Autor: Veira, Carlos. 
   Empieza un curso tormentoso     
 
 Ya.    04/09/1977.  Página: 9, 11. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

Empieza un curso tormentoso

El sistema escolar español necesita una definición clara que despeje los nubarrones y permita funcionar

en paz D Por desgracia, parece que esa definición tardará en llegar El Las ondas expansivas de la política

han agudizado viejos y nuevos problemas., todavía no resueltos. Se prevén numerosos conflictos, y ello

repercutirá, ineludiblemente, en el desarrollo de las enseñanzas E3 Empezamos otra vez con promesas en

la preescolar, pero aún no hay realidades palpables. La economía forzará también aquí el rompimiento de

problemas incluso ideológicos E3 Más de ocho millones de escolares empiezan el curso.

PUES ya, tenemos ahí cerca el comienzo de un nuevo curso escolar. El escaso verano que hemos

tenido casi lo hace deseable; pero un nuevo curso es siempre fuente de preocupaciones familiares, y

conerctanreivte este año serán de gran envergadura.

Comenzaremos, como siempre en esta cita anual, por adelantar una idea del volumen de alumnos que te-

nemos en nuestras escuelas.

Los estudiantes españoles

PREESCOLAR.—No contarnos ahora Jos universitarios, que¡ empiezan, su curso en octubre. Los que,

según el calendario oficial, lo hacen el 15 de septiembre son tos de preescolar. EGB, bachillerato y

formación profesional (aunque estos dos últimos, por costumbre, también demoran algunos días su

vuelta).

En preescolar vamos a tener alrededor de un millón de niños (de dos a seis años). Las niñas, con poca

diferencia, son algunas más. Los datos que tenemos seguros son los del curso 76-77. Eran entonces

956.184 chavales, sobre una población en esas edades de 2.586.858 pequeños ciudadanos. Sólo el 36 por

100 estaban escolarizados (un 4 por 100 más -que el curso precedentes). Es uno de ios problemas que

hay: que la mayoría de los niños llegan a 3a EGB sin haber pasado por jardín de infancia ni parvulario y

con notoria desventaja con respecto a los preescolarizados, la mayoría de los cuales ya saben leer al llegar

a primero de básica»

•- Los qire van a la escuela a los dos y tres años d« edad son todavía muchos menos: sólo 141.497 sobre

una población de 1.304.211, o «ea el 10 por 100. La mayoría de Jos preescolarizados (814.687 de una

población de 1.282.647, es decir, ej 63 por 100) esperan a los cuatro años para acudir a un parvulario.

Como se ve, estamos muy lejos de cumplir esas peticiones de todos loa partidos políticos, que, puestos a

exigir, quieren meter a los mozos en la escueta desde los mismísimos paritorios. Es otro aspecto dei

problema preescolar.

Pero el más grave se detecta cuando constatamos que >fe tea 27.045 aulas existentes en este nivel, 15.854

son privadas y 11.191 estatales; eso significa que en 601.542 plazas de preescolar la familia tiene que

pagar recibos bastante elevados (que si «e incluye la comida en el centro significan alrededor de las seis

mil pesetas al mes, sin contar el autobús iri las clases especiales), mientras que sólo en 413.922 plazas la

asistencia escolar es gratuita. En él curso 76-77, Jas plazas estatales aumentaron con relación al curso

precedente un 12 por 100; pero ese aumento va muy despacio, porque la Administración está absorbida

¡por los no pequeños problemas financieros de la EGB, y como, según la ley, 4a preescolar no es gratuita

ni obligatoria, ahí está infradesarrollada. Prácticamente todos dos partidos políticos han prometido

grandes cosas para resolver este asunto, pero muchos temen que se hayan dejado llevar de lo fácil que es

prometer cuando se sabe que no se va a tener que "resolver" y que tal vez no han hecho las cuentas claras

para decidir si tenemos o no dinero para cumplir tales promesas. De do que no cabe duda es que el

problema es importante, que hay que terminar con esta discriminación inicial del sistema; educativo

español y que hay que buscar el dinero necesario donde to haya. Pero de momento empezamos el curso

sólo con promesas y no con realidades. Digamos por último que atienden la preescolar 1.108 profesores

varones y 25.880 mujeres.

EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA.—En sus ocho cursos, contando con iloa que terminaron octavo, y

lo» que repiten algún nivel y loa que acceden a primero, se puede decir que habrá alrededor de seis

millones de escolares. El curso pasado hubo 5.544.639 alumnos (setenta mil más que en el curso

precedente), de los cuales 3.399.31! estaban en colegios nacionales (estatales) y 2.145.328 en colegios

privados. E¡ curso pasado se notó un aumento de más de ochenta mil alumnos en centros estatales y una

ligera disminución en los colegios privados. El avance es fruto de las dificultades que atraviesa el sector

privado (muy complejas, como se sabe) y del avance en la construcción de nuevos colegios nacionales.

Sigue sorprendiendo el hecho de que, contando las. habas todas juntas, tenemos más plazas escolares que

alumnos. A pesar de ello, sigue habiendo problemas en los suburbios de 3as grandes ciudades. O sea, que

muchos colegios están mal ubicados y demanda y oferta están descompensadas. Junto a ello está el

problema de los mal escolarizados. Se ha barajado, demasiado simplemente, la cifra de un millón de pues

tos escolares como si todos esos nos faltaran para sentar en ellos a un niño concreto.

(Continúo «n la pág. 11)

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4 . IX – 1977

EMPIEZA UN CURSO TORMENTOSO

(Viene de la pág. 9)

Lo cierto es que sólo hay un residuo de unos doscientos mil niños que no pueden ir a la escuela por falta

de sitio; el resto esta sufriendo simplemente deficiencias de escolarización. pero acude a la escuela. El

año pasado se contabilizó por vez primera el problema de los niños que asisten a clase sólo a tiempo par-

cial; son 245.000 en todo el país.

Funcionan ahora mismo 106.017 aulas estatales y 59.756 privadas, atendidas, las primeras, por 107.088

profesores, y las segundas, por 65.034.

BACHILLERATO. — lias cifras de bachillerato son menos claras. Muy por encima, baste decir que este

curso será, el primero en que funcionen los tres cursos del BUP. Ello plantea un problema a los centros de

COU, porque sólo van a contar con los alumnos que repitan curso. En total, el numero de bachilleres y

alumnos de COU debe andar muy próximo al millón.

FORMACIÓN PROFESIONAL.—El año pasado había el problema de que las plazas disponibles eran

más que los alumnos. Sigue vigente el problema del poco prestigio de la FP. El curso pasado había

430.000 alumnos. Puede que este año se acerquen al medio millón.

Lo olla hirviente

Hemos descrito el campo de juego. Pero la vida, la preocupación, la pasión y el conflicto estarán en las

jugadas que en él se desarrollen. Y para hacerse una idea de cómo se presenta el panorama, hay que

comenzar por eso que ahora lo está condicionando todo en este país: la política. La polémica de fondo ya

debe de ser suficientemente conocida, tras la abrumadora campaña electoral de mayo y junio y los

resultados de las elecciones generales: los socialistas quieren una escuela pública generalizada, laica; el

centro quiere un sistema de libertad escolar. De cómo se resuelva esta cuestión depende el futuro de esos

más de dos millones de niños que estudian básica en centros privados. Y, tal como van las cosas, con

preferencia para abordar los problemas económicos, el reglamento de las Cortes, la reforma fiscal y ta

Constitución española, es más que probable que se pase una buena parte del curso sin llegar a una

definición clara de las nuevas reglas que van a dirigir este juego.

•Sin embargo, los problemas están ahí y no esperan a que los parlamentarios y los ministros digan su pa-

labra. Por ejemplo:

4 - IX –1977

• Los maestros estatales hicieron una huelga el curso pasado porque quieren aglutinar un estado general

de conciencia que termine con las discriminaciones que han sufrido durante lustros en comparación con

otros funcionarios, docentes y no docentes. Conversaciones las ha habido, y agotadoras. Solución

definitiva, no. Mientras tanto, los maestros estatales más en punta están centrando sus esfuerzos en el

montaje de una estructura sindical que defienda sus derechos laborales y les permita participar en la

organización y orientación de la política escolar. Es seguro que tendremos noticias de ellos durante este

curso. Y ello va a incidir en la vida diaria de las escuelas, a modo de puja por imponer una determinada

