Autor: LAWRENCE. 
   La libertad de enseñanza 1     
 
 Arriba.    11/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La libertad de enseñanza

CON una muy bien sincronizada organización, y orquestado convenientemente, se ha puesto

en. marcha una vigorosa campaña defendiendo sin más ia libertad de enseñanza. Los

promotores más señalados de la misma eon los miembros de la Federación Católica de Padre

de Familia, y presumiblemente, moviendo ios hilos desde la sombra, no es difícil adivinar que

hay muchos centros privados interesados muy directamente en el tema. Habrá que empezar

por preguntarse a qué temores no confesados con la suficiente claridad obedece esta súbita

Inquietud por (a libertad de enseñanza que reunió, nada menos, que a 40.000 personas en el

Palacio de los Deportes de Madrid, con pancartas y todo.

Habría que establecer nítidamente qué es lo que se entiende por libertad de enseñanza. Si

todo se reduce al simplista supuesto de que cada podre mande a sus hijos ai centro que

considere más idóneo, la cosa es de una puerilidad sobrecogedora. El primer aspecto que debe

garantizar la sociedad, y esto sí que es importante y trascendente, es que todos ios españoles

tengan el derecho a recibir educación. Educación que, para que pueda llamarse en propiedad

con tal nombre, debe tener unos niveles de calidad contrastados, homologados y vigilados por

el propio Estado. Hablar de libertad de enseñanza cuando muchos niños quedan por

escolarizar es cuando menos abordar el problema por el tejado," sin construir siquiera los

cimientos.

Ahora mismo el control de la calidad de la enseñanza, en los centros privados y públicos, es

más que deficiente contemplado con niveles técnicos. La educación que se Imparta en los

centros debe obedecer a unas normas generóles, armónicos, que respeten las creencias de

todos y que garanticen al conjunto de la comunidad que, sin distinciones de clases, todos

tengan verdaderamente acceso a la misma y que no se consagre el principio clasista, tan

extendido hoy mismo en la realidad, de que ¡os poderosos económicamente gocen de una

mejor enseñanza que ios desheredados de la fortuna. Por ello parece imprescindible alcanzar

cuanto antes !a meta de fa gratuidad de lo enseñanza antes que seguir por el camino de las

cuantiosas subvenciones estatales, con fondos públicos» claro es, a negocios mercantiles que

se dedican a la enseñanza buscando en más de una ocasión el simple ánimo de fuero y no la

evangélico labor de ensenar al que no sabe de forma generosa y sacrificada.

Con prioridad de objetivos, por tanto, habría que "establecer, en primer término, el derecho real

de todos a recibir educación; en segundo lugar, que la calidad media del conjunto educativo

alcance las cotas debidas, y finalmente, que la educación esté contemplada desde supuestos

democráticos, es decir, desde la libertad y el respeto más absoluto al Individuo. El llegar a la

gratuidad de la enseñanza en los centros privados, por el momento, no deja de ser una utopía,

pues pese a que se multiplicaran por 100 las subvenciones del Estado, estamos por asegurar

que los centros privados, con mil procedimientos al uso y al abuso, seguirían privados o los

padres, con lo que el dinero público sólo contribuiría al"enriquecimiento de los promotores de

estos centros de enseñanza. ¿O es que no han visto ustedes algún recibo de colegios privados

que cobran hasta el oxígeno que respirar» los niños?

Libertad de enseñanza, sí, pero libertad para todos dentro de una pluralidad de opciones que,

de hecho, en la España de hoy, no se dan, más que para las familias de la alta burguesía.

¿Qué libertad de enseñanza vamos a garantizar, por el momento, cuando ni siquiera existen

las aulas precisas ni tos puestos escolares necesarios? Descendamos de la grandes palabras,

de tos conceptos altisonantes, para pasear la mirada por la descarnada realidad de una

situación que, por el momento, deja mucho que desear.

LAWRENCE

 

< Volver