Elecciones al Parlament ; Segundo sondeo electoral de Sofemasa. 
 Tres cuartas partes del censo ha adoptado ya una opción política     
 
 La Vanguardia.    22/04/1984.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Tres cuartas partes del censo ha adoptado ya una opción política

A quince días de la próxima contienda electoral tres cuartas partes del electorado confiesa haber decidido ya su opción política. De ellos sólo un 11 por ciento declara abiertamente que se abstendrá de participar, mientras que una cuarta parte de la totalidad de la muestra se mantiene aún indecisa. La abstención es pues prácticamente igual que en la encuesta del mes de marzo y, dado que parece razonable una expectativa de participación cercana al 70 por ciento, no sería aventurado pensar que la mayor parte de los que se declaran indecisos pasen a engrosar las filas de los abstencionistas.

¿Qué ha sucedido?

¿Qué ha sucedido respecto a los resultados de la anterior encuesta? El panorama ha sufrido un cambio sustancial, ya que la ligera ventaja del PSC en marzo (+3 por ciento) se ha convertido ahora en ventaja de CiU (+8 por ciento). La intención de voto favorable a los demás partidos sigue la tónica anterior, con leve tendencia generalizada a la baja, lo cual pone de manifiesto que ni el ligero aumento de la participación ni la decantación de indecisos les ha beneficiado.

Concentración de voto en CiU

¿Cómo explicar esta inversión de tendencia? Hay que recordar que al comentar la primera encuesta decíamos que nos parecía clave el electorado indeciso. A la vista de los resultados parece que la franja que ha decidido ya su opción se ha inclinado mayoritariamente hacia CiU. A pesar de ser esto cierto, no sería razón suficiente para explicar el incremento de la coalición Convergencia i Unió, por lo cual no hay que descartar posibles trasvases de electores decididos anteriormente a votar a otros partidos. Entre los motivos que pueden haber conducido a esta concentración de voto en CiU, debe ser recordada la hipótesis que formulábamos al comentar la anterior encuesta, en el sentido de que la decisión final vendría influida decisivamente por la simpatía con respecto a los líderes políticos. Tal simpatía se mostraría como un factor más determinante que la fidelidad a unas siglas. De confirmarse este dato nos encontraríamos en una situación semejante a la de las elecciones autonómicas de 1980, en las que el factor candidato a la presidencia parece haber tenido una influencia importante en los resultados.

Las lógicas reservas

De todos modos, al margen de las hipótesis explicativas posibles, hay que manifestar una cierta reserva a la hora de comparar ambas encuestas. Si los entrevistados fueran exactamente los mismos podríamos precisar más las variaciones de comportamiento. Como éste no es el caso, es importante controlar la semejanza de las dos muestras y, en este sentido, hemos observado algunas variaciones respecto a la anterior, especialmente en cuanto a variables de carácter ideológico: tendencia política, religiosidad, clase social y voto en las legislativas de 1982. Concretamente, en esta muestra observamos una mayor presencia de electorado que se declara más apolítico y menos de izquierda, más católico practicante, menos de clase media baja y con un voto en anteriores elecciones de carácter más moderado.

La clave de los indecisos

En la primera encuesta manifestamos que el tercio de electorado indeciso parecía clave de cara al resultado final. A la vista de los resultados que ahora co-mentamos, parece haberse cumplido esta hipótesis. No obstante, queda aún un 25 por ciento de electores por decidir su opción. Por ello comentamos en este estudio sus rasgos socio-económicos y políticos más destacados. El 50 por ciento residen en ciudades de más de 100.000 habitantes, y la mayoría de éstos vive en la ciudad de Barcelona.

Predominan las mujeres, los pertenecientes a la clase baja y los que tienen estudios primarios. Si pasamos a las variables políticas que definen a este electorado aún indeciso observamos una mayor presencia en esta segunda encuesta de los que se declaran apolíticos. En su mayor parte -42 por ciento- afirman haber votado socialista en las elecciones legislativas de 1982 y un 11 por ciento a CiU.

 

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