Autor: García Sánchez, Francisco. 
   Las subvenciones en la formación profesional     
 
 Ya.    01/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

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LAS SUBVENCIONES EN LA FORMACIÓN PROFESIONAL

La Ley General de Educación (LGE) se marcó una meta para llegar en diez años a la gratuidad en la

Formación Profesional (FP), al igual que en la EGB, El límite era 1980.

Primer grado

Cuando hablamos de la FP se debe distinguir: entre la FP de primer grado, que no cualifica, propiamente,

para una profesión, «no más bien completa la carencia de formación cultural, y la FP de secundo grado,

que capacita específicamente para el ejercicio de la profesión elegida, además de formar Integralmente al

alumno. Estas enseñanzas se cursan en centros estatales o privadas. En los primeros se disfrute de la

gratuidad, totalmente, en sus dos grados; en los centros no estatales se aplica el sistema de subvenciones o

ayuda al coste escolar, sólo a la FP-1.

En estas subvenciones, conviene, igualmente, aclarar que ei Estado no paga la totalidad d« ios costes de la

educación, sino que se hace cargo de: a), los «alarios del profesorado; b), ia Seguridad Social del mismo;

c), un* parte de los gastos generales; dejando bien sentado que la entidad patrocinadora debe "cooperar"

poniendo el resto. Con esta aclaración se hace patente la errónea postura de quienes estiman y pregonan

que las subvenciones "enriquecen" a. toa centros educativos.

los profesores "pagan"

Alguien se preguntará de dónde, sale el dinero que completa el gasto total. Casi siempre, y sobre todo en

las entidades altruistas que patrocinan este tipo de centro, saldrá de los bajos salarios de su personal. Lo

que supone que un grupo de educadores, para poder ejercer su vocación y su derecho a la enseñanza, debe

contribuir con su aportación salarial a los gastos de la obra. Algo así como si un albañil, par» poder

trabajar en una construcción, debiera pagar una parte de tos ladrillos que coloca, Triste, ¿no?

Es una situación injusta que deberá, remediarse en cuanto sea posible. Pues para quien conozca desde

dentro esta actividad resulta grotesco oír las pomposas declaraciones de algunas sectores políticos que

reclaman el control de tales subvenciones. No porque se rechace tal control, sino porque su actitud

encierra una acusación y una denuncia infundada: los centros subvencionados Se enriquecen con el dinero

del pueblo. Decir eso supone ignorar . totalmente en qué consisten estas ayudas, que, por principio, son

menores qu« los costos reales del centro. Lo que hace falta es que, de una vez, e1 Ministerio se pronuncie

sobre, el coste por alumno. Se lo demanda la reconocida difpnidad del profesorado, ia necesaria calidad

de 3a enseñanza, !a precaria economía de los centros de FP no estatal, los padres de loa alumnos de la FP

que, como es notorio, pertenecen, social y económicamente, a los estamentos más débiles.

Segundo grado: el problema

Pero vayamos con la FP-2. Como hemos señalado más arriba, este grado es el que cualifica

profesionalmente para el desempeño de una profesión. Es la FP propiamente dicha. No es que la FP-1 no

sirva; es que no imprime formación técnica.

Los alumnos que acceden a este grado, en su mayor parte, no han obtenido el Graduado Escolar, por Jo

que los planes de estudios están concebidos para superar el atrase cultural del EGB.

Los centros de FP que no dispongan del FP-2 se verán disminuidos en sus objetivos de formación para un

puesto de trabajo en la empresa. Y ésta exige hombres con madurez profesional y conocimiento de oficio.

Hay que tener clara conciencia de que el alumno que aborda las Escuelas de FP va para que se te prepare

para su ingreso &n la industria, sin menoscabo de e uposibilidad de conectar con «1 resto del sistema

educativo que le permita acceder a metas superiores.

Las Escuelas de FP no estatal, en «u mayoría, promovidas por entidades de promoción social que no

persiguen fines lucrativos, están radicadas en zonas rurales o de la periferia de las grandes ciudades, y que

acogen a una población juvenil que, si no realiza la FP-2, se quedarán sin 1« oportunidad de capacitación

profesional. ¿Qué les espera a estos chicos, entonces? En el mejor d« los casos, el taller como meros

aprendices y » pasar «I viacrucis de la enseñanza de Ja escoba y el botijo; a otros, engrosar el número de

parados Juveniles. 2ín definitiva, « tod-os, so tener la adecuada cualilicaciin, por falta. d« medios

económicos para cursar FP-2. Como hemos visto anteriormente, las subvencione» alcanzan solamente, e.

1& FP-1 quedando este segundo grado, de tres años de duración, sin ayuda, estatal posible.

¿Y {os conciertos, qué?

Qua de alguna manera ai Estado corresponde una acción subsidaria sobre estas actividades, parece

evidente. Nosotros nos preguntamos: El objetivo de I«« subvenciones ¿no es eliminar bu» diferencias

sociales en la educación? Los alumnos de FP ¿no tienen derecho a su promoción?

¿Acaso los padres que eligen para sus hijos una escuela no estatal no son tan ciudadanos como los otros?

La LGE ¿no establece cauces para solucionar esta situación? Creemos que sí. Queda la posibilida de los

conciertos de que habla en su artículo 96, y que, parece, con un paso más adelante que las propias

subvenciones, y que por sus características y condiciones pueden, interesar a la gran mayoría de estos

centros no estatales, que, no lo olvidemos, abren sus, puertas al 80 por 100 de los alumnos de FP.

Dejamos pendientes, para el próximo artículo, estos interrogantes.

Francisco GARCIA SÁNCHEZ

 

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