SUAREZ

LA UCD VASCA ESPERA MEJORAR SUS POSICIONES ELECTORALES

La abstención beneficiará a la izquierda radical y a los partidos «abertzales»

SE TEME QUE EL PRIMER PARLAMENTO VASCO RESULTE INGOBERNABLE

La distribución de escaños que indican los sondeos previos apuntan a una excesiva atomización entre /os

distintos partidos

SAN SEBASTIAN, 5. (De nuestro enviado especial.) Todos apuestan por el PNV. Los nacionalistas

van a ganar las elecciones del domingo. Pero los.sondeos no son fiables. El último en el tiempo —quiero

decir el último fiable, porque los partidos exhiben prácticamente a diario muéstreos que son mas dardos

de confianza electoralista que pura estadística política— se publicó el domingo, y tiene por referencia una

sola circunscripción: Guipúzcoa.

A mi me parece el sondeo del miedo. El PNV conseguirá cinco escaños, tres Herri Ba-tasuna, Euzkadiko

Ezkerra y el PSOE, y uno UCD. Naturalmente, las gentes centristas no están de acuerdo. Y para

demostrarlo van a hacer dos cosas: la primera, forzar la máquina propagandística con Suárez a la cabeza,

mañana en et País Vasco, y la segunda una contrarréplica en la misma dirección que la habida el

domingo. Sondeo por sondeo. Los resuítados se harán públicos el viernes, y UCD ganará puestos.

Puedo anunciar, incluso, que la candidatura que dirige Jaime Mayor Oreja se alzará sobre ios dos o tres

escaños: «Menos, sería un desastre», me ha dicho el propio secretario general de la UCD vasca.

La clave está en la participación. Hay que recordar que, en apenas cuatro años, se han cubierto aquí tres

referéndum y tres elecciones. El día 9 es la cuarta. Siete consultas que cansan al ciudadano medio, más al

de unas provincias que tienen escaso interés por mostrar el sentido de su votó. Ciertas gentes no afiliadas,

no militantes en partidos, me han dicho que el domingo puede haber sorpresas. Como yo no creo en ellas,

me ha extrañado tal afirmación, y se me ha respondido que algunos electores que dicen públicamente

definirse por una lista, escribirán en sus papeletas otros nombres. No me resultaría difícil creerlo. Pero lo

cierto es que los más optimistas piensan que no se llegará a un 65 por 100 de participación, y que el

absentismo en las urnas favoreceré a la izquierda radical, a los «abertzales» de Euzkadiko Ezquerra y

Herri Batasuna.

H. B., CONFIADA.—Los «batasunos», a pesar de las dos últimas deserciones de los partidos integrantes

de la coalición, están seguros de mantener sus posiciones. Toda su filosofía política se basa en los

siguientes puntos, dichos coloquialmente: «Somos pacíficos, somos incluso el centro de la paz, pero ésta

no será efectiva en el País Vasco mientras no se hagan efectivos los cinco puntos de la alternativa KAS;

nuestra postura de no acudir al Parlamento de Madrid no es cómoda, es sólo coherente, porque nuestras

bases así nos lo piden; no pedimos amnistía, porque ésta se conquista, no se ofrece; y mientras no se logre

una derrota de UCD, las fuerzas de Orden Público seguirán en nuestras tierras,..» Y así todos los

argumentos que se quieran van encaminados a convencer al vasco de que la razón les asiste y de que

todos los demás —el PNV, con su inasistencia al Parlamento español, parece darles un motivo más de

convencimiento— o están equivocados o engañan maliciosamente o, simplemente, tomarán algún dia

similar postura a la suya.

¿UN PARLAMENTO INGOBERNABLE? — Decía al principio de esta crónica que, cantado el triunfo

de los nacionalistas, la pregunta se plantea en el siguiente orden de cosas: después del día 9, ¿qué? Las

cabalas se detienen aquí. Nada hay organizado. Los socialistas sospechan (y así me lo ha dicho Solchaga.

el consejero de Comercio de! CGV) que «entre el PNV y Euzkadiko Ezkerra algo hay hablado».

Aunque la particular vasca en el decir incita más a adivinar que a sacar consecuencias y aproximaciones

como ésta, cabe la posibilidad cierta de que Solchaga no ande descaminado. Porque de estas elecciones

saldrá un Parlamento prácticamente ingobernable. El PNV quiere mandar en solitario y sabe que tendrá

que hacerlo con pactos, pactos que deben abordar dos puntos «calientes» y que urgen rápida solución: la

crisis económica y el fenómeno terrorista. El País Vasco vive hoy un auténtico desastre financiero y la

pendiente es cada día más pronunciada. Guipúzcoa, me ha asegurado un político centrista, está

descapitalizada. El probable ministro de Economía del Gobierno sería, si triunfa la tesis monocolor de

Gobierno el cabeza, de lista por Álava, Juan María Ollora, un pragmático que cumple un papel de

especial relieve en la discusión con Madrid de los Conciertos Económicos. Doy este nombre porque

Ollora —él me lo dijo en una ocasión— prefiere antes gobernar con Euzkadiko Ezkerra que con ninguna

otra fuerza política. Es posible, sin embargo, que su partido piense otra cosa.

