Autor: Terán Troyano, Manuel de. 
 Problemas de la educación actual. 
 Condicionantes externos     
 
 Informaciones.    13/12/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 7. 

Problemas de la educación actual

CONDICIONANTES EXTERNOS

Por Manuel DE TERAN TROYANO

Reanudamos hoy la serie «Problemas de la educación actual», cuyos cinco primeros capítulos fueron

publicados en estas páginas durante el mes de noviembre. La serie está escrita por Manuel de Terán

Troyano.

Los sistemas educativos se forman al integrar y plasmar los ideales, las aspiraciones y las necesidades de

la sociedad en la que se desarrollan. Y como la educación no es un fenómeno aislado del resto del

acontecer social, sino que, por el contrario, es condicionada y refleja cuanto ocurre a sa alrededor, esos

ideales y esas aspiraciones se ven recortados y limitados por una serie de factores circundantes. Por ello,

no siempre —ípor no decir nunca— se puede conseguir el sistema educativo que se desea, sino el que se

puede, el que permiten las circunstancias y los condicionamientos. Estos son muchos y variados, tantos

como factores distintos intervienen y componen la vida social; entre los que están actuando y van a

contribuir a conformar nuestro sistema educativo cabe destacar los siguientes:

CONDICIONANTES HISTÓRICOS.—La historia de nuestro sistema de educación a lo largo de la

segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del actual ha constituido una constante pugna entre las

fuerzas más liberales del país y las más conservadoras; las alternativas en el Poder de unos y de otros

suponían siempre modificaciones en las tendencias establecidas por los anteriores, y es interesante

observar que la temática de esta pugna y de las sucesivas modificaciones era la misma que se está

suscitando en este momento: la libertad de enseñanza, la confesionalidad, la orientación general, la

unificación de los cuerpos docentes, la descentralización, etc. Los cuarenta anos de dictadura rompieron

esta secuencia de alternativas para consolidar el sistema que correspondía y que, con algunos retoques de

los últimos años, todavía rige en nuestro país; un sistema conservador, clasista, encerrado en sí mismo,

sin relación, con la realidad social y económica, privado de todo mecanismo de investigación, de

experimentación y de posibilidades y capacidad de evolución. De este sistema debemos partir para

edificar el que corresponde al nuevo momento histórico, y que debemos enfocar con las miras y los

criterios más. amplios para evitar caer en las pugnas decimonónicas.

* EL CAMBIO POLÍTICO.—Nuestro país se ha abierto, casi de golpe, a la pluralidad ideológica y

política. La nueva situación lleva consigo la ruptura de la unidad ideológica, implica la diversidad y la

disparidad, nos hace pasar de las ideas y costumbres centralizadas e impuestas a la divergencia de

posturas y de interpretaciones de la vida. Ahora, cada individuo, cada grupo, cada partido, tiene derecho a

dejarse oír, a expresarse según sus convicciones, a plantear sus programas y sus acciones no solamente

distintos en sus objetivos y en sus medios, sino también en sus principios y en sus concepciones de la

vida. Este cambio nos ha roto la cómoda tranquilidad que proporciona lo conocido, lo seguro, lo esta-

blecido y aceptado; nos ha lanzado a una nueva situación, para todos desconocida, que indudablemente

implica riesgos, y el mayor de todos es que no sepamos construir esa nueva situación sobre las bases de la

convivencia. Si caminamos hacia una auténtica democracia, no pueden plantearse las distintas alternativas

como excluyentes ni triunfantes las unas sobre las otras, sino como posibilidades de una misma realidad

en la que deben llegar a coincidir todas; de los odios y de las exclusiones tenemos que pasar a las

concesiones, a las aceptaciones mutuas y a las exigencias de respeto. Para llegar a ello en el orden social

es preciso que empecemos a aprenderlo y practicarlo en el orden personal; he aquí una de las más

apasionantes tareas que tiene ante si la educación en nuestro país.

(Pasa a la pág. siguiente.)

Condicionantes externos

(Viene de la pág. anterior.)

CONDICIONANTES UNIVERSALES.—Después de tantos años de estar cerrados sobre nosotros

mismos, tenemos tendencia a considerar nuestros males y nuestros problemas como una consecuencia de

esos años. Pero la realidad es que en materia de educación, muchos de los problemas actuales no

provienen de esa situación ni tienen su origen en ella. Tienen causas muy diversas y están planteados en

casi todos los países del mundo. Entre estos problemas y tendencias se encuentran: la creciente demanda

de educación, cuya satisfacción supone una gran dificultad para todos los Gobiernos; el creciente deseo

de obtener titulaciones superiores, que no encuentran su correspondencia en el mercado de trabajo; la

explosión de los conocimientos, que deja atrasados los planes de estudio y hace insuficientes los años, de

escolaridad obligatoria; la; interacción de culturas y de costumbres distintas; la influencia del medio

ambiente, que hace perder sentido e importancia a la educación Institucionalizada; la necesidad de la

«educación permanente»; la tendencia generalizada a la participación, etc. Estos son problemas y

tendencias que se plantean en todos los países, sean cuales fueren su sistema político y su estructura

social; son condicionantes universales de la educación.

CONDICIONANTES ECONÓMICOS.—He aquí el punto clave, la piedra de toque de todo sistema

educativo; una inmensa mayoría de sus problemas están condicionados por este elemento fundamental. A

pesar de que el presupuesto destinado a la educación es uno de los más elevados de los presupuestos

nacionales (en nuestro país ha llegado a ser el mayor de todos), las cantidades asignadas se quedan

siempre cortas para poder atender a todas las necesidades; la educación es una «industria de costos

crecientes, en que las asignaciones van siempre por detrás de los gastos. Algunos de los planteamientos

ideales que muchos; exigirán y que muchos quisieran ver convertidos en realidades, podrán quedar

reducidos a lo inviable por este factor que atenaza y pone en grave situación a los sistemas educativos en

casi, todos los países. Por ello no podemos ni debemos considerar como válido ningún planteamiento de

sistema educativo que no vaya acompañado de un serio presupuesto de costos y de la previsión financiera

que lo haga posible.

NIVEL DEL PENSAMIENTO EDUCATIVO.—Él nivel del pensamiento de los ciudadanos en materia

de educación constituye otro importante factor en la conformación del sistema. En nuestro país, el nivel

del pensamiento educativo no se ha caracterizado por su altura ni por su sentido progresista. En estos

momentos existe un mayor interés por la cuestión, pero ese interés se centra en temas muy concretos, en

pequeñas parcelas en general controvertidas y polémicas. Y es de temer que una vez dirimidas esas

cuestiones o convertidas en campos de eterna controversia la opinión pública pierda de nuevo el interés

por esta materiales de temer que incluso los sectores que hoy se muestran más agresivos e interesados,

una vez obtenidos algunos logros, la rutina, el pensamiento poco creativo, la falta de comprensión de las

dificultades que hay que vencer y la falta de comprensión de los objetivos que deben alcanzarse vuelvan a

situar el tema de la educación general del" país entre los de menos interés para nuestra sociedad.

13 de diciembre de 1977

 

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