Autor: Salmurri, Carles. 
 Elecciones al Parlament. 
 Cataluña, un pueblo milenario  :   
 Las instituciones autonómicas a lo largo de la historia. 
 La Vanguardia.    22/04/1984.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Cataluña, un pueblo milenario

Las instituciones autonómicas a lo largo de la historia

Cuándo en el otoño de 1977 el entonces presidente de la Gene-ralitat de Cataluña, Josep Tarradellas,

manifestaba que él era el 114 presidente de la Generali-tat, no hacia sino poner de manifiesto una realidad

asentada en 618 años de historia.

De hecho el proceso de formación nacional de Cataluña se inicia con la conquista de la Cataluña Vieja y

la Septimania que se hallaban en manos de los emires cordobeses, por el Imperio carolingio. Ello daría

paso a la independencia de los condados catalanes y a la instauración de la dinastía de Gifré el Pilos que

durante cinco siglos regiría el país.

En el año 986 queda completada la independencia nacional de Cataluña. Es en las asambleas de Paz y

Tregua donde nacen los órganos representativos (1027) cuya evolución desembocará en las Cortes

Catalanas, en donde los grupos sociales dominantes, nobleza, alta burguesía y alto clero, controlaban y

acotaban el poder de ios monarcas. Sus funciones eran legislativas, jurídicas y financieras.

La Generalitat

La Diputación General o Generalitat nace el año 1289 como brazo ejecutor de las Cortes, encargada de

recaudar los subsidios concedidos al soberano. Pero fue en las Cortes reunidas en Cervera el año 1359 por

Pere el Cerimoniós cuando la Generalitat adquiere su forma definitiva que se conservará hasta la llegada

de la casa Trastámara. Las continuas guerras de Pedro el Ceremonioso le obligaron a reunir a la

Generalitat de forma permanente para recaudar fondos. Así la Generalitat quedaba formada por tres

diputados y tres oidores representantes de cada uno de los grupos sociales. La presidencia la ostentaba el

diputado eclesiástico.

Fue a la muerte de Martí I l´Humá y con la llegada al trono de la Corona Catalano-Arago-nesa del primer

monarca de la dinastía castellana de los Trastámara en 1413, cuando la Generalitat sufrió un cambio

cualitativo. La débil situación del nuevo monarca, su desconocimiento de la realidad política catalana, y

la prevención que sus nuevos subditos adoptaron ante cualquier posible acto de absolutismo monárquico

obligaron a Fernando I a efectuar una serie de concesiones, absolutamente contrarias a sus primitivas

intenciones, que afectaron directamente a la Generalitat. Nadie, ni las Cortes ni el monarca, podía

intervenir en el nombramiento de los diputados y oidores, quienes tendrían un mandato de tres años y

debían ser elegidos por los diputados salientes.

Asimismo la Generalitat veía aumentados sus poderes para poder salvaguardar las Constituciones y leyes

delante del mismo monarca. Es aquí donde la Generalitat adquiere su pleno significado de organismo

autónomo del poder monárquico.

Fue Fernando el Católico quien introdujo la elección de cargos por sorteo (insaculación) y quien fracasó

en su intento de despolitizar y convertir a la Generalitat en un organismo administrativo. Es a partir de su

reinado y de la unión con Castilla cuando la Generalitat conocerá mayores dificultades en su lucha contra

el centralismo monárquico.

El 11 de septiembre

Uno de los dos puntos álgidos de dicha lucha será la guerra de "E1s segadors"(1640-1652)en la que la

Generalitat presidida por el canónigo Pau Claris combatió contra el intento de imponer la política

financiera del conde-duque de Olivares que gravaba en desmedida la economía catalana, y contra la

permanencia de los tercios castellanos y sus atropellos sobre el campesinado. La guerra terminó en tablas

pero Cataluña perdió una quinta parte de su territorio y de su población, se consumaba la entrega del

Rosellón y parte de la Cerdanya a Francia.

El otro punto álgido fue la guerra de sucesión que con su resultado desfavorable a los deseos de Cataluña

dio lugar, el 11 de septiembre de 1714, a la abolición de la Generalitat de Cataluña y de todas las

instituciones catalanas. A partir de aquí la lucha del pueblo catalán se centrará en la recuperación de las

instituciones de autogobierno.

