Fracaso de la convocatoriadel Sindacato de Obreros del Campol. 
 No hubo ocupación de fincas en Andalucía     
 
 El País.    01/03/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

EL PAIS, miércoles 1 de marzo de 1978

El movimiento obrero del campo sufrió ayer un serio revés a causa del escaso eco que obtuvo la

convocatoria de huelga general lanzada por el SOC (Sindicato de Obreros del Campo), integrado en la

CSUT, para toda la región, y en la que preveía la ocupación por los jornaleros en paro de ciertas fincas no

explotadas. La falta de entusiasmo por parte de un elevado número de jornaleros ante el llamamiento a

ocupar pacíficamente y de manera simbólica los terrenos no cultivados, de una parte, y la decidida

actuación de la Guardia Civil en los pueblos donde la convocatoria fue secundada por los obreros

agrícolas, por otra parte, impidieron llevar adelante las acciones de protesta previstas por el SOC como

manifestación de fuerza por la grave situación del sector agrario. Desde Andalucía, Julio Fernández,

enviado especial para coordinar esta información, y los corresponsales de EL PAÍS en Sevilla, José

Aguilar; en Córdoba, Sebastián Cuevas; en Cádiz, Armando Ruiz; en Málaga, Joaquín Marín, y en Jaén,

Antonio Garrido, han trazado la panorámica de lo que fue la jornada de ayer.

Fracaso de la convocatoria del Sindicato de Obreros del Campo

No hubo ocupación de fincas en Andalucía

En Sevilla, una de las provincias andaluzas más conflictivas, tan sólo en unos veinticinco de sus 101

pueblos se registraron acciones de protesta que, en ningún caso, salvo en Lebrija, donde unos quinientos

jornaleros ocuparon durante algo más de una hora una finca del Iryda —mientras que el resto de los

obreros agrícolas de la localidad permanecían en la plaza del pueblo—, llegaron hasta las anunciadas

ocupaciones de tierras.

No obstante, durante toda la jornada la tensión fue grande en las zonas más conflictivas de la región

andaluza. Desde primeras horas de la mañana, el secretario general del SOC, Francisco Casero, junto con

los numerosos informadores —tanto locales como enviados especiales de medios informativos de Madrid

y Barcelona— que siguieron el desarrollo de los diversos intentos de movilización, recorrió varios

pueblos de las provincias de Sevilla y Cádiz para concretar el movimiento huelguístico. La habitual

presencia de la Guardia Civil se vio reforzada durante toda la mañana en los pueblos que a priori

aparecían como más dispuestos a secundar el llamamiento del SOC.

Cádiz

En la provincia de Cádiz, cuyos pueblos serranos fueron recorridos durante la mañana por EL PAÍS, no se

registraron incidentes de relieve. Hacia las diez de la mañana dio comienzo en Bornos —donde los

comercios permanecían abiertos— una marcha de trabajadores en dirección hacia Villamartín, a diez

kilómetros de distancia. A su vez, doscientos jornaleros de esta población salieron al encuentro de los

procedentes de Bornos, siendo obligados a regresar por fuerzas de la Guardia Civil, sin qué se produjese

ningún enfrentamiento. La Guardia Civil impidió también que los manifestantes de Bornos llegasen a la

salida del pueblo.

Durante la marcha de los obreros de Villamartín fueron retenidos por la fuerza pública, mientras cumplían

su labor informativa, los fotógrafos de EL PAÍS y de Primera Plana, siéndole intervenido a este último

uno de los carretes que había impresionado durante la intervención de la Guardia Civil. En ambos casos la

fuerza pública argumentó que. tenía órdenes estrictas de no dejarse fotografiar.

Alrededor de dieciocho poblaciones de la provincia gaditana registraron manifestaciones y huelgas de

jornaleros del campo.

Sevilla

Ya en Sevilla, tal vez haya sido Lebrija —cuyo alcalde ha dimitido en protesta por la situación de paro—

donde la convocatoria ha tenido mayor repercusión. La huelga fue general desde primera hora de la

mañana, cerrando todo el comercio. A las 11.30 se inició en la plaza del Ayuntamiento una manifestación

de quinientos obreros, que se dirigieron hacia una finca de 5.000 hectáreas de extensión, situada en las

marismas, y cuya propiedad corresponde al Iryda. Los manifestantes, que llevaban banderas andaluzas,

del SOC y del PTE, proferían gritos de «pan, tierra y libertad», «el pacto de la Moncloa explota a

Andalucía», «un puesto de trabajo, ahora» y otros.

