Autor: Terán Troyano, Manuel de. 
 Problemas de la educación actual /9. 
 Libertad de enseñanza     
 
 Informaciones.    26/12/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 19. 

LIBERTAD DE ENSEÑANZA

(Viene de la pág. anterior.)

por tanto, las escuelas que ellos promuevan o que elijan para sus hijos en aplicación de su derecho a Ja

libertad de enseñanza, deberán ser también gratuitas. Unos dan prioridad a la socialización de la

enseñanza; los otros, sin negarla, dan prioridad a la libertad de elección de centro.

¿Proyecto educativo de cada centro o libertad de expresión del profesor dentro de cada centro? ¿Los

profesores, los padres de los alumnos y los propios alumnos tienen derecho, a saber en Qué línea y sobre

qué criterios están actuando y se están educando, o los profesores son libres para expresarse y exponer sus

personales convicciones, aunque sea en disensión con el resto de la comunidad escolar? Este constituye

uno de los principales puntos de la polémica cuyo interés y amplitud le hace susceptible de un estudio

más amplio al que dedicaremos un próximo trabajo.

Pero, yo creo, que con independencia de estos problemas sobre quién promueve ¡a enseñanza, de su

financiación, de si un centro debe responder o no a un proyecto educativo determinado, etc., lo que está

latiendo en el fondo es la idea de laicismo o de confesionalidad de la enseñanza; el miedo de unos a que

todo siga como en el pasado, a tener que seguir soportando el peso y el privilegio deja Iglesia, y el miedo

de los otros a que, como reacción desaparezca de la educación algo que consideran como elemento

fundamental de la misma. Y en estos momentos en que se han empezado a superar algunas trabas del

pasado, en que se han empezado a admitir y respetar tendencias e ideologías que habían sido prohibidas y

ausentes de nuestra vida pública hasta hace muy poco, no es lícito caer en el extremo opuesto y no puede

presentarse, como se está intentando hacer ver desde algunos sectores, como reaccionario aquello que

para muchos responde a una auténtica concepción de la vida y del hombre, que está enraizado en sus

convicciones, en sus traducciones y en su cultura.

Por ello, como conclusiones y reflexiones personales, subjetivas y por tanto susceptibles de disensión y de

polémica, defiendo una educación que:

Conforme al nuevo modelo de sociedad que parece comenzar a perfilarse, respete las creencias y la

libertad de todos los ciudadanos; por tanto, en la necesidad de instituciones plurales en sus orígenes, sus

medios y sus finalidades, en las que los distintos sectores que las forman, profesores, alumnos y padres de

alumnos, se integren en busca de la satisfacción de sus aspiraciones.

Responda a una intencionalidad y a una finalidad determinada y definida.

Sea gratuita, financiada por el Estado tanto si es pública como si es de iniciativa privada, allí donde se

reconozca ésta como buena y necesaria. Pero también creo en la posibilidad de centros independientes

que, sometiéndose a los principios y normas establecidos con carácter general, no reciban subvención y

representen las aspiraciones de unos sectores de la sociedad.

No ponga límites a las posibilidades de nacimiento de una institución docente (salvo los que se estimen

necesarios para controlar su calidad).

No imponga límites a los distintos proyectos educativos que puede y debe admitir boy nuestra sociedad.

Creo en la escuela neutra (aunque hoy esté de moda combatirla y se intente presentar como algo inviable),

de la misma forma Que creo en la escuela confesional o en cualquier otra que se proyecte con ana

determinada intencionalidad.

Defiendo, por tanto, una educación con un marcado carácter de servicio a la colectividad, que permita

integrar la enseñanza pública con la enseñanza privada, obligatoria y gratuita, gestionada desde los

sectores más directamente implicados en ella, que tenga en cuenta y considere las autonomías y

peculiaridades regionales, comarcales, de barrio, etcétera, pluralista, abierta a todas las tendencias y a

todas las aspiraciones que encuentren su respaldo en un grupo social.

Y lo defiendo por vanas razones: porque desde mi personal interpretación de la educación y de la

sociedad creo que es lo verdadero; porque estamos en un momento de evolución y de transición que

requiere de todo menos de que se abran brechas y heridas incurables, y porque no existe en el mundo

ningún modelo educativo que permita calificarlo como el mejor con exclusión de los demás. Todos los

países han sabido encontrar soluciones a las múltiples diferencias que se plantean en el seno de su

sociedad; el nuestro debe saber encontrar también esas soluciones y creo que serán tanto más fáciles

cuanto mayor sea el número de opciones y de posibilidades que se ofrezcan y se experimenten.

 

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