En el siglo XIX nacerán en el seno de la sociedad catalana expresiones políticas basadas en la idea de un

Estado íntegrador de las tradiciones históricas de los pueblos ibéricos. A finales del siglo XIX aparece el

catalanismo político que se configurará a partir de los intereses de la burguesía industrial, decepcionada

por la pérdida de las colonias en 1898, hecho que le hizo patente la necesidad de estructurar un Estado

moderno que le permita articular un mercado interior. Este intento chocará de lleno con los intereses de la

oligarquía centralista opuesta a cualquier intento de modernización del país y del pensamiento político

conservador y posibilista de hombres como Enric Prat de la Riba. El resultado de esta confluencia fue la

Lliga Regionalis-ta, partido hegemónico en la política catalana hasta 1931.

La Mancomunitat

En 1914 nace la Mancomunitat de Cataluña que no era más que una simple mancomunidad de

diputaciones sin ningún poder político y con los únicos recursos financieros que los de las propias

Diputaciones.

Pero la acción inteligente de sus dos presidentes, Enric Prat de la Riba y Josep Puig i Cadafalch, que

supieron gobernar al margen de los intereses de partido, sirvió para crear las bases de un país moderno. Se

dotó de la infraestructura necesaria en campos como las carreteras y la red telefónica; se creó la Escuela

del Trabajo, la Escuela Industrial y la Escuela de Estudios Mercantiles, se amplió el Instituí d´Estudis

Catalans, gracias a lo cual Pompeu Fabra pudo acabar su normalización de la lengua catalana. Durante su

funcionamiento se puso en marcha la campaña pro Estatut que fue refrendada por todos los municipios de

Cataluña y la casi absoluta mayoría de las instituciones del país, salvo raras excepciones como el Real

Club Deportivo Español.

E1 Estatut

El 25 de marzo de 1925, el dictador Miguel Primo de Rivera abolía por decreto la Mancomunitat. Una

vez más se demostraba que las esperanzas de los catalanes sólo podrían verse realizadas en un régimen

democrático únicamente posible en aquel entonces con un cambio de régimen, con el advenimiento de la

República. El accidentalismo político de la Lliga le conducirá a la pérdida del fervor popular en favor de

la izquierda republicana y catalanista. Maciá sustituirá a Cambó y las clases populares recuperarán el

protagonismo en defensa de tas libertades catalanas.

El 14 de abril de 1934, Maciá proclamaba la República catalana. Tres días más tarde y de acuerdo con el

Gobierno central se constituía la Generalitat. Hasta septiembre de 1932 no se aprobó el Estatut de

autonomía propuesto por los parlamentarios catalanes, aunque con sensibles modificaciones. Francesc

Maciá y su partido ganaron ampliamente las elecciones al Parlament. A su muerte fue sustituido por Lluís

Companys quien presidió la Generalitat hasta el final de la guerra civil.

Poco tiempo tuvo la Generalitat republicana para realizar su obra de gobierno, pero aun así llevó a cabo

proyectos tan importantes como la división territorial, el Institut Escola, el Institut Contra 1´Atur Forçós,

la Universidad Autónoma y se crearon más de 3.000 plazas de maestro. Todo esto sin tener en cuenta el

considerable empuje que experimentó la cultura catalana en todas sus manifestaciones.

Las luchas internas en el seno

de la sociedad catalana y el miedo provocado por el nuevo Gobierno central formado por la derecha

anticatalana fueron la causa de la desdichada sublevación del 6 de octubre de 1934. El Estatut quedó en

suspenso hasta febrero del 36.

Más tarde, ya en la guerra civil, el papel equilibrador de la Generalitat se puso de manifiesto con la

salvación de vidas, tal es el caso del arzobispo Vidal i Barraquer. Pero los vencedores derogaron el

Estatut mediante un decreto del 5 de abril de 1938 que aplicaban en toda nueva porción de tierra

conquistada.

Durante el interregno de la Dictadura, la reivindicación del Estatut de Autonomía siempre ha estado

presente en las acciones políticas unitarias, como condición inseparable del restablecimiento del orden

democrático. El regreso del president de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, el 23 de octubre de

1977 y las elecciones de Cataluña son los momentos claves del retorno a la normalidad histórica.

CARLES SALMURRI

 

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