Autor: Viloria Serrano, Juan Carlos. 
 El equilibrio de fuerzas en el nuevo Parlamento vasco abre un amplio campo de posibles gobiernos de coalición. 
 Las urnas imponen una política de consenso y acuerdos para un gobierno estable en Euskadi     
 
 El Correo español El Pueblo vasco.    01/12/1986.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

EL CORREO ESPAÑOL - EL PUEBLO VASCO

lunes, 1 diciembre de 1986

ELECCIONES AUTONÓMICAS

Benegas levanta los brazos en señal de triunfo durante su breve comparecencia ante los medios

informativos.

Arzalluz trata de esbozar uña sonrisa en la rueda de prensa.

El equilibrio de fuerzas en el nuevo Parlamento vasco abre un amplio campo de posibles gobiernos de

coalición

Las urnas imponen una política de consenso y acuerdos para un gobierno estable en Euskadi

Con un escaño menos (18) que en las elecciones de 1984, el Partido Socialista de Euskadi PSE-PSOE

logró ayer el triunfo sobre el resto de las fuerzas políticas vascas consiguiendo establecer con el

Partido Nacionalista Vasco la precaria diferencia de un escaño, mientras Euskadiko Ezkerra ganaba

tres escaños, Herri Batasuna incrementaba su representación en dos y Eusko Alkartasuna, el partido

que lidera Garaikoetxea, se erige en la tercera fuerza política de la comunidad autónoma con 14

parlamentarios.

J. C. Viloria

En conjunto los partidos nacionalistas han aumentado su fuerza en la sociedad vasca pese a que la

escisión del Partido Nacionalista le ha hecho perder, sumando los parlamentarios del PNV y EA, un

escaño, que han sido recuperados y aumentados por Euskadiko Ezkerra y por Herri Batasuna. Lo cierto

es que la ruptura ha hecho que el PNV sufra la primera derrota estrepitosa en elecciones autonómicas

y pierda la hegemonía que había consolidado en los últimos seis años. Paralelamente la Coalición Popular

ha tenido el mas fuerte descenso al ceder 5 escaños en el Parlamento vasco, que no han ido a las filas

del CDS, cuya comparecencia en las elecciones le ha deparado una representación de dos diputados,

ambos en Álava.

Los resultados de las autonómicas perfilan un panorama político extraordinariamente complejo y abierto

a todo tipo de combinanciones, obligando a los partidos, como ya se preveía, a pensar inmediatamente

en una política de pactos y acuerdos para garantizar la gobernabilidad del País Vasco. Ningún partido

goza de la mayoría suficiente para formar gobierno monocolor, pero además la correlación de las fuerzas

políticas arrojada por las urnas ha adquirido un equilibrio tan ajustado que ni siquiera un pacto PNV-PSOE

garantiza la mayoría absoluta a sus eventuales firmantes. Las primeras especulaciones se dirigen a

contemplar como inevitable un gobierno pluripartidista como única fórmula capaz de garantizar un gobierno

estable.

Interrogante sobre el lehendakari

Las primeras reacciones de los partidos políticos al conocer los resultados electorales sugieren una

interrogante de peso sobre la persona que acabará ocupando la sede del gobierno en Ajuria Enea, ya

que la candidatura de Txiki Benegas no ha recibido mas que el apoyo explícito de su partido, el PSE-PSOE,

y por el contrario los partidos con cuyo apoyo cabía contar se muestran opuestos a votar en favor de

una invesidura del candidato socialista.

Euskadiko Ezkerra, cuyo éxito electoral es indiscutible y conjunto en los tres territorios históricos donde

ha ganado un escaño por provincia, se consolida como un partido bisagra en el cual van a pivotar muchas

de las combinaciones de gobiernos de coalición. Pero en las primeras horas posteriores a la jornada

electoral sus dirigentes ya han expresado su voluntad de apoyar a un lehendakari abertzale, descartando

a Benegas. Da la impresión de que en EE se ve como posible que Juan Mari Bandrés obtenga una

presidencia del Gobierno Vasco como fórmula intermedia, tanto sí se produce una coalición PSOE-PNV-EE

como si se forma una basada en PSOE-EA-EE.

El Partido Nacionalista Vasco ha sufrido el castigo de su escisión, castigo que se ha mostrado con mas

dramatismo en Guipúzcoa, territorio donde ha bajado de 11 a 4 parlamentarios. De las declaraciones de

sus líderes aún no puede deducirse la actitud que tomarán frente a las fórmulas de gobiernos de coalición

que puedan ofertársele y hay que recordar las palabras de Ardanza durante toda la campaña asegurando

que caso de perder en las urnas, el PNV optaría por pasar a la oposición. Aun si se produjera esta

hipótesis los nacionalistas podrían ofrecer a los socialistas su apoyo mediante un pacto de legislatura

pero sin entrar a formar parte del gobierno. La hipótesis que en los primeros compases postelectorales

cuenta con mayor credibilidad es la de un gobierno de coalición formado los socialistas vascos, Eusko

Alkartasuna y Euskadiko Ezkerra.

La oferta de HB

Herri Batasuna ha confirmado las previsiones de alza que se le adjudicaron durante la campaña

consolidándose como una fuerza política de peso a solo un parlamentario de la tercera plaza que ha

pasado a ocupar Eusko Alkartasuna. Su triunfo le ha llevado a Herri Batasuna a ofertar al PNV y EA un

pacto tripartito, cuyo eje sin embargo pasaría por romper el marco estatutario y constitucional para

incluir el derecho de autodeterminación y la unidad territorial con Navarra. No es probable, sin embargo,

que ni el PNV ni EA acepten participar en esa alianza abertzale que implica la ruptura de las relgas de

juego constitucionales. Con todo HB ha dejado abierta la posibilidad de acudir al Parlamento vasco

"tácticamente" para hacer testimonialismo o para votar contra la investidura de un candidato a lehendakari

que no sea nacionalista.

Eusko Alkartasuna se ha llevado del viejo partido 14 parlamentarios, tres más de los que abandonaron el

grupo parlamentario nacionalista al producirse la escisión, lo cual pone de relieve que el partido liderado

por Garaikoetxea es algo más que la rama muerta del PNV sino que se perfila como una nueva fuerza

política de peso que desempeñará un importante protagonismo en la próxima legislatura. La interrogante

es cuál será su política real y en qué se materializarán sus diferencias con el Partido Nacionalista Vasco.

Coalición Popular, por su parte, ha sufrido un descenso importante perdiendo cinco escaños y abriendo

una crisis de gran calado en la estrategia futura del centro derecha vasco que se verá obligado a

recomponer su estrategia y probablemente posibilite la vuelta a la política activa del Jaime Mayor Oreja

con su proyecto ´de partido autónomo de centro derecha vasco. Este espacio es el que CDS querrá

disputarle ahora que en su primera comparecencia ha conseguido también dos escaños como CP.

 

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