Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   Un modelo europeo conservador para Cataluña     
 
 La Vanguardia.    01/05/1984.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Carta al Director

Un modelo europeo conservador para Cataluña

Querido Director:

Que la abstención es, en la dinámica democrática, un elementos contabilizar, constituye uno de los más

viejos axiomas electorales Lo que yo nunca ha-bía visto, hasta las elecciones de anteayer en Cataluña, es

que lo contabilizaron a su favor los comunistas, sobre lodo los comunistas, pero también los socialistas. Si

los catalanes que dejaron de ir a votar porque el día de las elecciones caía en medio de un puente eran

socialistas o comunistas que prefirieron su casa de campo, su asueto sobre las playas, su partido de golf,

o, simplemente, su paz, a cumplir con el sagrado deber ideológico y moral de transformar la sociedad,

poner a los pobres donde están los ricos y hacer, a través de las urnas, la revolución, los

tales catalanes, son, a mi modo de ver, comunistas o socialistas verdaderamente extrañísimos. Me

atrevería a decir que únicos. Socialistas y comunistas indiferentes, complacientes consigo mismos e

indolentes que no van a votar porque tienen una partida de mus. Cómo con socialistas así puede perpetar

su "cambio" el PSOE o puede el PSUC establecer el Soviet, es ya otra cuestión que a mí no me quita el

sueño, pero lo que esta cuestión hace es poner de manifiesto el descontento y las contradicciones en que

el recuento de las urnas ha dejado ayer sumido al izquierdismo catalán y la esperanza con que nos ha

inspirado, a los que no somos izquierdistas.

La abstención, fenómeno europeo

Dejando a un lado la abstención la cual es un fenómeno democrático europeo, lo que ante todo hay que

destacar es que, con las elecciones de ayer, la transición española ha puesto sobre la piel de toro la

primera estampa de color político verdaderamente europeo. Esto, por una parte, por otra parte, le ha dado

también por primera vez sustancia política real y tangible a la estructura autonomista de nuestra

Constitución. Cataluña tiene, ahora, como no ha tenido, hasta ahora, ni la misma Cataluña, un gobierno

coa una mayoría totalmente anclada en la sociedad establecida exenta de utópicos o inverosímiles

ideologismos, apoyada en la historia de la propia Cataluña y, al mismo tiempo, en la España, ofreciéndole

a la Monarquía constitucional una perspectiva como no había habido hasta ahora. Al revés que los

socialistas de! señor González, con sus pretensiones fundadas en el cambio, el del señor Pujol es un

elemento estabilizador que el propio presidente de la Generalitat definió en sus primeras palabras cuando,

después del triunfo, dijo que "la victoria no debe ir en contra de nadie ni humillar a nadie y su objetivo es

construir un país en el que quepan todos" poniendo en circulación aquí conceptos iguales a los que

cualquier gobierno conservador puede profesar en Inglaterra, en Alemania o en Francia.

"Europeo conservador" sería la descripción más completa con que el gobierno de Convergencia i Unió

podría ser definido después de unas elecciones (y ya, aunque sin mayoría, antes), que vuelven a

reivindicar, para Cataluña, la avanzada del europeísmo español y le han dado a todos los españoles una

lección de buen sentido, equilibrio y lucidez en la que hay no poco de aprender. Claro está que ya el País

Vasco, había hecho algo similar, pero distinto en cuanto que el PN V no consiguió la mayoría y Vasconia

no puede, en este instante, y por otras razones, ofrecerle a la España de las autonomías y a la Monarquía

constitucional la ejemplaridad implícita en el resultado de ¡as elecciones catalanas.

Restauradas las bases tradicionales

La poco menos que desaparición de los comunistas y la reducción a sus limites de los socialistas, no es, a

buen seguro, un simple expediente de la alternativa electoral en Cataluña.

Probablemente lo es una restauración de las bases tradicionales sobre las que ha avanzado siempre la

política catalana. Porque lo que pasó anteayer, no es nada nuevo en la política catalana sino una vuelta a

las raíces dando un ejemplo que será lo que más podía necesitar y lo que más podía beneficiar a España

en el momento en que, a todas luces, se encuentra ante la disyuntiva entre la aventura ideológica y el

realismo conservador.

En mi opinión y mirando, como es mí hábito, a través del prisma europeo y según dejo indicado, no es

sólo Cataluña la que todo indica que ha de beneficiarse de la moderación mostrada anteayer por los

catalanes, es e! entero proceso nacional, no sólo a través de las autonomías, sino en torno al Gobierno

central. A los socialistas no puede menos que servirle de lección los errores que cometieron en Cataluña y

agravaron, en contra de ello, el récord que ofrece el Gobierno de Madrid en cuanto a las autonomías.

Cada autonomía tiene, a su vez, en las elecciones catalanas no poco que debe hacerlas reflexionar. Para

aquella que más puede interesarme a mí, para Galicia, la experiencia catalana, después de la menos

significativa, pero también importante, vasca, pone a prueba, y tiene que someterlas a revisión, las

equivocaciones de una táctica que ha imposibilitado la unión de las derechas. Galicia necesita proceder

rápidamente a la formación de una fuerza política conjunta capaz de dinamitar la esencia conservadora y

tradicional que alienta en el seno del pueblo gallego. Ahora, con el catalán sacudiéndose el izquierdismo

paralizante y estéril quizá el pueblo gallego pueda encontrar los estímulos que, asimismo, necesita para

emprender la obra de europeirzarse como tienen que emprenderla todas las autonomías si esto no ha de

caer en un galimatías utópico donde la abstención sea considerada como la panacea democrática.

Reflexión para Fraga

Unir las fuerzas gallegas de la derecha eurpeísta es la tarea que su esfuerzo, quizá no todo lo

recompensado que merecía, en la lucha electoral catalana, le ha dejado planteada, en Galicia, a don

Manuel Fraga. Esta puede ser la primera consecuencia, fuera de Cataluña, de las elecciones catalanas y su

mensaje. La ocasión la pinta calva. Por lo demás, la sorpresa, tan cacareada, tampoco pudo ser tanta. Las

encuestas de «La Vanguardia» presagiaron el resultado, reivindicando una práctica que las gentes

comenzaban, aquí, a tomar ya con un grano de sal, casi número por número.

Suyo afmo. y s.s.

 

< Volver