postura. Por desgracia, al estar muy en el aire todo lo que hemos dicho de las "reglas del juego", lo más

probable es que dicha incidencia sea de tipo conflictivo, con deterioro de la actividad escolar propiamente

dicha, aunque no sabemos todavía si habrá o no más huelgas. En conclusión, el problema de la calidad de

la enseñanza impartida en las escuelas no contará todavía con un esfuerzo conjunto y pacífico por parte de

todos. Primero tienen que ponerse de acuerdo estos "todos". Y no lo están. Quiere decir que si el curso

pasado surgieron lamentos sobre la gran cantidad de suspensos en la EGB, puede que el próximo curso

haya más aún.

• Con un volumen menor de efectivos, pero también con cierto ruido, los maestros interinos y contratados

de los colegios nacionales también plantearon sus especiales papeletas por medio de la huelga. De manera

más evidente se mostró aquí que hay mucha discusión sobre si los maestros tienen unos derechos de

estabilidad, independientemente de que sean o no funcionarios. La discusión existe también entre los

propios funcionarios, en los que ahora hay afiliados de una gran variedad de partidos políticos, muchos de

ellos de izquierda. Ese tema es muy duro de pelar, porque la Administración no quiere sentar excepciones

con unos funcionarios, sino resolver en conjunto el "estatuto" de todos los funcionarios existentes,

muchos de ellos no dedicados a la profesión de enseñar. La semilla de la discordia seguirá, por tanto, ahí

presente, con capacidad potencial de nuevos conflictos. Los niños, una vez más, tendrán que esperar a que

se pongan de acuerdo los mayores.

En te enseñanza , privada sigue latente la aspiración de sus profesores a cobrar lo mismo que un profesor

estatal. Todavía no se ha conseguido. Sin embargo, a partir del 1 de septiembre de 1977 entró en vigor la

tercera fase del plan de aumentos salariales previsto en «1 vigente convenio colectivo nacional de la

enseñanza no estatal, quiere ello decir que un profesor de preescolar se coloca en las 28.000 pesetas-mes

brutas; uno de EGB (privada siempre), en las 30.100, y uno de BUP, en las 32.100. Todavía están por

debajo de los estatales, pero estos sueldos suponen un alza considerable en los costos del sector y ponen

en danza a los mismísimos centros, que ya armaron su revuelo de "amenazas de cierre" durante el curso

pasado. Si todo eso lo han de pagar las familias, las cuotas se ponen por tas nubes ´ y los colegios se

convierten automáticamente en "clasistas". Y h o y nadie quiere ser clasista, salvo unos pocos, cuya

clientela es la aristocracia del dinero. Aquí se libra, por tanto, la batalla central de esa necesaria definición

( ¿constit uc ional?) del sistema escolar español, deseablemente a través de un pacto como el existente en

Bélgica. El problema es que los alumnos que acuden a un centro privado, si éste cumple ciertas

condiciones que no interfieran en su orientación filosófica o confesional, aunque haya cien mil controles

de tipo económico, sean tratados igual que los que acuden a un centro del Estado. Eso hay que resolverlo

de una manera definitiva.

El sector privado, pero sobre todo las familias españolas que acuden a él, está harto de ambigüedades

legislativas y administrativas. Hace falta un estatuto que todos respeten, que haga posible la Igualdad de

oportunidades, que incluya los ámbitos de participación en la vida escolar, que tenga en cuenta los

intereses de todos los estamentos afectados, etc. Por desgracia, ya hemos apuntado que tal vez esto se

haga esperar bastante. La responsabilidad de los políticos radica precisamente en no enzarzarse

indefinidamente en la discusión de sus propios intereses, sino pactar esas "reglas de juego" que hagan

.posible la vida y la aportación de todos, como es de •rigor en una sociedad pluralista y democrática. Es

un problema notoriamente difícil y que va a incidir, como ya ha empezado a suceder, hasta en el

contenido de las materias que se enseñan a los niños en las aulas de básica. Las familias, sí no quieren

lamentarse después, tendrán que espabilarse y participar en la vida de los colegios. Y, mientras todo eso

no alcanza la deseable definición, la incógnita está en lo que el Ministerio vaya a poder hacer para evitar

el deterioro, tai vez irreparable, de todo un sector que está atendiendo a casi la mita] de los niños de este

nivel.