LA PACIFICACIÓN, DE TODOS.—Y esto fundamentalmente por una sola razón: porque, para la

pacificación del País Vasco, el PNV tiene que contar con todas las fuerzas políticas, incluso,

naturalmente, con las que de algún modo apoyan los movimientos armados. «Ortzi», el abogado

Letarnendia, ya ha dicho que «pacificación si, pero con ETA». Los dirigentes de EE hablan poco de este

terna, y si mucho de amnistía, lo que es tanto como decir que si el PNV les considera buenos compañeros

de coalición postelecto-ral, Bandres, Onaindía y Uriarte exigirán corno primera medida una amnistía

generosa. Y el PNV no la hace ascos. Joseba Leizaola, sobrino del ex «lendakari» y número dos, detrás de

Garaicoechea, en las listas guipuzcoanas, me ha dicho textualmente: «La generosidad es patrimonio de

los fuertes, y los fuertes están en Madrid.» Pero el PNV tiene además de estas dos opciones, otras, todos,

naturalmente, basadas en su posición mayoritaria. Los socialistas, que quieren quizá borrar su agresivo

verbalismo, afirman ahora que quizá la mejor solución sería un Gobierno triláteral en el que se incrustaran

ellos en el binomio PNV-Euzkadiko Sochagal; sin embargo, asegura que ellos nunca entrarían en una

alianza sin un programa previamente pactado.

BENEGAS ESTA DE MODA.—Todas estas salidas a! 9 de marzo, son más bien malas, dina yo que muy

malas. Acorralar a UCD y dejar al partido de) Gobierno central solo en la oposición puede producir en

éste una lógica reacción defensiva, que poco contribuiría a hacer, por una parte, más rápido el ritmo de las

transferencias autonómicas, y por otra, administrable un territorio que vive situaciones de excepción.

Todo puede pasar en estas condiciones. Suárez se va a encontrar aquí con poco ambiente. La mejor

acusación que se hace a los centristas es «su-cursalistas», y tal adjetivo prácticamente les deja fuera de

juego. Yo he oído cómo se discutía sobre las ideologías de UCD —aquí, por lo visto, ya las saben— y la

del PSOE en unos términos que clarifican mucho cuanto estoy comentando. Se reconoce a unos y a otros

su moderación y hasta la intención de cambiar las cosas, pero también se dice casi como exclamación

desahuciante: «¡Pero son tan poco vascos!» El PSOE es consciente de esta palpable realidad, y la ha

combatido con un programa de gobierno, no original, puesto que está calcado del planteamiento federal,

pero sí pegado a la tierra, adaptado a la propia coyuntura vasca de 1980. Benegas es quizá el político de

moda, lo cual no quiere decir que sea el más popular en el País Vasco. El PSOE afirmaba hasta hace unos

días que era el único partido con una alternativa electoral definida. Era verdad, y tanto lo era, que los

nacionalistas han tenido que desenterrar los papeles que redactaron en el Congreso de Pamplona y

ponerlos rápidamente en circulación para contestar a los ataques de indecisión de derecha e izquierda. El

programa peneuvista es escasamente atra-yente, salvo en dos puntos: el económico, que apunta a

soluciones de libre mercado, y el territorial.

¿IRREDENTISMO?—Aquí, el PNV se hace voluntariasta, mezclla a Navarra y a «Eurkadi Norte», en

una extraña amalgama que es, por lo menos, utópica. El PNV quiere a Navarra, pero respetando la libre

voluntad de los navarros». El PNV dice también: «Después de años de vicisitudes históricas, nuestro

pueblo ha dejado clavada en su escudo la reivindicación territorial mínima: el "Zaspiak Bat" ("las siete, en

una").» ¿Cuál será la máxima? Todavía está en estudio por los expertos para saber hasta cuántas leguas

más pueden extenderse. Al PNV le chifla la «Europa de los pueblos», no la «de los Estados», que ésa es,

al parecer, una realidad pasada. Por esto, no tiene demasiada prisa, y por esto también niega la existencia

del «frente abertzale», aunque ya he dicho que los acuerdos están en la calle más o menos

soierráneamente. El domingo hay un futuro en juego. Y en estas provincias hay asimismo y habrá todavía

más tiempo, hastío y cansancio. Cansancio de sangre y aburrimiento de palabrería. Quizá el pueblo esté

también aquí por encima de los políticos y de sus partidos. Este es el único dato que mueve al

optimismo.—Carlos DAVÍLA.

 

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