Autor: González Vila, Teófilo. 
   Sobre la contratación laboral del profesorado estatal     
 
 Ya.    01/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SOBRE LA CONTRATACIÓN LABORAL DEL PROFESORADO ESTATAL

LOS PNN han considerado siempre el contrato laboral como alternativa excluyente no sólo de las

actuales oposiciones, sino de cualquier otro sistema selectivo previo. Se trata precisamente de conseguir

la estabilidad definitiva y "de iure" al margen de cualquier requisito que pueda, poner en litigio el empleo

al que accedieron sin control previo alguno. Si te les nombró profesores sin más, que se les confirme—

quieren— como tales, sin más. Aunque este deseo sea "explicable", la contraposición entre contrato

laboral y previa selección es, también sin más, Incorrecta. La contratación laboral del profesorado

estatal—en la medida en que fuera o llegara a ser legalmente viable—constituiría un modo de vinculación

estable con la Administración, que, en buena lógica, sólo puede contraponerse a otros modos de

vinculación (como la del funcionario numerario, por ejemplo). Pero la necesidad, de contar con

suficientes garantías sobre la competencia de quien aspira a un puesto de trabajo es independiente de la

fórmula mediante la cual haya de garantizarse la estabilidad del trabajador Entre contrato laboral y

selección previa—cosas que pertenecen a distinto género—no cabe contraposición. Así de claro y de

sencillo.

DE manera qué también para la adjudicación de un contrato laboral es necesaria la selección. En el caso

de quien hubiera de acceder por ves primera, mediante esta fórmula, a una relación laboral estable con la

Administración, la cosa no ofrece duda. En el caso del ya PNN, su permanencia, «id* o menos

prolongada, en la enseñanza, a través de sucesivos contratos administrativos, debe ser tenida en cuenta,

pero no exime, por si misma, totalmente de las garantías que procedería exigirle, al hacerle pasar,

mediante el contrato laboral, de "eventual" « "fijo".

ASI planteadas las cosas, serían muy pocos—y por muy especiales razones—los PNN que prefirieran el

contrato laboral. 8i en cualquier caso las pruebas son ineludibles, mejor que valgan ya para el acceso al

funcionario numerario. Y digo esto porque la estabilidad laboral,del numerario es, hoy por hoy, más ¡irme

que la proporcionada, por el contrato laboral. Recurrir al contrato laboral como fórmula para garantizar la

estabilidad al trabajador de la Administración sería dar un lamentable paso atrás. La ainamovilidad—

estabilidad vitalicia—que las leyes garantizan a todos los funcionarios numerarios (no sólo a los

docentes) constituye una decisiva conquista de estos trabajadores. Con ella lograron, entre otras cosas,

ponerse a resguardo de las contingencias políticas a las que se hallaban más expuestos qite los demás. No

se trata de ninguna inmoralidad, sino, por el contrario, de la meta que deben alcanzar todos los

trabajadores.

ESTA inamovilidad, por otra parte—y así se hace {rente a Ja posible objeción "ética"—, tiene sus

límites.-Para que ningún funcionario la confunda con la impunidad en el incumplimiento de sus propias

obligaciones, basta la aplicación rigurosa de un sistema justo a» sanciones positivas-negativas (sin

necesidad de tenerlos a todos "en vilo" pendientes de periódicas revalidaciones e indefensos ante

arbitrariedades "políticas"...). Es acasao deseable la vuelta a las "cesantías" o el incremento del número d«

trabajadores expuestos al despido libre...? Rechazar la inamovilidad en nombre de la estabilidad no

dejaría de ser "curioso".

LOS PNN de instituto tiene» de hecho garantizada la estabilidad. Se les ofrecen ahora fórmulas

excepcionales de "numerarización" para consagrarla de derecho. Muchos se empeñan en que la fórmula

sea el contrato laboral. Pero intimamente han dado un paso más en sus pretensiones. No les bastaría ya,

según parece, que se les garantizará a ellos la permanencia indefinida en la enseñanza, incluso mediante

contrato laboral si se llegara a aprobar una ley especial para resolver expresamente esta situación

excepcional que, desde luego, puede resolverse por otras vías ya establecidas}. No. Pretenden ahora que

la fórmula del contrato laboral sea en el futuro la única válida para el acceso, de modo estable, a los

puestos de la Administración. ¡Qué intereses políticos o qué "complejos" podrían explicar esta ultima

pretensión, tan regresiva laboralmente y tan desasistida de razones...? ¿Tal vez hacen jugar el hecho de

ser "muchos" ?

Teófilo GONZÁLEZ VILA

 

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