En la misma línea de problemas va a saltar el polémico tema de las subvenciones. Las presupuestadas

según los costes actuales se han terminado con el mes de septiembre. ¿Por qué? Porque habla Ja promesa

y la intención de haber promulgado el estatuto de los conciertos que la ley de Educación prevé, para que

empezaran a funcionar en el primer trimestre del curco que comienza. Pero esas promesas se han quedado

en tales, los presupuestos de 1978 van a ser discutidos con lupa por un gran sector socialista que se opone

a las subvenciones, o al menos a su actualización, y muchos colegios privados han sobrevivido gracias a

ellas. ¿ Acabarán cerrando ? ¿Y quién atenderá, estonces a esos niños? El actual equipo ministerial y el

partido en el Gobierno tendrá que coger este tema por los cuernos y definirse muy claramente. Puede ser

que algunos colegios tengan una cicatera impresión del hacer negocio y no quieran explicar sus cuentas.

Pero, en la mayoría de los casos, esa impresión es fruto de la ignorancia, y, desde luego, desde el punto de

vista del niño y de su familia, que es el que de verdad interesa, no es problemático el que se establezcan

rigurosos controles del uso del dinero público, con tal que ello no sea utilizado por otros sectores para

conseguir una rentabilidad ideológica. El problema está más bien «n que una gran parte de la población

escolar no quede desatendida, y con la cota de calidad más elevada posible. Posiblemente, los conflictos

más graves se planteen por lo que acabamos de decir.

En este sentido querríamos poner en guardia a nuestros lectores sobre algunas posturas que algunos

tomaron el curso pasado y que son mucho más el resultado de aplicar una manera de pensar desde una

reunión de amigos que una manera de ofrecer soluciones concretas a la vista de los datos de un problema.

En efecto, en octubre de 1976 íse FETE (que es la Federación de los profesores del PSOE) afirmó que la

gratuidad de la enseñanza no «ojo es necesaria hoy por hoy, «ano que es posible. ¿Cuánto había, dicho ta

Comisión Evaluadora que hacia falta hace un año para conseguir una gratuidad un poco decente? Sesenta

y ¡dos mil seiscientos noventa y siete millones de pesetas. -Pues, según la FETE, hay que conseguir

ese dinero a, través de una reforma fiscal progresiva. Al mismo tiempo pide salario digno para los

profesores y una prioridad para el tema educativo. Pues bien, nos tememos que esa cifra de la citada

Comisión, al cabo de un año, se haya quedado muy chica. Pero es que ahora ya tenemos ¡ahí la reforma

fiscal, en la que van a "participar también los diputados y senadores socialistas. ¿Cuánto se va a sacar con

ella y cuándo? Según lo que se ha adelantado hasta el momento, una cifra; incluso inferior a esos sesenta

y tantos mil millones. Y sus efectos serán tardíos como para poder aplicarse en el curso qué empieza este

mismo mes. Es decir, que, aun suponiendo que todo lo que se saque con la reforma fiscal se destinara a la

gratuidad en la EGB, no habría, dinero para resolver adecuadamente el problema. En cuanto a la"

prioridad del tema educativo, ya seria bueno que, por fin, eso se consiguiera; de verdad en España. Pero

hay muchos más niveles que atender que la EGB y hay también muchas otras necesidades sociales

también urgentes, como todos saben. Todos deseamos que la gratuidad sea real en este país y que sea

justa también. Lo cual significa que todos los grupos que participan en la vida política y sindical tienen

que esforzarse por ofrecer fórmulas viables para los problemas que se presentan ahora y no limitarse a

decir 4o que surtirá efecto dentro de varios lustros. Esto vale si al mismo tiempo se ofrecen fórmulas para

la situación presente. En caso contrario, no harán más que desprestigiarse ante el ciudadano y la familia.

Y en materia de escuela, donde, como hemos visto, hay muchos problemas duros de pelar, lo deseable es

que todas fas fuerzas presentes aporten soluciones «n beneficio del niño, que es 3o importante. Aún

quedaría mucho que hablar, pero como introducción a un curso que empieza puede haber bastado esta

muestra,

Carlos Veira

 

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