Autor: Udina, Ernest. 
 Elecciones al Parlament. 
 Por primera vez, CiU pasa del millón de votos y la izquierda pierde el liderazgo en Cataluña     
 
 La Vanguardia.    01/05/1984.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

MARTES, 1 MAYO 1984

LA VANGUARDIA

Elecciones al Parlament

Por primera vez, CiU pasa del millón de votos y la izquierda pierde el liderazgo en Cataluña

Por primera vez en sus siete años de historia electoral, desde 1977, CiU ha conseguido en las elecciones

del 29 de abril superar el millón de votos, llegando a más de 1.350.000. Si bien el récord de votos lo

continúa ostentando el PSC, con 1.575.260 votos en las legislativas estatales del 28 de octubre de 1982,

CiU ha batido en estas elecciones el récord de porcentaje, que se estableció en más del 45 por ciento para

el PSC en 1982 y que ahora queda, para CiU, en más del 46 por ciento.

El análisis comparativo del número de votos de cada partido o coalición en las siete citas electorales

desde 1977, presenta además otras interesantes conclusiones. Especialmente, que CiU ha sido hasta hoy el

grupo político de crecimiento más sostenido, desde alrededor del medio millón de votos en las tres

primeras elecciones (legislativas de 1977, y legislativas y municipales de 1979) y alrededor de setecientos

cincuenta mil en las tres siguientes (autonómicas del 80, legislativas del 82 y municipales del 83), hasta el

largo millón actual. El PSC, en cambio, se caracteriza por su irregularidad: medio millón en 1977,

875.000 en las legislativas de 1979, 712.000 en las municipales del mismo año 79, una bajada

significativa hasta cerca de 610.000 en las autonómicas de 1980, un increíble salto hasta más de

1.575.260 votos en 1982, y Cerca de un millón doscientos mil en las municipales del 83. Ahora, con más

de doscientos mil votos por encima de las primeras autonómicas de 1980 pero con una pérdida de más

de 700.000 votos respecto de las elecciones legislativas de 1982 y de más de 300.000 respecto de

las municipales del 83, el PSC ha obtenido el 29 de abril alrededor de 369.000 votos, según los resultados

provisionales.

Al crecimiento progresivo de CiU y a la irregularidad del PSC se une en los otros tres partidos un notable

descenso, moneda con la que han pagado la bipolarización electoral de los dos grandes. Especialmente, el

caso del PSUC, que gana diez mil votos respecto de su peor resultado: 158.000 en las legislativas

estatales de 1982 a algo más de ciento sesenta y ocho en las recientes elecciones, pero lejos de los más de

trescientos mil votos conseguidos en las municipales de 1979 y, por supuesto, muy lejos del más de

medio millón de votos que consiguió en las legislativas de 1977 y 1979, así como sobre todo, de los más

de quinientos mil votos que alcanzó en las primeras elecciones autonómicas de 1980, en su mejor

resultado.

La Coalición Popular, tomando sus diversos nombres, parece revivir otro proceso descendente: de algo

más de cien mil votos en 1977 y 1979, pasó a menos de cuarenta mil en las municipales del 79 y a menos

de setenta mil en las autonómicas del 80, para crecer hasta más del medio millón en las legislativas de

1982, bajar a casi la mitad (unos 275.000 votos) en las municipales de 1983, y todavía más ahora, aunque

por encima del doble centenar: unos 225.000 votos. Por último, ERC vuelve hoy a cuatro mil más de sus

123.000 votos de 1977, habiéndose mantenido siempre por encima de los cien mil menos en las

municipales de 1983, en que no ¡legó a noventa mil, y en las autonómicas de 1980 cuando superó los

doscientos mil.

En números redondos puede hablarse de una bipolarización entre CiU y PSC que se mueve por encima de

dos millones de votos, mientras que los otros tres partidos parlamentarios se mueven en torno al medio

millón de votos todos juntos. Se trata de una comprobación más del nuevo modelo político que emerge en

Cataluña: un sistema bipolar desequilibrado en favor del primero, ya sean socialistas en legislativas y

municipales o convergentes en las autonómicas, y con tres partidos que de medianos han pasado a ser

pequeños, con poca capacidad de influencia parlamentaría decisiva pero con una presencia parlamentaria

que les permite ser más que simplemente testimoniales.

Derrota de la izquierda

También hay que destacar, en el campo ideológico, que las elecciones del 29 de abril han supuesto para el

bloque de las izquierdas -PSC, PSUC y otros partidos que toman como punto de referencia al marxismo-

la pérdida del primer lugar que habían tenido hasta hoy en todas las elecciones y siempre por encima del

millón de votos: cerca de un millón doscientos mil en 1977 y en las autonómicas de 1980; cerca de un

millón cuatrocientos mil votos en las legislativas y en las municipales de 1979; más de un millón y medio

de votos en las legislativas de 1982 y municipales de 1983, pero menos de un millón doscientos mil, en

un resultado parecido al de las autonómicas de 1980, en las recientes elecciones.

En cambio, los partidos no estatales que se definen preferentemente como nacionalistas, CiU-ERC-EEC y

otros, acaban de conseguir, tomados conjuntamente, el primer lugar absoluto, por primera vez, con más

de un millón y medio de votos, mientras que su mejor resultado hasta ahora era cercano al millón en las

elecciones autonómicas de 1980.

El tercer bloque, la derecha y el centro estatales, en esta ocasión sin el centro o UCD, sigue teniendo su

mejor resultado total en los casi setecientos mil votos obtenidos por UCD y AP conjuntamente en las

elecciones de 1977 y por encima de los seiscientos cincuenta mil en las elecciones de 1982. Ahora,

prácticamente sólo representado por Coalición Popular, ha superado ligeramente los doscientos mil votos.

De toda esta suma, o resta, de votos, se extraen varias conclusiones, de las que pueden destacarse tres. En

primer lugar, que CiU parece avanzar, en el autogobierno catalán, a imagen y semejanza de una

Democracia Cristiana italiana a la catalana: su alto número de votos solo se explica si ha captado tanto

votos anteriores a PSC y PSUC, como a AP y UCD. Su gran problema sigue siendo la falta de una fuerza

sindical. El PSC se enquista por su parte, en el terreno autonómico, como fuerza principal

de oposición, con el grave problema de la pérdida de votos nacionalistas y de la inmigración, lo que

puede replantear absolutamente su estrategia si aspira a ser algo más que el permanente lazarillo opositor

de los convergentes.

En segundo lugar, Cataluña parece abandonar el modelo político-electoral a la francesa, o la "cuadrilla

bipolar" como la definió Duverger, aludiendo a dos partidos grandes de derecha e izquierda y a dos

medianos de los mismos campos.

Por último, el resultado del 29-A, si cuestiona a la izquierda por la pérdida, por vez primera, de su primer

lugar electoral, también confirma -si el tradicional centralismo los datos con atención- que igualar el

techo autonómico catalán, o vasco, a los demás, es una distorsión inexplicable. Pero esto ya es otra

polémica, no sólo derivada del número de votos.

ERNEST UDINA

 

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