Los jornaleros traspasaron la verja de entrada de la finca, que se encontraba abierta, y se concentraron

para escuchar a Gonzalo Sánchez, presidente del SOC, y otros líderes de este sindicato y del PTE y la

Joven Guardia Roja. «A partir de ahora tendremos que venir muchas veces aquí, y quizá no todas con

tanta tranquilidad como hoy», señaló uno de los oradores, aludiendo a la ausencia de la Guardia Civil

durante todo el transcurso de la marcha y la ocupación. Gonzalo Sánchez, por su parte, señaló que este era

un momento histórico y que había que hacer realidad el lema de la tierra, para quien la trabaja.

Se acordó por los presentes enviar un telegrama al presidente del Gobierno y al ministro de Agricultura

pidiendo la creación de una comisión mixta de representantes de los Ministerios y centrales sindicales

para el estudio de un plan de medidas urgentes contra el desempleo agrícola. Finalmente, se informó de

que se habían producido manifestaciones en Marchena, Paradas, Los Molares, Utrera, Cazalla de la Sierra

y Morón. Las cuatro primeras localidades fueron visitadas por EL PAÍS y el ambiente era de escasa

tensión, sin que se hubiesen producido ocupaciones. En El Arahal se registró una concentración de

obreros en paro ante el Ayuntamiento.

«El fracaso de la convocatoria es mayúsculo», ha manifestado, por su parte, el gobernador civil de

Sevilla, Luis Fernández. De acuerdo con su información; no ha habido en los pueblos de la provincia

detenciones ni incidentes dignos de mención ni ocupaciones de propiedades. Donde ha habido cierre de

comercios, añadió, ha sido por la acción de los piquetes y, en cualquier caso, los establecimientos que

hayan cerrado voluntariamente en solidaridad con los huelguistas serán sancionados como, de hecho, lo

están siendo los que se sumaron a la convocatoria de Comisiones y UGT el martes 21. El señor Fernández

subrayó que no había habido policía armada en ninguna localidad fuera de Sevilla

Córdoba

La repercusión de la convocatoria del SOC fue confusa y muy contradictoria, según las fuentes. Para la

CSUT, que acusó a CCOO de desconvocar, hubo paro de aceituneros en la sierra; en Horcachuelos y

Montilla paro de los trabajadores rmunitarios y tres detenciones de militantes que trataban de extender la

huelga en la última de estas poblaciones. También hubo incidentes y paros en Baena, Posadas y Palma del

Río. Aunque en esta última localidad los actos de protesta no responden a la convocatoria de la CSUT,

sino al disgusto de trabajadores y centrales por la represión del día anterior, en que resultaron heridos

cuatro manifestantes, que según noticias de última hora no han revestido la gravedad que se suponía.

La CSUT denuncia también la existencia de cartas amenazadoras para los comerciantes que no

secundaran el paro que aparecían, falsamente firmadas por el Partido del Trabajo de España. La

comandancia de la Guardia Civil de Montilla negó en su totalidad estos datos facilitados por la central,

informó a EL PAÍS que la normalidad era absoluta en la comandancia de Baena y negó que se estuviera

dando protección a los jornaleros contrarios al paro. Una fuerte lluvia, y en esto coinciden distintos

observadores, contribuyó también al desigual éxito de la jornada de protesta.

Málaga

En contra de lo difundido por algunos medios informativos, entre ellos Televisión Española, la situación

en el campo de Málaga durante los días 27 y 28, en que había sido convocada una huelga por la CSUT, la

normalidad ha sido absoluta. Un comunicado de Comisiones Obreras del Campo afirma que «no se ha

producido ningún paro, huelga o manifestación en ningún pueblo de la provincia de Málaga».

Jaén

La escasa influencia de la CSUT en el campo de Jaén determinó en gran medida el nulo eco que su

convocatoria de paros tuvo en esta provincia. Los jornaleros y trabajadores del campo de Jaén están

controlados en buena medida por CCOO y UGT, especialmente la primera, y ambos sindicatos se oponían

al llamamiento hecho por la CSUT.

 

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